El puente (Bron)


Título original:
Bron | Broen
País: 
Suecia – Dinamarca
Duración: 4 temporadas, 38 capítulos en total (57 mins. aprox. cada uno)
Años: 2011-2018
Directores: Henrik GeorgssonRumle Hammerich y otros
Guionistas: Camilla AhlgrenMåns MårlindBjörn Stein y otros
Reparto: Sofia HelinKim BodniaThure LindhardtDag MalmbergRafael PetterssonSarah BobergMaria KulleGabriel Flores JairPuk ScharbauLars SimonsenVickie Bak LaursenMikael BirkkjærHenrik LundströmJulie CarlsenEmil Birk HartmannCamilla BendixAdam PålssonNicolas Bro, Anders MosslingTova MagnussonElliott Crosset HoveSelma Modéer WikingThomas W. GabrielssonLotte MunkDaniel Adolfsson
Género: Crimen. Thriller. Intriga. Drama.
Mi puntuación:  8,5 / 10

Choir of Young Believers – Hollow talk
(canción de los títulos de crédito)

La capital de Dinamarca, Copenhague, y la ciudad sueca Malmö están conectadas físicamente por el espectacular puente-túnel de Øresund, que cruza el mar Báltico tanto por encima como por debajo de sus aguas. Una noche, en medio del mismo, justo en el límite de las fronteras de los dos países, aparece el cadáver desnudo de una mujer colocado de tal manera que la mitad de su cuerpo está en terreno danés y la otra mitad en terreno sueco. Por ello, las fuerzas policiales de ambos países se verán obligadas a colaborar en la investigación del presunto asesinato, siendo los principales detectives asignados para tal tarea el danés Martin Rohde y la sueca Saga Norén.

Martin (interpretado con una naturalidad desbordante por Kim Bodnia, al que quizás hayáis visto en alguna de las primeras películas del director de la magnífica Drive, Nicolas Winding Refn, si os interesó tanto como a mí ahondar en su filmografía tras descubrir ese gran filme) es un veterano detective que destaca por ser un tipo simpático y directo, tan noble como impulsivo y temperamental, y con un largo historial de fracasos matrimoniales a sus espaldas (fruto de sus indiscretas infidelidades) en los que suma hasta cinco hijos con tres mujeres distintas, lo cual hace que su vida personal sea “un poco” caótica. Con muchos defectos pero también numerosas virtudes, es alguien que termina ganándose el afecto de quienes le rodean cuando le conocen un poco y, muy probablemente, de cualquier espectador que vea la serie. Un personaje perfectamente descrito porque, sin dejar de ser sencillo, está cargado de dudas y de contradicciones, como cualquier persona del mundo real. Por eso es tan fácil cogerle afecto.

Por su parte, Saga (Sofia Helin) es una brillante detective, con una capacidad para la deducción lógica y el razonamiento abstracto muy por encima de la media de cualquier ser humano. Pero padece síndrome de Asperger, lo cual hace que sea una brillante profesional, casi infalible a la hora de resolver un caso, pero una persona pésima a la hora de empatizar y de relacionarse con el resto, resultando fría e incluso hasta desagradable a quien no la conozca un poco (y también a algunos que sí la conocen). Quizás por ello, Saga es el auténtico motor de la serie, ya que uno de sus aspectos más interesantes es ver cómo evoluciona y se intenta adaptar a las duras situaciones que ha de afrontar. Lleva infinitamente peor los conflictos personales que los laborales, puesto que vive en un mundo cuyo funcionamiento no alcanza a comprender de la misma forma que el resto de las personas con las que convive, y a su vez la mayoría de esas personas tampoco son capaces de entender los códigos por los que se rige ella. Esto genera situaciones que dan verdadera lástima (pero de la buena) al ver su impotencia y frustración, aunque de vez en cuando también produce momentos involuntariamente cómicos (pero con los que me he reído a carcajadas) al ver cómo reacciona ante diversas situaciones tan cotidianas como las relaciones sexuales (o las conversaciones sobre ese tema) de una forma tan distinta a la del resto de los mortales. Un personaje memorable, quizás la mejor protagonista femenina que he visto en una serie, y una excelente actuación de Sofia Helin en ese difícil rol, sin caer en ningún momento en la sobreactuación ni en la reiteración. Si alguna vez me topo con esta actriz en otra serie o película, me va a resultar muy raro verla comportándose de manera “normal” y sin rastro alguno del Asperger de Saga, lo cual creo que es el mejor elogio posible para su interpretación.

