El reino


Título original: 
El reino
Duración: 2hrs 2mins
País: España
Año: 2018
Director: Rodrigo Sorogoyen
Guión: Isabel PeñaRodrigo Sorogoyen
Reparto: Antonio de la TorreBárbara LennieMónica LópezMaría de NatiPaco RevillaJosep Maria PouLuis ZaheraNacho FresnedaDavid LorenteFrancisco ReyesAna WagenerÓscar de la FuenteSonia AlmarchaAndrés LimaLaia Manzanares, Jorque Suquet
Género: Thriller. Intriga. Drama.
Mi puntuación:  8 / 10

 

Manuel López-Vidal (Antonio de la Torre) es el vicesecretario autonómico de un partido político que, justo cuando está a punto de dar el salto al ámbito nacional, se ve implicado junto a otro compañero de partido llamado Paco (Nacho Fresneda) en un caso de corrupción que alguien muy cercano a él ha filtrado a la prensa. Dado que es un personaje conocido y que el cargo que ocupa es muy relevante, los dirigentes de su partido deciden expulsarle del mismo y darle de lado cuando les pide ayuda, todo ello mientras Paco sale indemne. Ante tal situación, Manuel tiene bien claro que, si va a caer, no lo hará solo. Pero, ¿lo que busca es solo venganza? ¿O es justicia? ¿O únicamente lo hace por orgullo? Tanto da, porque está totalmente decidido a hacer lo que sea para lograrlo.

El panorama nacional que dibuja El reino, o el que en algunos casos intuimos porque no se dedica a sobreexplicar nada ni se enreda en largos argumentos teóricos (lo cual es todo un acierto en mi opinión, aunque haya quien pueda pensar no sin cierta razón que le falta profundidad a la hora de abordar el tema de la corrupción política), no puede ser más lamentable: políticos que usan sus cargos e influencias para sacar la mayor tajada posible, adinerados empresarios sin escrúpulos que colaboran con ellos y les encubren en beneficio propio, justicia cómplice, medios de comunicación comprados… y todos ellos conectados entre sí, directa o indirectamente, en un sistema contra el que poco se puede hacer. A algún espectador podrá parecerle un retrato exagerado, o algún otro puede pensar que la exposición de esa corrupción tan organizada no es más que un montón de tópicos (políticos comiendo mariscadas en restaurantes caros, yates de lujo, libretas con apuntes de contabilidad B, papeles comprometedores pasados por la trituradora, conversaciones con nombres en clave, etc.), pero solo hace falta poner el telediario un día cualquiera para ver que la realidad siempre supera la ficción.

Siendo quizás un poco ingenuo, diría que el filme no “acusa” a nadie en particular ya que no hace referencia a la ideología del partido en el que milita el protagonista, ni se menciona la Comunidad Autónoma en la que transcurre todo, ni tampoco el grupo al que pertenecen los periodistas que aparecen en la trama. Eso también sería un acierto porque en todas las partes (y partidos) cuecen habas y todos sabemos para quién “trabaja” en realidad cada medio de comunicación de nuestro país. Pero por otra parte me parece que casi todos los espectadores pensarán en el PP y en Valencia cuando vean la película, con lo cual si esa era la intención de sus realizadores me parece un poco “cobarde” no citarles directamente por evitar posibles problemas (justo lo contrario que hizo la novela Fariña, por citar un ejemplo reciente).

Dejando las divagaciones aparte, el hecho de que acuse con nombres o sin ellos es lo de menos porque, en realidad, El reino es ante todo un thriller, no un drama político. Y como thriller es sensacional. Obviando la profesión del protagonista, lo que vemos es a un tipo luchando por sobrevivir como sea o, mejor dicho, intentando resistir en su posición a costa de amenazar con argumentos a quienes pueden hundirle, lo cual está narrado con un ritmo y una tensión difíciles de mejorar. Quizás en algún momento pierda verosimilitud respecto a la trama política, que como ya he dicho es algo simple aunque totalmente creíble, pero a cambio gana muchos puntos como adrenalínica película. En escenas como las de la fiesta, la del coche o incluso la de la entrevista con la periodista interpretada por Bárbara Lennie (tan genial como siempre), la angustia de ese hombre que está entre la espada y la pared traspasa la pantalla y se contagia al espectador con una facilidad pasmosa. No digo que yo haya llegado a empatizar con el protagonista ni mucho menos (al contrario, lo que le pasa a esta escoria bien merecido lo tiene), pero sí que he pasado muchos nervios viendo su huida hacia adelante y su intento de morir matando (metafóricamente… o no). La música electrónica compuesta por el parisino Olivier Arson contribuye a aumentar esa tensión, aunque en algún momento me ha parecido que se ha abusado demasiado de ese recurso. Pero aparte de eso, lo ya dicho, como thriller es un gran espectáculo magníficamente rodado y puesto en escena por Rodrigo Sorogoyen.

