Tiempo después

Título original: Tiempo después
Duración: 1hr 35mins
País: España
Año: 2018
Director: José Luis Cuerda
Guión: José Luis Cuerda
Reparto: Roberto ÁlamoMiguel RellánDaniel Pérez PradaCésar SarachuBlanca SuárezCarlos ArecesManolo SoloGabino DiegoArturo VallsBerto RomeroAntonio de la TorreMaría BallesterosPepe OcioMartín CaparrósJoaquín ReyesRaúl CimasMiguel HerránNerea CamachoSaturnino GarcíaSecun de la RosaJoan PeraEstefanía de los SantosAndreu BuenafuenteEva Hache
Género: Comedia. Ciencia ficción.
Mi puntuación:  7 / 10
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En 9177 (mil años arriba o abajo, tampoco vamos a pillarnos los dedos con semejantes minucias, como dice el narrador del filme), y tras haber sido diezmada por terribles catástrofes, la población del mundo entero se concentra en un único Edificio Representativo (curiosidad: el edificio utilizado para su base es el del Instituto de Patrimonio Cultural de España, también conocido como ‘el de los picos’; puedo dar fe de lo «cansinas» que son sus escaleras porque a veces desayuno allí) y sus desolados alrededores. En el gigantesco edificio viven las clases altas y los trabajadores, aunque solo se permite que haya tres establecimientos abiertos de cada oficio, mientras que en el exterior se amontonan miles de parados y otras gentes de baja estofa. Uno de ellos es José María (Roberto Álamo), que pretende vender su rica limonada dentro del edificio pese a no tener el correspondiente permiso para hacerlo y que para conseguirlo está dispuesto incluso a liderar una revolución si es necesario.

La crítica social que presenta José Luis Cuerda en Tiempo después es obvia ya con solo leer el argumento. Aunque no es precisamente original, porque en otras historias de ciencia ficción ya hemos visto sociedades en las que, tras sufrir un apocalipsis, las clases más altas se concentran en enormes edificios-colmena mientras los pobres sobreviven como pueden a la intemperie, la sátira funciona porque atiza a todo el sistema y no deja títere con cabeza. No hay ni un personaje, rico o pobre, de esta ideología o de aquella, que no tenga su punto mezquino.

Desde el Rey holgazán (Gabino Diego) que impone sus ideas a sus súbditos y estos las acatan sin rechistar hasta el alcalde (máxima autoridad tras el Rey, interpretado con gracia por Manolo Solo) que poco resuelve y parece estar ahí solo para echar balones fuera (buena metáfora de la clase política actual), pasando por las incompetentes fuerzas de seguridad y, cómo no, por la Iglesia, representada por un cura (Antonio de la Torre cumple con creces hasta en papeles tan pequeños como este) que hasta se atreve a matar sin dudar porque sabe que no le va a ocurrir nada, mientras el rebaño (de personas y de ovejas, en una metáfora visual muy manida pero no por ello menos acertada) acude mansamente a escuchar sus sermones cada domingo. Incluso Alemania se lleva un buen «zasca» cuando la altiva mujer alemana a la que interpreta Eva Hache dice «yo no voy a una guerra a no ser que la haya organizado yo».

Pero Cuerda no solo crítica a esos estamentos, que al fin y al cabo son los habituales objetivos de casi todas las sátiras, sino que también atiza a la juventud actual y su falta de convicciones (les presenta como a unos chicos que van de rebeldes pero que no son más que unos pasotas que solo pierden el tiempo filosofando de la vida y de la sociedad sin tener ni idea de nada) y tampoco deja en buen lugar a los parados y las clases bajas o, en definitiva, a la ideología de izquierdas. Basta con ver la escena en la que el revolucionario protagonista pide que le aplaudan a él un poco más que al resto (no sé a qué político me recuerda esto…) o lo que sucede al final del filme cuando los parados consiguen lo que a priori querían (no diré más por no hacer spoilers muy concretos).

Todo ello está en la película pero mostrado siempre con humor y en tono burlón, mediante una incesable sucesión de gags, porque esto es una comedia y no un drama político o social. De hecho el principal problema del filme, aparte de la inevitable irregularidad que tienen casi siempre las películas tan corales y de tantos personajes como esta, es la saturación de chistes. Porque, lógicamente, no todos ellos funcionan y cuando se suceden cuatro o cinco situaciones con poca gracia el espectador se puede empezar a cansar. Por fortuna, creo que eso apenas ocurre un par de veces en el filme y los chistes «buenos» y los chistes «malos» están suficientemente bien repartidos durante todo el metraje, habiendo además mayor cantidad de los primeros. Hay gags tan desternillantes, estrambóticos y ocurrentes comos los del mejor Cuerda (inevitable acordarse de Así en el cielo como en la tierra o, sobre todo, de la genial Amanece, que no es poco), basados principalmente en diálogos bien elaborados y en largas reflexiones políticas y «filosóficas», aunque también hay alguna gracieta obscena que logra que toda la sala de cine se ría a carcajada limpia por lo inesperada que resulta. Y siempre rondando el humor absurdo.

Por su parte, todos los componentes del amplísimo reparto cumplen bien con su función, incluso los que apenas hacen más que un cameo, aunque yo me quedaría con Carlos Areces por encima del resto, hilarante en su papel de conserje-guardián del edificio, especialmente en una breve y disparatada conversación acerca de la modorra que tiene. También destacaría a Miguel Rellán y Daniel Pérez Prada formando la pareja de la Guardia Civil más disparatada que recuerdo haber visto.

Así que Tiempo después es un filme irregular y torpe en ocasiones, y que en otras no parece tener un rumbo u objetivo claro más allá del mero chiste, pero cuando termina la sensación que deja es la de que esta sarcástica comedia sí que funciona en conjunto, sobre todo si conectas con el peculiar sentido del humor de Cuerda. Un divertido pasatiempo, que no es poco (perdón por tan obvio «homenaje» al director).

PD: quiero terminar casi como empecé, con otra «curiosidad». Y es que José Luis Cuerda había escrito gran parte del guión ya en 1997, lo que demuestra que la crítica que hace tiene (por desgracia) tanta vigencia hoy como hace 20 años y como probablemente tendrá en el noveno milenio, si es que la Tierra sigue en pie por entonces. Es una pena que a un autor de su categoría le haya costado tanto encontrar una productora del filme, hasta que casi por casualidad su proyecto llegó a oídos del televisivo Arturo Valls, que también actúa aquí. De hecho en 2015, al parecer convencido de que su guión jamás «se haría» película, lo publicó como una novela.

Venga, recemos juntos el Quijote:

«En un lugar de la Mancha,
de cuyo nombre no quiero acordarme,
no ha mucho tiempo que vivía
un hidalgo de los de lanza en astillero…»

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(me parece una idea genial esta, mejor nos iría…)
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