La favorita



Título original:
The favourite
Duración: 1hr 59mins
País: Reino Unido
Año: 2018
Director: Yorgos Lanthimos
Guión: Deborah DavisTony McNamara
Reparto: Olivia ColmanEmma StoneRachel WeiszNicholas HoultJoe AlwynMark GatissJames SmithCarolyn Saint-PéJenny Rainsford
Género: Drama. Comedia negra.
Mi puntuación:  7 / 10


Ayer se estrenó en nuestros cines otra de las películas más premiadas y aclamadas de 2018, La favorita, cuya historia nos traslada a la Inglaterra de principios del siglo XVIII. Ana Estuardo (interpretada por Olivia Colman) era la reina de aquel país aunque, debido a sus problemas de salud, quien en realidad tomaba gran parte de las decisiones políticas era su íntima amiga Sarah Churchill (Rachel Weisz), la duquesa de Marlborough. Pero la llegada a palacio de una nueva sirvienta llamada Abigail (Emma Stone), que rápidamente cae en gracia a la reina debido a sus encantos, hará que el poder que ostentaba hasta entonces Sarah se tambalee, comenzando así una tensa rivalidad entre ambas por ocupar el lugar de mayor confianza de la monarca.

El griego Yorgos Lanthimos me parece uno de los directores más interesantes de la actualidad, ya que las películas suyas que he visto (Canino, Langosta y, la que para mí es su mejor obra, El sacrificio de un ciervo sagrado) se salen de lo habitual y tienen un punto retorcido e incluso misántropo que me atrae bastante, aunque hasta ahora nunca haya terminado de realizar un filme absolutamente redondo. La favorita va en esa misma línea porque, como se puede deducir al leer su sinopsis, el enfrentamiento al que asistiremos entre Sarah y Abigail será tan malicioso como «políticamente correcto».

Así, lo que relata principalmente la película es la salvaje lucha de poder entre ambas, que mutuamente se van destruyendo de forma tan implacable como elegante en una relación marcada por la hipocresía y el empleo de unas lenguas más que bien afiladas (porque usar directamente puñales en el palacio hubiera sido más feo, aunque no más sucio). Y todo ello con una víctima colateral clara, la propia reina, que se deja seducir tanto por una como por la otra ya que ambas también saben utilizar sus lenguas de forma más edulcorada y engatusadora cuando hace falta, mientras en ese proceso va perdiendo todo el poder que le otorga el hecho de ocupar el trono. Por otra parte, este desolador relato podría transcurrir en cualquier otra época, ya que en esencia expone los estragos que pueden causar la ambición desmedida y la falta de escrúpulos a la hora de pisotear a los demás si es necesario para lograr los objetivos propios.

La película mantiene el interés gracias principalmente a unos ingeniosos diálogos rezuman un humor muy punzante (dignos de una gran comedia negra, que en el fondo no deja de ser lo que vemos aunque la historia sea dramática) y a la excelente labor de las tres actrices principales. Me cuesta entender por qué han elegido a Olivia Colman como protagonista de cara a postularse para los premios de esta temporada y no a cualquiera de sus compañeras, porque en realidad todas tienen la misma relevancia en la historia e incluso diría que Emma Stone es la que más minutos aparece en pantalla. Puede que sea porque su interpretación como esa reina gotosa, débil, inestable y caprichosa es la más destacada de la función, con algunas escenas en las que transmite de maravilla la auténtica pena que da ver cómo la manipulan sin reparos sus dos grandes «amigas», junto a otros momentos en los que casi aplaudes que quieran manejarla así dado lo insoportable y engreída que puede ser la monarca. Aunque Rachel Weisz, en su rol de fría y calculadora arpía que finalmente muestra ser más vulnerable de lo que parecía, y Emma Stone, en un papel casi opuesto en el que inicialmente aparenta ser una mosquita muerta pero poco a poco va revelándose como una ambiciosa y cruel estratega, también realizan unas interpretaciones dignas de todo elogio.

La labor de ambientación es asimismo excelente, como también lo es la banda sonora (formada por canciones de música clásica de compositores como Vivaldi, SchubertBach), y Lanthimos demuestra una vez más que sabe dirigir muy bien pese a algún adorno visual quizás innecesario. Sin embargo, con esta película me pasa lo que ya comenté antes con el resto de  su filmografía: no termina de parecerme redonda y eso que me entretiene mucho, me genera interés por ver cómo se resolverá esta maquiavélica relación a tres bandas y me parece que contiene otros grandes aciertos como mostrar a la aristocracia de un modo tan distinto al habitual (y a lo mejor más real, porque no es ilógico pensar que en aquellos palacios la vida debía ser tan hipócrita y competitiva como aquí vemos).

Es decir, que no le encuentro ningún defecto muy evidente pero, al mismo tiempo, no logro implicarme con ningún personaje y por eso me da la sensación de que dentro de unos meses recordaré más bien poco de ella. No me ha dejado «poso», creo, aunque el tiempo lo dirá. Pero seguramente sea solo cosa mía, porque casi tengo «alergia» a los filmes de época (solo con ver esos pelucones y estrafalarias vestimentas me entran escalofríos) y me suelen importar bien poco los problemas de los aristócratas personajes que suelen protagonizarlos, así que nunca puedo disfrutar completamente con ellos. Por lo que si no tenéis mis «prejuicios» contra este tipo de películas, y teniendo en cuenta que esta al menos me ha parecido bastante buena (quizás precisamente porque, como ya he dicho, se sale con acierto de lo típico que se puede esperar de las intrigas palaciegas) y además me ha mantenido atento hasta el final, probablemente os parezca más memorable que a mí.

– Me gustaría tener una audiencia con la Reina para explicarle mi caso.
– Explíquemelo a mí, que me encantan las comedias.
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