Yesterday


Título original:
Yesterday
Duración: 1hr 56mins
País: Reino Unido
Año: 2019
Director: Danny Boyle
Guión: Richard Curtis
Reparto: Himesh Patel, Lily James, Kate McKinnonJoel Fry, Ed Sheeran, Sanjeev Bhaskar, Meera Syal, Harry Michell, Sophia Di Martino, Alexander Arnold, Ellise Chappell, Maryana Spivak, Robert Carlyle
Género: Comedia. Romántico. Fantasía.
Mi puntuación:   6 / 10

Jack Malik (Himesh Patel) es un joven músico que cada vez ve más difícil poder alcanzar su sueño de ganarse la vida tocando y componiendo, por más que su amiga y representante Ellie (Lily James) le intente convencer y animar para que no abandone la música definitivamente. Pero su vida cambiará radicalmente tras sufrir un aparatoso atropello durante un apagón eléctrico que se da simultáneamente en todo el planeta, ya que al poco de ser dado de alta del hospital descubre que el resto del mundo no recuerda ni quiénes son los Beatles ni ninguna de sus canciones. Es como si nunca hubieran existido porque ni siquiera en Internet encuentra referencia alguna sobre ellos, así que se empieza a cuestionar si tocando las canciones del grupo de Liverpool podría conseguir el éxito que siempre ha deseado.

Esta premisa me parece muy original y está bien desarrollada al principio. Es muy curioso comprobar cómo, tras el mencionado apagón mundial, el resto del mundo no solo desconoce quiénes eran los Beatles si no también algunos otros productos tan populares como los cigarrillos o la Coca-Cola, a la vez que el protagonista suspira aliviado cuando descubre que al menos otros de sus grupos favoritos sí que siguen «existiendo». Y la forma en la que Jack va reescribiendo los míticos temas de los de Liverpool y asentando su decisión de tocarlos en público también me parece bien llevada. Aunque el guión no llega a explotar completamente todas las posibilidades que ofrecía este ocurrente punto de partida. Porque ni intenta reflexionar sobre el porqué del éxito de los Beatles ni tampoco acerca de cuál podría ser el «ingrediente» clave que hace que sus canciones, o cualquier otro éxito musical imperecedero, encandile a tanta y tanta gente de distintas generaciones, condiciones, gustos y opiniones, mientras millones de canciones más son incapaces de llegar ni entusiasmar a nadie aunque estén bien «hechas». Pero es que probablemente sea imposible dar una respuesta racional o teórica a ello, claro.

Tampoco profundiza demasiado en otros aspectos que podrían haber sido fundamentales en el desarrollo de la historia, como el hecho de lograr el éxito a costa del esfuerzo de otros o el de aparentar ser quien no eres para alcanzar la fama, que sí se exponen en algún momento pero de manera ingenua y casi de refilón. Es decir, que no aborda esos temas de forma muy seria cuando a priori parecían los más interesantes, lo cual es una lástima. Aunque al menos sí resulta un filme simpático y bastante entretenido en todo momento, los actores hacen un buen trabajo (no conocía a Himesh Patel y la verdad es que el chico cumple de sobra), mantiene siempre un ritmo acertado sin altibajos, contiene algunos golpes de humor que funcionan (especialmente los que protagoniza el personaje de Joel Fry) y, obviamente, la banda sonora es muy buena, y no solo porque contenga los temas más famosos de los Beatles. Vamos, que se ve con agrado e interés aunque sin demasiado entusiasmo.

La mayor pena es que el final no podría ser más facilón, ñoño y precipitado. Pese al tono amable que tiene la película durante todo su metraje, esperaba que en algún momento se nos mostrase algún tipo de conflicto cuando se destapase la mentira del protagonista, pero me he quedado con las ganas de verlo. A cambio, la cinta nos ofrece un cierre totalmente «Mr. Wonderful», cargado de felicidad y buenrollismo en el que la credibilidad, que dentro de que se trata de una historia de fantasía se había mantenido más o menos hasta ese momento, salta por los aires definitivamente. Y además este final no es en absoluto original, porque son innumerables las historias románticas que ya hemos visto (y sufrido) con desenlaces similares, lo cual supone un bajón importante y que no me pegaba nada con el estilo habitual de su director, Danny Boyle. Aunque claro, después he visto que el guión lo ha escrito Richard Curtis (guionista de Notting Hill, Cuatro bodas y un funeral, El diario de Bridget Jones, etc.) y ya me cuadra tanto almíbar. Esto no es una crítica a Curtis, de hecho por ejemplo Love actually me gusta bastante, pero no era lo que esperaba ver aquí ni mucho menos. Se impone la edulcorada y sosa historia romántica sobre la trama «musical», por así llamarla, lo que para mí es un completo desacierto.

En fin, no es una mala película pero, como ya he dicho antes, da la impresión de que sus creadores no han tenido demasiada ambición ni han querido tomársela muy en serio a la hora de abordar las cuestiones más atractivas que planteaba la genial idea de partida. Y tampoco me parece el homenaje definitivo a los Beatles, de hecho creo que sus fans se sentirán un tanto decepcionados con ella. Salvo quizás por una escena en la que Robert Carlyle, uno de los actores fetiche de Danny Boyle, realiza un cameo memorable.

—¡Los milagros ocurren continuamente, Jack!
—¿Sí? Dime uno.
—Mmm… ¿que Benedict Cumberbatch sea un sex symbol?

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