Puede que me he explayado demasiado a la hora de hablar de los dos protagonistas, pero es que lo que más me ha gustado de la serie es lo bien definidos que están, la forma en que se nos van descubriendo nuevos detalles de sus personalidades y, sobre todo, cómo va creciendo y fortaleciéndose la relación entre ellos. Todo eso, mientras asistimos a la investigación del primer asesinato mencionado y de otros sucesivos que se les irán presentando, claro. Porque la serie no es un drama, es un thriller policíaco en toda regla, aunque esté construido en torno a los personajes mencionados. En cada una de sus cuatro temporadas estos deberán resolver, o intentarlo, un gran crimen, pero como esto no es CSI ni otra serie de ese estilo sino algo muchísimo más realista, no todos ellos se solventarán satisfactoriamente (más bien al contrario) y alguno incluso quedará resuelto solo a medias.

Y es que, desde la misma música que suena en los títulos de crédito (tremenda canción, la he puesto al inicio por si alguien quiere escucharla de fondo mientras lee) o con solo observar el tono tan frío utilizado en su fotografía, sabemos que no vamos a ver una serie alegre precisamente. Aunque esa visión tan desoladora de la sociedad y, por extensión, de los propios seres humanos, parece ser algo habitual en tierras nórdicas y no solo en lo que a cine o series policíacas se refiere, también se refleja claramente en producciones de otros géneros (acordaos de un tal Lars Von Trier, por ejemplo) o en novelas de ese mismo estilo como la magnífica saga de Kurt Wallander escrita por el malogrado Henning Mankell. Por otra parte, hay que comentar que está muy bien dirigida y que, como todo buen thriller que se precie, contiene una buena ración de situaciones muy tensas y angustiosas que harán que el espectador se remueva intranquilo en su sofá. Aunque quizás su principal virtud como historia policíaca sea, como ya mencioné antes, el realismo que tiene todo lo que cuenta y muestra, ya que por muy truculento que sea el crimen en cuestión (que casi todos lo son) siempre está narrado sin adornos ni exageraciones desmedidas, siendo muy verosímil todo. Y, pese a que algunos de los giros me han parecido un tanto “Hollywoodienses”, sobre todo en su primera temporada, la mayoría de ellos son coherentes y no parecen forzados, por lo que los guiones dan la impresión de ser ocurrentes y de estar muy bien trabajados.

Los guionistas también fueron capaces de resolver de forma ejemplar el brusco cambio de coprotagonista que se produce en la tercera temporada, al parecer forzado por el actor Kim Bodnia, que no estaba muy conforme con la evolución de su personaje. El “shock” inicial que produce ver cómo desaparece de la historia tan repentinamente el bueno de Martin Rohde se va olvidando con el paso de los capítulos porque el nuevo personaje masculino es incluso más interesante que él, o al menos a mí me lo ha parecido. Se trata de Henrik Sabroe (al que da vida, también con mucho acierto y carisma, Thure Lindhardt), un joven detective danés que, tras su aparente fachada de normalidad, esconde un trágico pasado que no ha conseguido superar, motivo por el que está enganchado a los somníferos para dormir y a los estimulantes para vivir (quizás el abuso de estos últimos sea la razón por la que muestra tener una memoria tan prodigiosa para recordar detalles y números). Un personaje atormentado y en cierto modo un “bicho raro”, con el que Saga puede tener más cosas en común que las que tenía con Martin. La conexión que se forma entre ellos también resulta veraz e interesantísima.

