Ola de crímenes


Título original:
Ola de crímenes
Duración: 1hr 33mins
País: España
Año: 2018
Director: Gracia Querejeta
Guión: Luis Marías
Reparto: Maribel VerdúAntonio ResinesMiguel BernardeauAsier RikarteJuana AcostaPaula EchevarríaRaúl PeñaRaúl ArévaloNora NavasTeresa LozanoMontse PlaTxema BlascoPatxi FreytezJavier CámaraLuis Tosar
Género: Comedia negra. Crimen.
Mi puntuación:  2,5 / 10

Ya que últimamente estoy escribiendo sobre algunas de las que para mí han sido las mejores películas de 2018, para que no parezca que me gusta todo lo que veo (ojalá fuera así) también voy a escribir sobre la que quizás sea la peor que he visto de ese año. Y tal “honor” se lo llevaría de momento Ola de crímenes, un filme español de una directora cuyas obras hasta ahora no me habían desagradado, Gracia Querejeta. Es más, ha realizado algunas películas bastante recomendables como Héctor, Siete mesas de billar francés o su anterior trabajo, Felices 140, una comedia negra pero con mucha carga dramática que divertía y daba que pensar. Sin embargo, la única “gracia” que he encontrado en su última película ha sido al leer su nombre en los títulos de crédito (perdón por la tontería, se me ha contagiado la falta de comicidad del filme).

La protagonista de esta historia es Leyre (Maribel Verdú), un ama de casa divorciada que vive con su hijo Asier (Asier Rikarte) en un espectacular chalet gracias a la buena pensión que le paga su exmarido Cosme (Luis Tosar). Cosme no oculta el desprecio que siente por su hijo, ya que este es un poco friki y “rarito”, y así se lo hace saber a él mismo cada vez que les va a visitar, hasta que un día el joven pierde los nervios y le mata (esto no es spoiler porque sucede en la segunda escena de la película). Leyre intentará ocultar ese asesinato a toda costa, pero no le resultará nada fácil y la situación se irá enredando de forma descontrolada con la entrada en escena de una pareja de detectives de la Ertzaintza (Antonio Resines y Raúl Peña), la actual mujer del asesinado (Paula Echevarría) junto con su abogada (Juana Acosta), un atolondrado taxista (Raúl Arévalo), el mejor amigo de su hijo (Miguel Bernardeau) y hasta la propia madre de Leyre (Teresa Lozano).

La primera escena del filme, en la que la protagonista va a confesarse con un cura (Javier Cámara) al que le cuenta todo lo ocurrido y eso sirve de “excusa” para que lo veamos los espectadores, ya no presagia nada bueno. Nula gracia y un par de excelentes actores a los que no se les ve en absoluto cómodos con lo que están haciendo. Esto se acentúa con la aparición de Luis Tosar en la siguiente secuencia, un auténtico despropósito en el que vemos cómo y por qué le mata su hijo, y se va confirmando durante todo el desarrollo de la trama. En ella nos encontraremos con un cúmulo de personajes tan tópicos como mal descritos, de situaciones forzadas y de supuestos gags que no logran ni hacerte esbozar una sonrisa. Y por si todo esto fuera poco, el pésimo guión intenta dotar a la historia de tintes dramáticos en algunos momentos sin conseguirlo en absoluto, mientras que en otras contadas escenas presenta una caricaturizada violencia que ni resulta cómica ni “casa” demasiado bien con el resto de la película.

También me ha resultado chocante el abuso de planos de los escotes de Maribel Verdú, más aún siendo una película que dirige una mujer. Que Maribel está físicamente muy bien es incuestionable, pero me parece que aquí se la trata en muchas situaciones como una “mujer-objeto”, o casi (si esto lo hubiera dirigido un hombre, apuesto algo a que le habrían tildado de machista como mínimo). O a lo mejor es que es muy normal ir a un funeral así vestida o estar en tu propia casa embutida en un vestido y yo no lo sabía, aunque tiene pinta de que muy cómodo no debe ser. He leído alguna opinión que se refiere a esto como parte del “lucimiento personal” de la intérprete, pero a ella no le hace falta enseñar carne para lucirse porque tiene dotes sobradas como actriz, es un recurso facilón que no necesita. De hecho, ni en este bodrio lo hace mal del todo.

Además, aunque a alguien le parezca que todo lo anterior no es para tanto o que no es tan malo como lo describo (para gustos los colores y las películas), en Ola de crímenes también hay un buen puñado de errores objetivos. Por ejemplo, la narración es muchas veces incoherente porque se supone que lo que vemos nosotros es lo que la protagonista cuenta al cura, y sin embargo hay escenas o sucesos que ella no podría conocer de ninguna forma así que no tendrían que estar ahí… y están. Otro garrafal error del guión de Luis Marías, supongo.

Los únicos puntos positivos que le “doy” son por los dos actores jóvenes, que al menos logran hacerte sonreír en alguna contada escena (especialmente Miguel Bernardeau, al que a lo mejor conocéis por ser el “chulito” de la serie Élite), por una ocurrente escena en una lonja en la que se entremezclan teléfonos móviles, droga, sospechas y armas (aunque esté resuelta de forma bastante torpe) y porque la historia transcurre en mi Bilbao natal, sorprendentemente soleada en la película.

P.D.: otro punto más porque en los títulos de crédito finales suena Je veux, una grandísima canción de esa pedazo de artista francesa llamada Zaz (si no la conocéis ya estáis tardando, sea cual sea el tipo de música que os guste), aunque en realidad tampoco pegue nada el espíritu de esa canción con el del filme.

.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.