El ciudadano ilustre

ciudiluspst
Título original:
 Al final del túnel
Duración: 1hr 58mins
País:
 Argentina
Año: 2016
Director: Gastón DupratMariano Cohn
Guión: Andrés Duprat
Reparto: Óscar Martínez, Manuel Vicente, Dady Brieva, Andrea Frigerio, Belén Chavanne, Julián Larquier Tellarini, Nora Navas, Marcelo D’Andrea, Gustavo Garzón
Género: Comedia. Drama.

Mi puntuación:  7,5 / 10
.

Trailer:

Daniel Mantovani (Óscar Martínez) es un escritor argentino que, cinco años después de ganar el Premio Nobel de Literatura y sumido en una crisis creativa desde entonces, recibe una invitación del alcalde de su pueblo natal para acudir a un acto en el que le van a nombrar «Ciudadano ilustre» del mismo. Pese a llevar cuatro décadas viviendo en Europa sin haber vuelto jamás a Argentina, y aun teniendo una agenda cargada de eventos (que en gran parte es la causante de su falta de inspiración), decide aceptar la inesperada propuesta y viajar a la pequeña población, en la que se reencontrará con su pasado.

En realidad, esa «vuelta al pueblo» no es más que una excusa de los creadores del filme para mostrarnos que ser famoso también tiene sus inconvenientes, que no es tan bonito como a priori puede parecer. Narradas con un fino e irónico sentido del humor, iremos viendo la serie de incómodas situaciones que debe afrontar el exitoso escritor al volver a sus orígenes: vecinos que le invitan a comer a casa y se enfadan si no acepta, detractores que le acusan de traidor por no haber vuelto a su pueblo en tanto tiempo, gente que le sigue por las calles grabándole móvil en mano sin pudor alguno, politicuchos que se aprovechan de su presencia para ensalzar su «amor por la cultura», vendedores que utilizan su imagen para promocionar cualquier producto o incluso personas que le piden dinero para solucionar sus propios problemas como si de una ONG se tratase. Todo ello, simplemente por ser famoso y haber nacido allí, sin tener nada más en común con toda esa fauna de personajes que se cruzan en su camino.

El choque del intelectual escritor con el catetismo rural de la mayoría de habitantes del pequeño pueblo se representa así de forma un poco exagerada para buscar la mordacidad y la comedia, aunque no es tan increíble que algo así pueda suceder en la realidad. Al contrario, solo hay que ver a la cantidad de gente que va a aclamar a famosos a las puertas de los juzgados cuando van a declarar por defraudar impuestos, o a esos «fans» que pierden los papeles hasta el punto de dar vergüenza ajena cuando ven a uno de sus ídolos, por citar solo un par de ejemplos habituales.

Aunque a mí, más que por la gracia de su humor, la película me ha gustado sobre todo porque me ha hecho reflexionar sobre la parte más dramática del asunto, y es que en la película hay frases y pensamientos realmente grandiosos. Por ejemplo, ¿el hecho de ser famoso y haber logrado labrarse una imagen y una fortuna, gracias a su talento y esfuerzo, conlleva algún tipo de obligación o compromiso con quienes leen sus obras más allá de las inevitables fotos y firmas de autógrafos? ¿Qué derecho tienen esos lectores a pedirle favores personales o incluso económicos? ¿Además, por qué aclaman a un tipo del que no saben nada más allá de que nació y vivió en su mismo pueblo hace muchísimos años (gran crítica al concepto de «patriotismo»)? Por no hablar de los palos que se lleva la clase política, representada en ese alcalde que solo busca aparecer en todas las fotos y autoproclamarse gran «defensor de la cultura», mientras nuestro protagonista le responde con una frase magistral, algo así como: «¿Defender la cultura? Siempre la consideran como algo débil y frágil que necesita ser protegido y subvencionado, cuando en realidad la cultura es algo indestructible que sobrevive a cualquier hecatombe. Creo que la palabra «cultura» siempre la usa la gente más ignorante, estúpida y peligrosa. Yo no lo empleo nunca».

O, quizás la reflexión que más me ha gustado de todas: ¿la personalidad o ideas propias del artista son algo a tener en cuenta a la hora de valorar sus creaciones? Para mí, el protagonista tiene toda la razón al afirmar que eso no debería importar en absoluto. Por poner un ejemplo, que un cantante, actor o escritor sea un auténtico idiota engreído y vote al partido político al que tú no votarías en tu vida, ¿importa si sus canciones, actuaciones o novelas son magníficas y te entretienen o, aún mejor, te hacen sentir algo? De hecho, uno de los grandes aciertos de la película es que en ningún momento intenta presentarnos al escritor como una persona buena o mala, posicionarnos a su favor o en su contra, simplemente nos lo muestran como a un tipo tan normal como cualquier otro, con sus virtudes y defectos, especialmente ese punto de narcisismo tan habitual en los artistas. Óscar Martínez (a quien ya vimos no hace mucho en la soberbia Relatos salvajes, película con la que esta comparte ciertos aspectos, aunque más de «ideología» que de apariencia, claro) lo interpreta de forma impecable y los afilados discursos que salen de su boca suenan totalmente convincentes, con razón su labor fue premiada en el pasado Festival de Venecia.

No es una obra redonda porque en ciertos momentos su interés decae un poco, y además algunas situaciones me han parecido demasiado forzadas, como la de la «groupie» o el reencuentro con su novia de la adolescencia, aunque la presencia de ambas subtramas se justifica en la resolución final de la trama. Un final en el que la tensión va in crescendo casi como si de un thriller se tratase, al verse el protagonista envuelto en una atmósfera que se va crispando cada vez más y sin que él ponga nada de su parte por apaciguar los caldeados ánimos de los vecinos del pueblo.

Además, es una de esas películas que ganan valor una vez terminas de verlas, porque te dejan pensando en muchas de las cosas que te han contado a pesar de que mientras estás metido en la película no parece que te vaya a impactar tanto. Así que para mí entra de lleno en el Top 10 de este 2016, año que por ahora está siendo bastante flojillo, todo sea dicho.

Hubo una tribu en África en cuyo lenguaje no existía la palabra «libertad». ¿Saben por qué? Porque eran libres.
.

1 espectador ha dejado su opinión

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.