Roma


Título original:
Roma
Duración: 2hrs 15mins
País: México
Año: 2018
Director: Alfonso Cuarón
Guión: Alfonso Cuarón
Reparto: Yalitza AparicioMarina de TaviraMarco GrafDiego Cortina AutreyCarlos PeraltaDaniela DemesaNancy García GarcíaJorge Antonio GuerreroVerónica GarcíaFernando GrediagaLatin Lover
Género: Drama.
Mi puntuación:  7 / 10

Pues no es para tanto. Esa es la sensación que me ha dejado Roma, el aclamadísimo nuevo trabajo de Alfonso Cuarón que ganó el León de Oro del pasado Festival de Venecia y que ha sido catalogado por no pocos críticos como una obra maestra o epítetos similares, que hace un par de días se estrenó en Netflix apenas una semana después de llegar a los (pocos) cines españoles. Y durante buena parte del metraje las sensaciones fueron peores, pero el tramo final del filme sí es de lo mejor que he visto este año así que por eso me ha dejado un mejor sabor de boca.

La película impacta inicialmente por su espectacular fotografía en blanco y negro y por la forma en la que se va moviendo la cámara, un acertado recurso que ayuda a captar cantidad de detalles en cada plano y a tener una visión amplia y completa de las habitaciones y del resto de rincones por los que se desplazan los personajes, consiguiendo así «meterte» de lleno en esos espacios. Visualmente es absorbente y atrae completamente el interés desde los mismos créditos iniciales, con algo tan simple como las imágenes del agua que usa la sirvienta protagonista para fregar un suelo, que va y viene como si fueran olas (esto cobrará más sentido aún viendo cierta escena de casi el final del filme, que luego comentaré). No son pocos los planos que bien merecerían ser impresos y vendidos como pósters o «postales de lo cotidiano».

Pero para mí el problema ha surgido cuando, tras esa fascinación inicial por las atractivas imágenes en blanco y negro que se ven en pantalla, me he empezado a cuestionar si detrás de esas «postales» había realmente algo más o no. Y durante muchos minutos, la respuesta ha sido no. Es decir, que no he visto que el alarde técnico vaya acompañado de una sólida historia detrás. Porque el verdadero drama se narra prácticamente solo en la última media hora, todo lo anterior consiste en mostrar escenas rutinarias de la vida que lleva la sirvienta protagonista, llamada Cleo e interpretada de forma tan sencilla y natural por la debutante Yalitza Aparicio, en la casa en la que vive y trabaja, alternadas con otras escenas bastante inconexas entre sí en las aparecen otros personajes que aportan muy poco o nada a la trama central. Y es que, por otra parte, el único personaje bien definido es el de la protagonista (bueno, y quizás los niños por su simpleza), pero ni su amante, ni la dueña de la casa, ni el resto de los que aparecen y que podrían tener cierta relevancia pasan de ser meros esbozos. Así que cuando no tenemos a Cleo en pantalla, el interés decae bastante.

Por ello, la duración de la película me ha parecido a todas luces excesiva. Hay muchas escenas que podrían no haber sido incluidas y eso no hubiera afectado lo más mínimo al desarrollo de la historia o a la implicación del espectador con la protagonista. De hecho provocan el efecto contrario porque te distraen de lo importante y hacen que te cuestiones qué sentido tienen dentro de esta historia, más allá de servir para que Cuarón se siga luciendo (técnicamente, no narrativamente). Por ejemplo la escena del incendio, que al principio es espectacular pero luego se alarga sin objetivo alguno y después no se vuelve a hacer referencia alguna a ese suceso (aunque quizás sea una metáfora que no he entendido). O la del «profesor» de artes marciales, que da un grandilocuente discurso que roza el ridículo y encima remata la función con una ¿proeza? que yo he hecho en mi salón sin dificultad alguna (a ver si voy a ser un atleta de élite, como dice el personaje, y no lo sabía), por lo que todo ello resulta un sinsentido y estropea una secuencia que hasta su aparición estaba siendo impresionante (la imagen del entrenamiento de los chavales antes de que llegue este iluminado es una de las mejores «postales» de la cinta).

