The Gentlemen: Los señores de la mafia


Título original:
The Gentlemen
Duración: 1hr 53mins
País: Estados Unidos
Año: 2019
Director: Guy Ritchie
Guion: Guy Ritchie
Reparto: Matthew McConaughey, Charlie Hunnam, Hugh Grant, Colin Farrell, Jeremy Strong, Henry Golding, Michelle Dockery, Eddie Marsan, Chidi Ajufo, John Dagleish, Tom Wu, Jason WongGershwyn Eustache Jnr, Lyne Renee, Samuel West, Eliot Sumner, Danny Griffin
Género: Crimen. Comedia negra. Thriller. Acción.
Mi puntuación:   8/ 10

No pasará a la Historia del cine, pero hay pocos directores en activo que me gusten tanto como Guy Ritchie cuando está en plena forma. Snatch es una debilidad personal, una de las películas que más veces he visto y más me hace reír como ya escribí aquí en su día, Lock & Stock me parece casi tan recomendable como ella, RocknRolla es otro gran divertimento, su criticada versión de Aladdín a mí me hizo pasar un rato divertidísimo… aunque en su filmografía también hay algún que otro producto fallido, por no llamarlo bodrio directamente. Por fortuna, The gentlemen es una acertada vuelta a sus orígenes, a lo que mejor sabe hacer.

Y eso que, tras unos prometedores títulos de crédito al son de Cumberland Gap, su arranque es bastante tranquilo si lo comparamos con el ritmo que suele imprimir el director británico a sus filmes, con un reportero interpretado por Hugh Grant haciendo de narrador (como él mismo se define) e introduciéndonos así en la historia. Este recurso, mil veces visto y no pocas de ellas fallido, aquí funciona porque sirve de certero acercamiento a los protagonistas, su pasado y sus motivaciones, pero sobre todo porque un inquietante Hugh Grant (¿quién es realmente su personaje, por qué intimida tanto a un mafioso un simple periodista?) borda los discursos que suelta su personaje.

Así conoceremos a Michael Pearson (Matthew McConaughey), un norteamericano que ha hecho fortuna en Inglaterra vendiendo ingentes cantidades de una excelente marihuana y utilizando métodos dignos del mejor capo mafioso aunque se codee con la flor y nata de la sociedad londinense, hasta el punto de atraer la atención de un adinerado hombre de «negocios» (Jeremy Strong) que quiere comprarle el suyo a Michael, pero también la de un poderoso magnate de los medios de comunicación (Eddie Marsan) que busca desacreditarle públicamente. Obviamente, la trama se va enredando poco a poco y cogiendo cada vez más ritmo con la aparición de una serie de personajes que no distan mucho de los que ya vimos en los primeros trabajos de Ritchie, entre los que no faltan matones de medio pelo, gángsters horteras, hombres tan elegantes como peligrosos, tipos duros que no aparentan serlo, yonkis sabelotodo, boxeadores descontrolados y, en general, un puñado de gente sin escrúpulos y con muchas ambiciones cuyas historias se terminan cruzando de una forma u otra en ese mundillo de drogas, armas y negocios ilegales. No todos los personajes de tan estrambótica fauna están bien definidos, pero los principales sí que resultan lo suficentemente carismáticos como para que te interese lo que les pueda ocurrir en la trama. Al igual que sucedía, y perdón que me repita, en los más aclamados filmes del director.

No es  esa la única característica del mejor cine de Ritchie que podremos reconocer en The gentlemen, porque aquí también encontraremos otros cuantos elementos que tanto le gustan como el empleo de la banda sonora para algo más que el simple acompañamiento, los golpes de inesperada violencia cargados de humor negro, recursos visuales como el «rebobinado» de escenas y otros efectismos que divierten al no resultar excesivos (como sí lo fueron en algunas otras películas suyas), un espectacular montaje y, sobre todo, un guion trabajado y cuyos giros funcionan sin dejar cabos sueltos muy evidentes. Bien es cierto que varios de estos giros son fácilmente previsibles, lo cual le resta factor sorpresa, pero quizás por ello mismo el conjunto resulta tan coherente. Solo me sobra alguna escena pasada de rosca, por desagradable o violenta sin ser necesario que fuera así. Además, otra de las claves de sus filmes como son los diálogos, también me parecen bastante naturales y creíbles ya que no abusan de buscar la originalidad en exceso ni pretenden ser tan ingeniosos que parezcan irreales, aunque por supuesto muchos de ellos sean muy ocurrentes y en ocasiones logren hacerte reír a carcajadas. El acento y la jerga británica vuelven a ser fundamentales en muchos de ellos, como no podría ser de otra forma.

Y el reparto cumple sobradamente, siendo para mí Colin Farrell quien logra llevarse el «título» a la interpretación más divertida del filme gracias a que su personaje sea quizás el más sorprendente de todos. Pero no le van a la zaga ni el ya mencionado Hugh Grant (y eso que suelo aborrecer a este actor), ni un Charlie Hunnam que Sons of Anarchy aparte nunca había estado tan convincente, ni un Matthew McConaughey que también convence plenamente pese a que su personaje se preste menos a los adornos y aplausos al ser un tipo más comedido y serio que el resto.

Así que lo dicho, Guy Ritchie no ha inventado nada nuevo en The gentlemen, pero ni falta que hace si sigue siendo capaz de entretener así, a lo grande. Por mí, podría dedicarse solo a escribir y dirigir películas sobre atípicos criminales británicos en lugar de involucrarse en experimentos más bien desafortunados como Reyes Arturos o Sherlock Holmes modernos, porque suele ser mucho más divertido lo que nos ofrece en este tipo de historias tan violentas como ocurrentes y cómicas.

¡¡A este paso vas a tener que empezar a invertir en paracaídas!!

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