Junto a los tres mencionados protagonistas, tienen bastante relevancia en las subtramas algunos de sus compañeros policías. Especialmente el jefe de Saga, Hans Petterson (Dag Malmberg) que probablemente sea la primera persona que intentó conocerla y comprenderla de verdad y, por eso, ella le ve como una especie de mentor. Pero la cantidad de interesantes personajes que desfilan en pantalla a lo largo de la serie es incontable, ya que durante la investigación de los casos aparecen un montón de personas que pueden estar implicadas de un modo u otro y todas ellas tienen sus minutos de protagonismo, aunque a la postre no hayan tenido mucho o nada que ver en el crimen en cuestión. Como imagino que sucederá en las investigaciones policiales reales, las líneas e hipótesis a seguir son numerosas pero la “buena” es solo una, y hasta dar con ella hay muchas horas de trabajo en balde, o como poco, desencaminado.

La serie finalizó este mismo año con una cuarta temporada que a mí es la que más me ha gustado de todas, no solo por lo absorbente que es su intriga criminal sino por la forma en que cierra las historias de Henrik y, cómo no, de Saga. Un magnífico colofón el de esta última, rematado con dos palabras que resumen perfectamente la evolución de ese gran personaje y que difícilmente olvidará cualquiera que haya visto (y disfrutado) Bron. Y es que, a riesgo de caer en spoiler, «Saga Norén, policía de Malmö» (como se presenta de forma casi robótica a sí misma) pasa a ser «Saga Norén», a secas. Un cambio que no es solo laboral, ni mucho menos.

PD: como en todas las entradas que escribo sobre series, ahí va un puñado de frases o de diálogos que me parecen curiosos o dignos de mención. La mayoría son del personaje de Saga y pueden dar una buena idea de cómo piensa la inolvidable detective sueca.

«No soy inestable, solo soy diferente».

«Muchas personas utilizan la palabra “interesante” para definir algo que no les ha gustado pero no quieren decirlo».

«Eso no es cierto, sí que me gustan los niños. Pero no me gustan automáticamente por el mero hecho de que sean niños».

«Cuando no me sienta bien, te lo diré. Hasta entonces, deja de preguntarme todo el rato que cómo estoy, porque eso no va a ayudar a que esté mejor».

«La nueva jefa me ha dicho que las habilidades sociales no son mi punto fuerte».

«La gente piensa que, por mi forma de ser, nada de lo que me digan puede herirme. Pero no es así».

«Según las estadísticas, muy pocas mujeres fantasean con penes pequeños».

«Saga, a veces la gente necesita oír lo que quiere oír, incluso aunque no sea cierto».

—Quítate la ropa y túmbate.
—Pero quizás deberíamos tomar una copa o algo antes de eso, ¿no?
—¿Necesitas beber alcohol para tener sexo?

Y termino con una de su primera visita a la psicóloga… ojo que en ella hay multitud de spoilers, así que si tenéis interés en ver la serie mejor dejadla para cuando ya la hayáis visto 😉

—Mi madre tiene el síndrome de Münchhausen por poder e intentó enfermar gravemente a mi hermana pequeña, así que mentí para conseguir que mis padres fueran a prisión y hacerme cargo yo de mi hermana. Pero después se suicidó a los 14 años.
Mi jefe y amigo Hans Pettersson acaba de morir asesinado por Emil Larsson, que luego en su celda se rajó las muñecas con un clip que escondió cuando fui a interrogarle. Y no sé si me dejé el clip por olvido o lo hice intencionadamente, porque lo cierto es que quería que muriera.
También denuncié a mi colega Martin por envenenar a la persona que mató a su hijo y ahora cumple 10 años de condena en prisión.
Entonces, mi madre volvió a aparecer en mi vida, pero se suicidó e hizo que pareciera que yo la había asesinado. Así que estuve encarcelada unos meses hasta que me dieron la libertad hace unos días…
Mmm… bueno… pues parece que tenemos mucho trabajo por delante.

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