Todos lo saben


Título original:
Todos lo saben
Duración: 2hrs 10mins
País: España
Año: 2018
Director: Asghar Farhadi
Guión: Asghar Farhadi
Reparto: Penélope CruzJavier BardemBárbara LennieRicardo DarínCarla CampraEduard FernándezElvira MínguezRamón BareaSara SálamoInma CuestaRoger CasamajorSergio CastellanosJaime LorenteJosé Ángel EgidoTomás del EstalIván Chavero
Género: Drama. Thriller.
Mi puntuación:  6,5 / 10

Cuando en su día leí que el director y guionista iraní Asghar Farhadi, probablemente uno de los mejores del cine actual a la hora de narrar dramas, iba a rodar su próxima película en España y con un reparto que incluía a muchos de los mejores actores de nuestro país, me lo apunté como uno de los principales estrenos que ver este año (aunque luego, por razones que no vienen al caso, he tardado más de lo deseado en hacerlo). Quizás por esas expectativas tan altas la sensación que me ha dejado es de decepción, aunque sin parecerme mala en absoluto. Sobre todo por su poco convincente desenlace, tras un arranque más que prometedor.

La protagonista de Todos lo saben es Laura (Penélope Cruz), una mujer española que lleva años viviendo en Argentina y que vuelve a su pueblo natal con sus dos hijos (su marido, interpretado por Ricardo Darín, se queda en Buenos Aires) para asistir a la boda de su hermana pequeña (Inma Cuesta). Allí se reencontrará también con su hermana mayor (Elvira Mínguez), su padre (Ramón Barea) y el resto de la familia, así como con Paco (Javier Bardem), su gran amigo de la infancia. Pero lo que a priori iban a ser unos días repletos de alegría y felicidad se tornarán como el momento más complicado de su vida tras un extraño y trágico suceso que tiene lugar durante la boda. Es difícil contar más sin revelar nada trascendental, así como hablar de la propia película sin caer en spoilers importantes, pero voy a intentarlo dejando hueco para ellos al final de la entrada.

Lo primero que hay que destacar es que Farhadi se toma su tiempo para ir presentando a todos los personajes y que así conozcamos un poco quién es quién dentro de la familia protagonista. Es un arranque tranquilo, con situaciones casi triviales pero en las que detalles como una simple mirada de soslayo o una sonrisa quizás forzada significan bastante más de lo que parece a simple vista, y que refleja con naturalidad ese sentimiento compartido de alegría por la boda de la hija pequeña y el reencuentro familiar de todos los personajes. En ese comienzo hay hueco incluso para algún toque de humor, algo que no recuerdo haber visto antes en ningún otro trabajo del realizador iraní. Pero, cuando la felicidad y la despreocupación general están en su punto más álgido, el drama se presenta repentinamente y golpea como un mazo no solo a los protagonistas sino también al espectador.

Así, el filme pasa a adentrarse de forma magistral en los terrenos del thriller puro y duro. Primero lo hace a través del nerviosismo y la angustia del personaje de Penélope Cruz al darse cuenta de lo que ha sucedido realmente, por inexplicable que parezca. Y después, dando paso a las sospechas en las que salen a relucir viejas rencillas familiares e incluso con el resto de vecinos del pueblo. Ninguno de los personajes sabe quién ha podido ser el responsable de lo que ha pasado, pero todos tienen su propia teoría y no dudan en intentar «contagiarla» a los demás, generando una tensión cada vez más grande basada en la desconfianza mutua entre los componentes de la familia. Así que, como también sucede en la vida real en no pocas ocasiones, la alegría y la unión familiar tan fácil de mostrar cuando hay algo bonito que celebrar, se torna en acusaciones entre hermanos, padres o hijos y en reproches que habían permanecido callados durante muchos años pero que ahí estaban, bien guardados y listos para aflorar a la menor ocasión. Todo esto también lo expone Farhadi de forma inmejorable.

El problema para mí llega cuando se le hace cierta revelación al personaje de Javier Bardem. El «todos lo saben» del título, precisamente. Es obvio que de lo que intenta hablarnos principalmente el director iraní en la película es de la importancia del pasado, del que nunca podemos huir (no es la primera vez que recurre a ello, de hecho tiene una magnífica película titulada así), pero lo que le descubren a ese personaje es digno de cualquier culebrón de sobremesa de Antena 3. Y ni siquiera me gusta cómo explota ese giro Farhadi, ya que podría haberlo hecho para generar más dudas e incertidumbre pero no es ese su objetivo. De esto me explayo más y mejor en spoiler al final de la entrada.

