Música de película: Clímax

Gaspar Noé nunca ha destacado por ser un director comedido precisamente, véase por ejemplo la que quizás sea la escena más famosa de su filmografía, la de la violación que sufre el personaje interpretado por Monica Bellucci en Irreversible. Pero eso no quiere decir que no sea un realizador talentoso, al contrario, tiene una incuestionable habilidad para rodar escenas muy potentes visualmente y de sus trabajos siempre se pueden sacar cosas muy interesantes porque se alejan de lo tópico y de lo previsible, aunque su desmedida tendencia al exceso los termine lastrando mucho, para mi gusto.
Y Clímax es, por ahora, el mejor exponente de lo que acabo de escribir, para lo bueno y para lo malo. En esta película, al parecer basada en hechos reales, muestra (aunque en realidad no podría decirse que tenga una trama como tal) cómo se desmadra la celebración de un grupo de excelentes bailarines tras una intensa sesión de ensayo, ya que alguien ha puesto una fuerte droga en la sangría de la que todos han bebido. Y de esta forma nos hace bajar del Paraíso (bueno, tanto no, pero sí de un lugar como mínimo espectacular) al Infierno (este sí, literalmente), pasando de ofrecernos unas coreografías de baile alucinantes al principio, como el brutal plano secuencia del primer baile que es de lo mejor que he visto del cine del año pasado, a mostrarnos unas insoportables y alucinógenas escenas en su segunda mitad, cargadas de gritos espeluznantes y de gente perturbada e ida por completo a causa de las drogas que han ingerido sin saberlo. Siendo así, ¿habría que darle un 10 al filme porque logra completamente su objetivo de horrorizar al espectador? ¿O un 0 por ser tan indigesta en su parte final? Si lo que pretendía Noé era decirnos que “las drogas son muy malas” (aunque me da que solo quería hacérnoslo pasar mal, sin más “mensaje”) lo podía haber hecho de forma más sutil pero desde luego no de forma más contundente y salvaje. Y excesiva. El sobrecogedor tramo final de Réquiem por un sueño es un dulce cuento de Disney comparado con esto.
Todo ello lo vemos mientras no paran de sonar repetitivos temas de música techno o trance, algunos de ellos creados por Thomas Bangalter del conocido dúo Daft Punk, que en las escenas de los bailes queda muy bien pero que en la segunda mitad resultan muy pero que muy machacones, aunque esto es así de forma obviamente intencionada para poner de los nervios al espectador y hacer que sienta el horror que viven los desquiciados protagonistas, su paranoia y su histeria. Además, en su última escena escucharemos una excelente versión instrumental de la famosa canción Angie, de los Rolling Stones, que contrasta de maravilla con toda la ensordecera música anterior para acompañar las imágenes de la silenciosa (y trágica) resaca del desenfreno nocturno.
Creo que en este caso la música escuchada sin ver a la vez las imágenes de la película no funcionará muy bien, pero a continuación dejo una muestra de lo que os espera si os atrevéis a verla (algo que no sabría si recomendaros), incluyendo la asombrosa escena del baile inicial en la primera de las siguientes canciones:

Cerrone – Supernature (Instrumental edit)
(primera escena de baile completa)

Kiddy Smile – Dickmatized (Instrumental) + Thomas Bangalter – What to do
(segunda escena de baile completa, son dos canciones)

The Rolling Stones – Angie (Thibaut Barbillon instrumental version)

Patrick Hernandez – Born to be alive (Instrumental version)

Neon – Voices

Thomas Bangalter – Sangria

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.