Misión Imposible: Fallout


Título original: 
Mission: Impossible – Fallout
Duración: 2hrs 27mins
País: Estados Unidos
Año: 2018
Director: Christopher McQuarrie
Guión: Christopher McQuarrie
Reparto: Tom CruiseHenry CavillRebecca FergusonSimon PeggVing RhamesAlec BaldwinSean HarrisVanessa KirbyAngela BassettWes BentleyFrederick SchmidtKristoffer JonerMichelle Monaghan
Género: Acción. Thriller.
Mi puntuación:  6,5 / 10

Tom Cruise corre. Tom Cruise salta. Tom Cruise incluso vuela. Pero, sobre todo, Tom Cruise las pasa canutas, por no usar otra palabra que rima con esa aunque suena peor. Así podría resumirse a grandes rasgos lo que podemos ver en la sexta entrega de Misión Imposible. Y digo Tom Cruise en lugar de Ethan Hunt, el “super-espía” al que interpreta, ya que este es uno de los casos más claros en los que separar la imagen del actor de la del personaje es… misión imposible, nunca mejor dicho.

También podría definirse a esta película como una persecución eterna. A pie, en moto, en coche o en helicóptero, Tom Cruise Ethan Hunt y sus compañeros se pasan prácticamente todo el filme o huyendo de alguien o siguiendo frenéticamente a ese alguien. La acción es constante, con muy pocas escenas de transición que den algo de tregua, por lo que su ritmo es en general altísimo. Demasiado para mi gusto, ya que asistir durante casi dos horas y media a semejante espectáculo me ha terminado agotando y en su tramo final he perdido un poco el interés. De haber durado treinta o cuarenta y cinco minutos menos, me habría parecido una de las mejores películas de acción de los últimos años. Pero la tendencia actual de que los blockbusters (como lo es este) sobrepasen holgadamente las dos horas de metraje la termina lastrando, como a casi todos ellos, por otra parte. Aun así, contiene secuencias realmente asombrosas y enérgicas, tan bien rodadas que incluso pueden parecer relativamente verosímiles dentro de la “fantasmada” que es todo lo que vemos. La persecución en moto por las calles de París quizás sea el mejor ejemplo de lo que debe ser una escena así, cargada de tensión y adrenalina y con un final impredecible.
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Así que de acción va sobrada, pero ¿y la trama? Pues básicamente consiste en que los protagonistas deben recuperar unas bombas de plutonio que han caído en manos indebidas, antes de que esos villanos las hagan explotar y se desate el caos mundial. O algo así. En realidad, y por desgracia, el argumento suele ser lo de menos en este tipo de películas porque todo el público sabe que al final el protagonista va a salvar al mundo en el último segundo (esto no lo llamaría ni spoiler) y que los “malos” caerán antes o después, así que el factor sorpresa es casi nulo. En estos filmes lo que prima es el espectáculo y en este caso no puede haber grandes quejas respecto a ello, pero es una pena que tras un comienzo prometedor, con una buena introducción en la historia de los nuevos personajes (fundamentalmente, el agente interpretado por Henry Cavill y la misteriosa mujer a la que da vida Vanessa Kirby) y algunos giros bien trenzados, en su segunda mitad caiga en una serie de tópicos tan rutinarios y manidos que provocan lo que me ha pasado al principio del párrafo: que apenas tres días después de verla ya ni recuerdo exactamente de qué iba, confundiéndola con otras tantas cintas del mismo estilo.

Pero hay que reconocer que en general entretiene bastante y consigue que desconectes de tu vida durante un buen rato, así que podría decirse que cumple su objetivo de sobra. También hay que darle crédito a Christopher McQuarrie, director y guionista de esta película (mucho más convincente en la primera faceta mencionada que en la segunda) y de la anterior Misión Imposible, ya que al menos ha logrado renovar el interés de una saga que parecía ya más que agotada. Aunque, por terminar esta entrada hablando de lo mismo que al principio, si alguien debe acaparar los elogios es obviamente quien casi monopoliza la película: Tom Cruise. Decía al comenzar que es imposible separar su imagen de la del personaje, lo cual no es bueno, pero también es casi igual de difícil que alguien no se sienta atraído por el gran carisma que tiene este tipo y que no valore su locura entrega y empeño en rodar él mismo muchas de las escenas de acción de sus películas (y eso que ya ha salido escaldado alguna que otra vez por ello). El resto del reparto también cumple, aunque sin grandes lucimientos… porque eso está reservado para él. Y es que Tom Cruise sonríe. Tom Cruise seduce. Tom Cruise se luce. Pero, sobre todo, Tom Cruise se mola a sí mismo. Y mientras lo siga haciendo como en esta ocasión, por mi parte no hay problema.
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P.D. Ojalá algún día pueda visitar los fiordos noruegos y subir a la ‘Roca del Púlpito’ (el Preikestolen, lo que sale al final de la película, vamos). Si alguien de los tres o cuatro que me lee se anima, que me avise sin dudarlo 😉

El destino susurra al guerrero: «Se acerca una tormenta».
Y el guerrero le susurra de vuelta: «Yo soy la tormenta».
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