En realidad es solo un giro de guión y ni siquiera es uno que no haya visto en un buen montón de películas, pero creo que me ha molestado más aún, aparte de por parecerme un recurso tópico y facilón, por el hecho de que hasta ese momento la película me estaba pareciendo muy buena. Y, para rematar el bajón, cuando consigo hacer el «ejercicio de fe» necesario para creérmelo e intentar no darle más importancia, el guión presenta otro abrupto giro más en el tercio final mostrándonos de pronto a los responsables de toda la situación (comento más en spoiler al final) y eliminando así todo el factor sorpresa que podía quedar. Porque el interés dramático, por así decirlo, en mi caso ya se había reducido considerablemente con la inverosímil revelación que he comentado antes y de la que hablaré en spoiler después.

Así que la parte final del filme me ha parecido bastante decepcionante. Aun así recomiendo verlo porque, aparte de las bondades que comenté al principio (el arranque, el paso del drama al thriller, etc.), el excelente reparto que se ha reunido aquí brilla a gran nivel. Me quedo con un Bardem tan natural como vehemente (lo habitual en este pedazo de actor) en el rol de ese tipo tan noble que casi parece «tonto», aunque en realidad lo que le ocurre es que no ha superado su pasado. Penélope Cruz también es capaz de transmitir de maravilla el desasosiego de su personaje, y ambos están muy bien complementados por muchos de los mejores actores del cine español, que aun en papeles más secundarios dan lo mejor de sí mismos: Bárbara Lennie, Eduard Fernández, Elvira Mínguez, Inma Cuesta (aunque muy desaprovechada aquí), etc. Un reparto de lujo en el que solo desentona Ricardo Darín pero, más que por su actuación, por lo plano que es su personaje y lo mal definido que está, pese a que aparentemente debería ser muy importante.

Ah, y tampoco quiero dejar de mencionar otro punto positivo o que, al menos a mí, me ha sorprendido muy gratamente: lo bien que refleja un director de Irán la «idiosincrasia típica» de un pueblo español cualquiera. Me refiero a que eso de los rumores, las miradas al vecino (genial cuando muestran a algunas personas mayores mirando -recelosas o casi disgustadas, pero mirando- la celebración de la boda a la puerta de la iglesia) y las disputas que vienen desde décadas atrás (qué recurrente es lo de reparto de las tierras) son algo que está a la orden del día en cualquiera de nuestros pueblos y que me asombra que Farhadi haya sido capaz de captar y mostrar tan bien sin ser de aquí. O a lo mejor es que es algo que sucede en todos los pequeños pueblos del mundo, que también puede ser.

Tenéis que tratar de descubrir quiénes lo saben…

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SPOILER:
(para leerlo, selecciona el texto que hay a partir de las flechas rojas, que está oculto para evitar lecturas “accidentales”; son un par de párrafos)

⇒⇒⇒ La revelación de que la chica secuestrada es hija del personaje de Bardem podría haber funcionado muy bien, y de hecho al principio lo hace, para generar más dudas acerca de si la gente de la familia se está aprovechando (o incluso vengando) de él o no, incluyendo la posibilidad de que la propia madre protagonista esté implicada en ello. Eso hubiera supuesto una gran dosis de tensión e intriga. La pena es que esa opción en seguida se descarta cuando nos muestran que el personaje de Darín también lo sabe desde hace tiempo, es decir, cuando se evidencia que es algo real y desaparece la incertidumbre. Así, ese giro solo busca potenciar el drama removiendo el pasado de los protagonistas, pero creo que no era algo necesario para mostrar los «trapos sucios» familiares (ya se estaban empezando a atisbar antes de esa revelación) y en mi caso ha hecho el efecto contrario, me ha parecido demasiado exagerado todo, muy de telenovela.

En cuanto a los secuestradores, eso de sacarse de la chistera a unos «malos» que casi ni han aparecido antes en la película es un «truco barato» y poco ocurrente, cuando Farhadi ya ha demostrado en sus anteriores trabajos ser capaz de cosas mucho mejores. Por una parte me parece un recurso muy malo hacer responsables a un par de chicos que, uno ni ha salido y el otro en apenas dos escenas. Y, por otra parte, ni siquiera es un giro demasiado bien «camuflado», porque el hecho de que la joven sobrina estaba implicada de algún modo era algo casi cantado desde que la cámara se fija demasiado en ella en una escena en la que están viendo un vídeo con el policía jubilado. Ella no parecía nada importante en la trama del secuestro hasta ese momento, entonces ¿por qué la cámara se centra tanto en ella en esa escena y no en el resto de protagonistas, cuando su personaje entra en la habitación, etc.? Pues porque estaba en el ajo. Se podía intuir ya un poco desde ese momento, y al ver la resolución se hace aun más obvio. Aunque quizás esa era precisamente la intención de Farhadi, dejar una «pista» al espectador para que se centrase más en la vertiente dramática de la historia que en la de la intriga.

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