En el filme también hay varias autorreferencias, no siempre justificadas para el desarrollo de la trama, que Cuarón hace a sus propias películas. Por ejemplo, no me termina de quedar claro a qué viene esa escena de astronautas en el cine, parece que solo está ahí para decirnos que él dirigió Gravity (aunque la película que ven en el cine sea Atrapados en el espacio, la que le inspiró a realizar la suya). Ya sabemos que lo hizo y además muy bien, pero eso aquí no pinta nada ni es necesario que nos lo recuerde, casi parece un ejercicio de puro «exhibicionismo». En cambio, sí tienen más sentido que el simple auto-homenaje las otras dos referencias que he encontrado (quizás haya más): la del parto entre tiroteos (si habéis visto Hijos de los hombres sabréis a qué me refiero) y la del cierre redentor en la playa (algo similar ocurría en Y tu mamá también, incluso también había en aquella una importante conversación en la terraza de un bar tal como sucede aquí).

De hecho, probablemente esos sean los dos mejores momentos de toda la película. El del parto por su dureza, por el agobio y la impotencia que siente (y transmite al espectador) la pobre Cleo en el hospital mientras en las calles se desata el sangriento caos del «Halconazo» de 1971. Tremenda. Y la de la playa por ser el broche perfecto a la historia de Cleo, que mientras avanza decidida entre las olas se está redimiendo a si misma y limpiando su conciencia de la carga que se había autoimpuesto tras lo que sucedió en el parto. Esta es la escena que comentaba antes, si la película empieza con las imágenes del agua limpiando el suelo podría decirse que casi termina con el agua «limpiando la culpa» de la protagonista. El abrazo que Cleo se da después en la playa con todos los niños y con la madre, es una imagen preciosa que completa el bonito homenaje que Cuarón ha querido hacer a todas esas mujeres humildes que cuidan a los hijos de otros, en ocasiones con más cariño y comprensión incluso que sus propios padres biológicos. En particular, según los créditos, él se lo ha dedicado a Libo, la mujer de origen indígena que le crió a él de pequeño.

Así, a pesar de sus importantes defectos (al menos para mí, que siempre valoro más la historia -el contenido- que la estética -el envoltorio-), Roma posee suficientes virtudes como para recomendar su visionado y, en global, creo que es una buena película. Pero «solo» eso, ni mucho menos una obra maestra. Estoy convencido de que podría haber sido muchísimo mejor si Cuarón se hubiera puesto un poco de freno a sí mismo y se hubiese centrado un poco más en lo que realmente interesa y en poco menos en mostrar sus incuestionables habilidades para rodar. No es criticar por criticar, de hecho es un director cuyas películas que he visto me gustan bastanteHijos de los hombres estaría en una posición muy alta en un hipotético ranking de mis filmes favoritos de ciencia ficción, de Gravity ya hablé muy bien aquí en su día, Y tu mamá también me impactó bastante en su momento porque además cuando la vi tenía la edad de los protagonistas, Grandes esperanzas me parece una buena adaptación de la novela de Dickens y Harry Potter y el prisionero de Azkaban es mi película favorita de la larga saga del joven mago, por ser la más oscura de todas. Pero Roma, en mi opinión, no llega al nivel de ellas, aunque podría haber sido memorable. Quizás por eso me haya dejado más sensación de «oportunidad perdida» que de gran película.

PD: aunque los personajes hablen en español, salvo en alguna contada ocasión en la que utilizan el mixteco, el hecho de que Cuarón haya querido ofrecer algo tan realista hace que los sonidos del exterior y el ruido del ambiente impida escuchar bien lo que dicen los actores en algunos momentos, así que es más que recomendable que activéis los subtítulos si la veis a través de Netflix (en los cines imagino que los pondrán por defecto).

No importa lo que te digan… siempre estamos solas.
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