Diecisiete



Título original: Diecisiete
Duración: 1hr 38mins
País: España
Año: 2019
Director: Daniel Sánchez Arévalo
Guión: Daniel Sánchez Arévalo, Araceli Sánchez
Reparto: Biel Montoro, Nacho Sánchez, Lola Cordón, Chani Martín, Itsaso Arana, Iñigo Aranburu, Kandido Uranga
Género: Drama. Comedia. Road movie.
Mi puntuación:   7,5 / 10

Dos jóvenes hermanos, su anciana y enferma abuela, una vieja autocaravana en venta, un perro de tres patas y otro de cuatro que parece una oveja, unas cuantas vacas y bastantes kilómetros de carretera. Eso es lo único (entre comillas, claro) que necesita Daniel Sánchez Arévalo para regalarnos una simpática historia que en mi opinión ofrece mucho más de lo que a priori puede parecer. Aunque no es la primera vez que me pasa eso con un filme de este director, porque con Primos, AzulOscuroCasiNegro o, en menor medida, con La gran familia española tuve una sensación parecida. Sin duda es uno de los autores más interesantes del cine español actual.

No sabría explicar muy bien el por qué, pero la película me ha enganchado desde el primer momento y eso que ni me he sentido identificado con el protagonista ni me parece alguien carismático o con quien empatizar fácilmente. Y es que Héctor (Biel Montoro) es un peculiar chico de 17 años, tan inteligente como problemático dada su incapacidad de relacionarse con los demás y de seguir las normas establecidas, que termina internado en un centro de menores tras haber cometido un robo. Aunque algo cambiará en él el día en que, medio obligado, comienza a entrenar a un perro abandonado con el que establecerá un fuerte vínculo y del que no se querrá separar pese a que no puede «quedárselo» para siempre.

Quizás lo que me haya atrapado haya sido su ritmo ágil, o sus diálogos sencillos pero casi siempre naturales, o la multitud de situaciones curiosas y divertidas que presenta esta más que agradable road movie. O, sobre todo, la entrada en escena del hermano mayor de Héctor, que se llama Ismael (Nacho Sánchez) y que lleva toda su vida ocupando el rol del padre que no tienen, sufriendo las «rarezas» del protagonista pero haciéndose responsable de él en todo momento. Sea cual sea la razón, lo cierto es que en el filme todo funciona, todo fluye.

«El perro sale tres minutos, el resto es gente hablando como en todas mis películas» decía Sánchez Arévalo en su reciente ¿entrevista? en ese desternillante programa que es La Resistencia. Y así es, pero precisamente eso es lo mejor del filme, ver cómo evoluciona la relación entre ese par de hermanos tan distintos, que tienen unas maneras tan diferentes de ver y entender la vida y que se enzarzan continuamente en discusiones que no les llevan a ninguna parte, pero que a la vez les sirven para ir aprendiendo cosas el uno del otro. Entre tanta conversación y convivencia encontraremos algún momento muy emotivo como la escena del móvil (no digo más por no entrar en spoiler, quien la haya visto sabrá a cuál me refiero) o la de de la despedida, aunque no es una película que busque explotar demasiado la parte dramática de la historia que narra, por fortuna está a kilómetros de los filmes que buscan la lágrima fácil.

Los dos protagonistas se complementan a la perfección y están francamente bien interpretados por Biel Montoro y Nacho Sánchez. Quizás Biel me parece algo menos creíble porque en ciertas escenas se le nota un poco que está recitando de memoria un guión y por ello no resulta tan veraz lo que dice, pero esto solo ocurre en algún caso contado. Por su parte Nacho sí se muestra sencillo, natural y auténtico en todo momento, siendo un gran descubrimiento ya que no conocía a este actor. Ambos conforman una pareja entrañable.

Así que para mí esta película ha sido una grata sorpresa, una de esas cintas «pequeñas pero bonitas» que no inventa nada nuevo y que incluso es algo predecible en su desarrollo, pero que te hace pasar un rato muy ameno y no carente de emociones. Y lo mejor, manteniéndote siempre con una sonrisa en la boca.

—Tú no has robado esto, lo he robado yo. ¿Estamos?
—Estamos.
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