Hamilton


Título original: Hamilton
Duración: 2hrs 40mins
País: Estados Unidos
Año: 2020
Director: Thomas Kail
Guion: Lin-Manuel Miranda
Reparto: Lin-Manuel Miranda, Leslie Odom Jr., Phillipa Soo, Daveed Diggs, Chris Jackson, Jonathan Groff, Renée Elise Goldsberry, Anthony Ramos, Jasmine Cephas Jones, Okieriete Onaodowan, Ariana DeBose
Género: Musical. Drama. Biográfico.
Mi puntuación:   8 / 10

Hasta ahora, la película mejor valorada en webs como FilmAffinity o IMDb de este caótico y surrealista año 2020 es, con mucha diferencia, Hamilton. Estrenada en la plataforma Disney+, lo poco que sabía de ella antes de verla es que se trata de un musical (género que no es ni mucho menos de mis favoritos) cuya trama transcurre en la Guerra de la Independencia estadounidense (hecho histórico del que apenas sé nada, ni me interesa especialmente) y cuyo metraje supera las 2 horas y media de duración. Así que con esas referencias, me daba una pereza tremenda ponerme a verla.

Sin embargo, mis dudas se disiparon desde el primer número musical que abre la película. No había terminado esa interpretación inicial y ya me había enganchado su ritmo, originalidad y puesta en escena. Y me había despertado el interés que no tenía a priori en conocer más de cerca la figura de Alexander Hamilton, uno de los «padres fundadores» de Estados Unidos. Aunque, eso sí, dada su duración decidí verla en dos partes aprovechando el propio intermedio de la obra de Broadway, porque en realidad esta película no es más que la grabación de una (o varias) de sus funciones en teatro.

La primera de esas dos partes narra las orígenes del protagonista, al que interpreta un Lin-Manuel Miranda que a su vez es el creador de esta obra y autor de sus letras y música, sus ambiciones juveniles que le llevaron a establecer una relación amorosa con una de las hijas de la adinerada e influyente familia Schuyler (Phillipa Soo), su papel en la Guerra de la Independencia, cómo llegó a ser prácticamente la mano derecha de George Washington (al que interpreta Chris Jackson), etc. Y el segundo acto de la obra transcurre una vez finalizada la Guerra y con Hamilton nombrado Secretario del Tesoro del nuevo país, aplicando medidas tan discutidas en su momento como claves para entender la política económica actual, sin dejar de mostrarnos entretanto algunos de los momentos más relevantes de su vida personal.

Quizás así descrito suene aburrido o incluso pesado, pero os aseguro que ver y oír todo esto cantado y coreografiado es un auténtico espectáculo. Y lo es por la acertada vuelta de tuerca que le han dado a los hechos narrados, ya que se ha huido de la «verosimilitud semidocumental» para hacerlos mucho más amenos y accesibles a cualquier tipo de público. Los diálogos (cantados) son actuales, al igual que los personajes, y la diversidad racial de los intérpretes, algo que lógicamente no se daba en aquella época, lejos de resultar chocante también le da un toque de indudable originalidad a la cinta.

Pero sobre todo me ha gustado la idea de que hayan decidido narrarlo todo en clave de rap, algo que a priori podría parecer una completa locura pero que funciona de maravilla. Basta con ver la «batalla de gallos» entre Thomas Jefferson (Daveed Diggs) y el propio Alexander Hamilton, tan divertida y llena de vaciles como cualquier enfrentamiento verbal de hip hop callejero (mic drop incluido) pero que aquí sirve para ilustrar, obviamente de forma no demasiado profunda, un debate político acerca de las medidas económicas que aplicó el primer gobierno estadounidense, presidido por George Washington. Casi nada. Y me apostaría lo que fuera a que a ningún espectador se aburre oyéndolo.

Por su parte, todos los intérpretes están a un nivel excelente, destacando como no podría ser de otra forma Lin-Manuel Miranda, quien protagoniza la mayoría de los momentos más emotivos y claves del espectáculo. Pero tampoco habría que olvidar el buen hacer de  Leslie Odom Jr. en el rol de Aaron Burr, eterno «amigo pero rival» de Hamilton, ni a una intensa, e inmensa, Phillipa Soo, que a mí (sin tener ni oído musical ni idea alguna sobre ello) me ha parecido la mejor voz de la función. Y no podría dejar de mencionar a un hilarante Jonathan Groff parodiando al Rey Jorge III del Reino Unido, ya que hasta ahora solo le había visto protagonizando la excelente serie Mindhunter y me sorprendió verle en un papel tan diferente y además cantando tan bien… hasta que después me informé mejor y vi que este actor ya había trabajado previamente en varios proyectos musicales, entre ellos la famosa serie Glee.

Así que en Hamilton encontraremos pequeñas lecciones de política e Historia (no muy «sesudas», claro, y adaptadas a nuestros tiempos bajo el filtro de la ficción), hip hop, triángulos amorosos, coreografías perfectamente ejecutadas, momentos de gran drama, ironía por doquier, canciones pegadizas, diversión y, ante todo, un espectáculo con mayúsculas. Si no le doy «más nota» es por el hecho de que no es una película como tal, es «simplemente» la grabación de una función musical. Pero no por ello deja de ser un producto altamente recomendable, me sumo a la mayoritaria opinión de que seguramente sea lo más memorable que hemos podido ver por ahora en 2020.

Al igual que mi país, soy joven, competitivo y hambriento…
¡¡y no voy a desperdiciar mi oportunidad!!

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