Tampoco podría dejar de hacer mención a su excelente reparto, liderado por un Antonio de la Torre en estado de gracia (bueno, en ese estado está permanentemente desde hace ya unos cuantos años) y muy bien secundado por gente como la ya mencionada Bárbara Lennie, o un Luis Zahera que en mi opinión es de los mejores actores de reparto que tenemos en este país, o José María Pou, Nacho Fresneda, etc. Por breves que sean sus papeles, todos tienen momentos de gran intensidad y los actores realizan su función de forma notable.

Así que El reino me ha parecido muy pero que muy recomendable para pasar un gran rato de agobio… o, visto de otro modo, de diversión al comprobar lo mal que lo pasa alguien tan despreciable como el protagonista. Todo ello en un entorno político, en el que la falta de ética y  la corrupción campan a sus anchas, trazado de forma quizás un poco simple pero aun así muy convincente. Además, supone la confirmación de Sorogoyen como uno de los realizadores más relevantes de nuestro cine hoy en día, con este tercer largometraje en solitario tras la aclamadas Stockholm (que a mí me decepcionó con algunas de sus decisiones del tramo final) y la notable Que Dios nos perdone.

Cuídate de tus enemigos pero, sobre todo, de tus compañeros de partido.
.

P.D. Termino comentando un par de cosas en SPOILER:
(para leerlo, seleccionar el texto que hay a partir de las flechas rojas, que está oculto para evitar lecturas “accidentales”; son dos párrafos)

⇒⇒⇒La escena de la persecución nocturna en coche es de una intensidad tremenda, lo cual es perfecto para un thriller pero estoy seguro de que a muchos (entre los que me incluyo) les va a parecer muy poco realista eso de que Manuel se estrelle a 140km por hora y salga sin apenas un rasguño. Quizás sea la parte menos trabajada del guión, porque la tensión de esa secuencia ya estaba muy lograda sin necesidad de ese aparatoso accidente (por otra parte, excelentemente rodado).

Y la escena de la entrevista final es magistral. Toda ella. Porque está cargada de tensión, además no transcurre por los derroteros que podrían preverse y por si fuera poco nos ofrece un combate dialéctico entre dos pedazo de actores, como lo son De la Torre y Lennie, que dan lo mejor de sí mismos en ella. Pero lo mejor es la forma en que termina y que cierra la película, con esa pregunta sin respuesta para que el espectador piense en la contestación que prefiera (yo tengo bien claro qué es lo que diría el protagonista), que viene a decir algo así como… «¿Alguna vez ha tenido usted remordimientos por todo lo que ha hecho durante los últimos quince años?» Ojalá alguna vez se lo preguntasen tantos políticos, empresarios o magistrados reales, no de ficción.

2 espectadores han dejado su opinión

  • La música me pareció muy acertada, le daba mucho ritmo e intensidad a la película.
    Está claro que lo de menos es qué partido político o comunidad autónoma fuera porque en todos los partidos (sitios) cuecen habas. Y lo que me producía más escalofríos es que como bien dices “la realidad supera la ficción” y la película en ese sentido es una representación de la realidad de este país de pandereta. También el hecho de ver que los “sinvergüenzas” son gente como los demás, en la película no sentí ni lástima o empatía con ellos, pero sí de ver que son “gente corriente” que a tenor de unas circunstancias determinadas (poder) se han corrompido. La película me dejó una sensación inquietante, de “mal rollo”, porque lo que narran no deja de ser fuerte al ser tan real.
    Los actores fenomenal y la película muy bien hecha. Recomendable sin duda. 🙂

    • Está claro que los políticos “sinvergüenzas”, tanto en la ficción como en la realidad, son gente normal y corriente que se ha ido corrompiendo como bien dices, al tener acceso al poder, etc. han “caído” en ello porque es lo que “hace todo el mundo”. Pero tampoco hay que olvidar que en España la corrupción (que algunos llaman picaresca o simplemente echarle jeta) es algo en lo que caen muchos ciudadanos si tienen la oportunidad, aunque a menor escala claro, como por ejemplo evitando pagar los impuestos siempre que se pueda (mira la cantidad de obras sin IVA que se hacen, etc.)… vamos, que no es un problema exclusivo de los que llegan al poder, sino un problema de base en mi opinión.
      Pero bueno, tampoco tengo intención de iniciar un debate político o de filosofar sobre cómo arreglar la sociedad, jejeje.
      Muchas gracias por la recomendación, aunque ya tenía pensado ir a verla, me dieron más ganas cuando me hablaste bien de ella! 🙂

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.