Seven

se7pst
Título original:
Se7en
Duración: 2hrs 7mins
País:
 Estados Unidos
Año: 1995
Director: David Fincher
Guión: Andrew Kevin Walker
Reparto: Morgan Freeman, Brad Pitt, Kevin Spacey, Gwyneth Paltrow, R. Lee Ermey, Reg E. Cathey, Richard Portnow, John C. McGinley, Mark Boone Jr., Leland Orser, Hawthorne James
Género: Thriller. Crimen. Drama

Mi puntuación:  10 / 10
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Trailer en versión original subtitulada:

La primera vez que vi Seven fue con unos amigos cuando no tendría ni 15 años. Por aquel entonces aún no era un cinéfilo ni principiante porque apenas veía películas, pero recuerdo que esta me impactó mucho tanto por la truculencia de algunas de sus escenas (sobre todo, recuerdo la impresión que me produjo el despertar de la víctima de la «pereza») como por su malsana atmósfera. Y, aunque no estuviera nada curtido en el séptimo arte, al terminar de verla supe inmediatamente que había presenciado algo diferente a lo habitual, una certeza que con el tiempo y varios revisionados he ido confirmando hasta el hecho de que a día de hoy pongo sin dudar esta película entre mis favoritas.

Esa turbia atmósfera de la que hablaba antes seguramente sea lo primero que llama la atención en el filme, porque se puede apreciar desde sus magníficos e inquietantes títulos de crédito iniciales en los que, como curiosidad y de forma para mí muy inteligente, se omite el nombre del conocido actor que interpreta al asesino del filme (no son pocas las veces en las que, por leer el nombre de un intérprete en los créditos iniciales, he perdido el factor sorpresa cuando después aparece en la película o serie en cuestión). En este caso, se trata de un psicópata que elige a cada una de sus víctimas en función de los siete pecados capitales, al que intentarán detener los detectives Somerset (Morgan Freeman) y Mills (Brad Pitt) antes de que consume su «obra» y lleve macabramente a cabo los siete asesinatos que planea ejecutar.

El hecho de que la pareja de detectives esté formada por un tipo veterano que está de vuelta de todo (¿quién mejor que Freeman para dar vida a un personaje así?) y un joven ambicioso e irreflexivo (Brad Pitt ya empezaba a mostrar con actuaciones como esta que era mucho más que una cara bonita, aunque en algunas secuencias finales no me convenza del todo) no es para nada una novedad en el cine policiaco, pero en aquí resulta realista al no caer en excesivos clichés, además de servir para ofrecer dos puntos de vista muy distintos de cómo enfrentarse al asesino (o, por extensión, a la propia vida): con calma, templanza y frialdad o dejándose llevar por los impulsos y los sentimientos.

Porque puede que esa sea la clave del filme, el ver cómo ambos reaccionan ante las «provocaciones» que les va dejando el psicópata en forma de asesinatos perfectamente puestos en escena, a través de los cuales pretende lanzar su mensaje de advertencia a una sociedad cada vez más decadente. Por ello, la crudeza con la que se nos muestran algunos crímenes no me parece en absoluto gratuita, ya que así se consigue que el espectador sienta aún más rechazo e incluso odio hacia el asesino, tal como lo sienten los propios detectives protagonistas, especialmente el joven Mills. Y este sentimiento es fundamental tanto para la resolución del propio filme como para el debate que puede generar después acerca del ojo por ojo, el tomarse la justicia por su mano, la inmoralidad de la sociedad moderna, el ansia de notoriedad o tantas otras cuestiones (aparte de hacernos pensar en qué haríamos cada uno de nosotros en la piel de los protagonistas, claro, pregunta nada fácil de responder).

Al guión de Andrew Kevin Walker se le podrían poner algunos pequeños peros puntuales (la infalibilidad del asesino pese a su cojera, por ejemplo), aunque en general me parece muy bueno no solo por esas ideas y reflexiones que propone, sino también porque es un magistral ejemplo de cómo debe sorprender todo buen thriller que se jacte de serlo. En Seven parece que todo se centra en la fatigosa búsqueda y captura del asesino, en la necesidad de desenmascararle y averiguar quién es o por qué hace lo que hace. Eso es lo que inicialmente engancha al espectador y la hace tan interesante pero, de pronto, en un sublime giro de guión el psicópata va y se entrega, lo cual puede llevar a pensar a quien la vea por primera vez que ya está «todo el pescado vendido». Craso error, porque esto en lugar de hacer que el interés decaiga produce el efecto contrario, lo multiplica al dar paso a un desconcertante «juego psicológico» entre el criminal y los detectives, que termina desembocando en un desenlace terrible e inolvidable. Redondo, rotundo, de los mejores finales que he visto jamás en una película.

Así que, de forma muy resumida, todo eso es Seven. Una obra en la que se unen el buen hacer de los actores protagonistas (del que interpreta al asesino no diré el nombre por si a estas alturas aún hay alguien que no lo sepa, pero sin duda su breve trabajo es memorable, especialmente por los discursos que tan convincentemente expone), la valentía del por entonces joven director David Fincher (que anteriormente solo había dirigido una floja secuela de una saga que ya estaba agotada, Alien 3), la soberbia ambientación (no solo en las secuencias de los enfermizos crímenes, también en todos los demás aspectos: la sucia ciudad, la pesada lluvia incesante, el árido paraje del final… estéticamente, casi todo transmite incomodidad y desasosiego) y un guión tan sorprendente como creíble que te atrapa y sumerge en la historia de principio a fin. Cuando todos esos elementos se dan la mano no es tan improbable que el resultado sea una gran película o incluso una obra maestra, como creo que lo es Seven dentro del thriller y del cine policiaco. Que además, pese a contar ya con más de 20 años, no ha envejecido en absoluto ni formalmente, ni en cuanto a narración ni por los dilemas que plantea, que siguen tan vigentes o más que por aquel entonces. Por ello, cualquier momento me parece bueno para volver a verla, aun sabiendo que pasarás un rato no precisamente agradable con ella.

Si quieres que la gente te escuche, no puedes limitarte a darles una palmadita en el hombro. Hay que usar un mazo de hierro, solo entonces se consigue una atención absoluta.
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2 espectadores han dejado su opinión

  • Yo la vi en el cine el año de su estreno, pero tuve la mala suerte de tener un amigo, por llamarle de alguna manera, que me había contado el final, así que no fui «virgen» a ver la película. Vamos, que no conocí la sensación de descubrir por mi mismo el último giro. Aún así (con toda la importancia que tiene la parte final que comentas) me pareció muy buena, y me lo sigue pareciendo. Puede que tenga mucho que ver en ello mi propensión a valorar en su justa medida los giros, vueltas de tuerca y demás artificios narrativos, y subrayar la esencia misma de la obra, y esta de calidad va sobrada.

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