Maniac


Título original:
Maniac
País: 
Estados Unidos
Duración: 1 temporada, 10 capítulos (40 mins. aprox. cada uno)
Año: 2018
Director: Cary Joji Fukunaga
Creadores: Patrick SomervilleCary Joji Fukunaga
Reparto: Emma StoneJonah HillJustin TherouxSonoya MizunoBilly MagnussenJulia GarnerSally FieldGabriel ByrneHank AzariaRome KandaJames Monroe IglehartGeoffrey CantorSelenis LeyvaKathleen Choe
Género: Drama. Comedia. Ciencia ficción.
Mi puntuación:  3 / 10
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Cuando en su día leí que uno de los proyectos de Netflix para este año era una miniserie creada por Cary Joji Fukunaga, el director de la excelente primera temporada de True detective y de la notable película Beasts of no nation, y que además estaría protagonizada por la casi siempre encantadora Emma Stone, la marqué en rojo como una de las series que tenía que ver sí o sí en 2018. Quizás tanta expectación haya contribuido a que, una vez vista, me haya parecido la mayor decepción del año.

Por resumir brevemente su argumento, Maniac nos muestra cómo dos desconocidos (interpretados por la mencionada Emma Stone y por medio Jonah Hill, ya que el otro medio por lo visto ha sido ¿sudado? y con él parece que también se ha esfumado la chispa que tuvo este actor en otras ocasiones) participan en la última fase de un experimento médico dirigido a personas con trastornos mentales y anímicos de diverso tipo, con la esperanza de que las pastillas que ingieran allí les ayuden a solucionar esos problemas o al menos los mitiguen. Para ello, durante el tratamiento tendrán que revivir algunas de las situaciones más horribles de sus vidas, pero lo harán a través de unas recreaciones muy estrambóticas de dichos momentos.

Con ese extraño punto de partida, no exento de algún toque de ciencia ficción al menos en su ambientación, su primer capítulo ya no me hizo presagiar nada bueno, porque no consiguió hacerme sentir empatía alguna con los protagonistas ni me despertó gran interés lo que contaba, pero al menos se podía seguir con facilidad y la presencia de Emma Stone invitaba a seguir viéndola. Pero a partir de ahí, el despropósito va en aumento, al menos en mi opinión porque apenas he entendido a santo de qué vienen esas historias inconexas que en muchas ocasiones no parecen más que sketchs cómicos que además no tienen gracia alguna, salvo en contadas excepciones. Recuerdo haber sonreído algo con varias situaciones de la historia del lémur, en algún pasaje de protagonizado por la elfa alcohólica y poco más, las carcajadas siempre han estado a años luz de mi boca. Pero viendo personajes como el patético doctor al que interpreta Justin Theroux (firme opositor a la peor interpretación televisiva del año) es obvio que pretendían dar un toque de comedia a la trama, así que lo que han conseguido es un fracaso estrepitoso en ese sentido. Al menos en mi caso, ya que esto del humor es algo tan subjetivo que seguro que algún espectador se ha desternillado viendo todo lo que nos cuentan.

Decía antes que no entendía el motivo de que cada capítulo fuera una historia diferente sin aparente conexión con la del episodio anterior, lo cual no es del todo cierto porque está claro que los creadores de la serie han elegido esa opción para retratar los miedos y temores de los protagonistas, que al ser sometidos al tratamiento médico se enfrentaban a sus fobias más íntimas, y lo que nos muestra Maniac vienen a ser unas representaciones pintorescas de los momentos más trágicos y determinantes de sus vidas. Pero sinceramente, ni entiendo ni veo ningún tipo de lógica en la elección de esas historias, por lo que me ha parecido un recurso torpe y que transmite la sensación de que la serie está totalmente deslavazada, sin cohesión alguna más allá de ser una sucesión de gags o de ocurrencias de los guionistas mostradas al azar. Tampoco he visto en ningún momento el profundo análisis de la mente humana y de las relaciones personales que algunos dicen haber encontrado aquí, pero es muy probable que yo tenga una mente muy obtusa o demasiado racional como para valorar eso, no lo sé (léase esto irónicamente).

La cuestión es que con el paso de los capítulos mi aburrimiento ha sido aún mayor, siendo casi una tortura lograr acabar de ver cada uno de ellos, y eso que apenas alcanzan los 40 minutos de duración. Si la he terminado ha sido porque en varios sitios había leído que el último episodio era de lo mejor que se ha visto en televisión este año, que le daba sentido a toda la historia, que era un cierre magnífico y otras exageraciones por el estilo. Si bien es cierto que es el único capítulo de toda la serie que me ha parecido decente, quizás por ser el que muestra las situaciones más “normales” de toda la trama, también es incuestionable que a esas alturas el interés que yo tenía en saber cómo acababa todo era ya completamente nulo, cero. Por muy buen final que sea (que tampoco es para tanto), si los nueve episodios anteriores son desconcertantes, sin chispa ni gracia alguna, soporíferos y por momentos incluso irritantes (¡¡qué ganas tenía de abofetear de vez en cuando al personaje interpretado por Jonah Hill, por favor!!), ese último no va a servir para cambiar apenas nada.

Creo que ha quedado claro que para mí ver esta miniserie ha sido una completa pérdida de tiempo, más aún con la cantidad de buenas series (o que parecen serlo) que tengo pendientes de ver. Sin embargo, hay bastante gente que la aplaude, así que supongo que algo tendrá más allá de que sea “la serie de moda que toca elogiar para parecer que eres tan guay y moderno como “los que saben” del tema” (léase esto sin ironía). Eso sí, si empezáis a verla y en el segundo o tercer capítulo no os ha enganchado, o si ahí ya habéis sentido algo de todo lo malo que he puesto antes… mejor no sigáis viéndola porque la cosa no mejora ni se hace más llevadera. Al contrario.

Sin conexión estamos perdidos.

(La cara que pone Emma Stone en esa imagen es la misma que he tenido yo durante el 90% de duración de la serie… pero sin maquillaje)

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