La fiesta de las salchichas

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Título original:
Sausage party
Duración: 1hr 29mins
País:
 Estados Unidos
Año: 2016
Director: Greg Tiernan, Conrad Vernon
Guión: Seth Rogen, Evan GoldbergKyle HunterAriel Shaffir
Género: Animación. Comedia negra.

Mi puntuación:  7 / 10


Trailer en versión original subtitulada:

Puede que los canadienses Seth Rogen y Evan Goldberg no pasen a la Historia del cine por las películas que han parido sus mentes, pero para mí son dos de los tipos a seguir del panorama actual porque hacen lo que les da la real gana sin preocuparse lo más mínimo por lo que pueda opinar de ellos la crítica profesional o incluso el mismo público. De sus imaginativas cabezas han salido películas tan imperfectas e irreverentes como Supersalidos, Superfumados, Juerga hasta el fin (para mí, la mejor que habían creado hasta ahora con diferencia, bastante divertida) o la controvertida La entrevista, que seguro os suena porque fue censurada por el dictador de Corea del Norte, quien además boicoteó a Sony y por ello fue noticia en todos los telediarios del mundo.

Quienes pensaran que con aquella película habían llegado a tocar la cima de la provocación, subestimaron a este par de amigos que se conocen desde la infancia. Ni cortos ni perezosos decidieron parodiar las cintas animadas de las aclamadas Pixar y Disney y se dijeron que, si en ellas los animales, los coches, los juguetes y hasta los sentimientos humanos hablaban, ¿por qué no escribir una historia protagonizada por alimentos parlantes? Y de esa idea parte su nuevo filme, protagonizado por una salchicha llamada Frank (a la que pone voz el propio Seth Rogen en la versión original) cuyo deseo es que algún «Dios» humano les escoja a él y al resto de compañeros de su paquete para llevarles a su casa, el «Paraíso» que está al cruzar las puertas del centro comercial en el que se encuentran expuestas. Y de paso, que también se lleven con él a su amada Brenda (Kristen Wiig), un panecillo con el que quiere «unirse» y no para hacer un perrito caliente precisamente.

Porque si estabáis pensando que esta es una bonita película de animación más, no podíais estar más equivocados. Basta con señalar que la salchicha tiene la cabeza sutilmente más abultada que el resto de su alargado cuerpo y que el panecillo tiene labios, pero no en posición horizontal, para que os olvidéis de llevar a los niños al cine a ver esto. Salvo que les queráis dar numerosas explicaciones sobre el sexo cuando salgáis de la sala.

La sátira comienza desde el mismo arranque, con una bonita canción al más puro estilo Disney (para rizar el rizo, está compuesta por el propio Alan Menken, conocido precisamente por sus trabajos para esa compañía como La bella y la bestia, Hércules o La sirenita) que no tarda en tornarse un tanto «sospechosa» al ver cómo un bote de salsa alemana luce un bigote hitleriano (sublime la idea de mostrar a las salsas como las «nazis» de la comida, como queriendo señalar que en la realidad son las que cada vez más dominan e incluso exterminan el auténtico sabor de los alimentos) y segundos después comienzan las alusiones no aptas para los más pequeños de la casa, una lluvia de chistes y gags mayoritariamente sexuales que no cesará durante todo el metraje. Algunos de ellos son más acertados y otros menos, pero lo que está claro es que si no sois un poco abiertos de mente probablemente la película os parezca una soberana estupidez obscena.

Pero, por fortuna, dista de ser una mera sucesión de bromas guarras ya que en esta historia hay escenas que abarcan géneros como el drama, el romance, el de aventuras, el bélico (genial el choque de carritos y la zona de guerra que genera al más puro estilo Salvar al soldado Ryan) o incluso el terror. Sí, el terror que sienten los alimentos al descubrir que el «Paraíso» no es tal y que acabarán siendo mutilados (pelados), hervidos, cocinados o masticados, en función de la comida que sean. ¡Si es que hasta se atreven a meterse en «política» haciendo una parodia de la situación de Israel y Palestina a través de un bagel y una especie de pan de pita! Por no hablar de la evidente crítica a la religión, con ese «Paraíso» que no es tal, esos «Dioses» que en lugar de llevarles a un sitio mejor que el supermercado les aniquilan y muchas otras referencias por el estilo. Así que la diversión está asegurada, bromas sexuales aparte.

Lo malo es que al final se les va demasiado de las manos la historia, llega un punto en el que satura un poco tanto ruido y frenesí y, por qué no decirlo, también tanto sexo, especialmente una multitudinaria orgía que te deja con expresión de WTF??? (o en castellano, pero qué coño…!!??). Pero, justo cuando pensaba que después de haber pasado algunos buenos ratos y haber aplaudido muchas de las ocurrencias de Rogen y Goldberg iba a terminar dejándome un sabor agridulce, van y se sacan de la manga una secuencia final desternillante que destroza la «cuarta pared» ríéndose un poco del público potencialmente mayoritario del filme (los adolescentes) y en la que se autoparodian tanto a ellos como a algunos de los famosos actores que han puesto su voz en la versión original, especialmente a Edward Norton.

PD: aclaro que la vi totalmente sereno, aunque es de ese tipo de películas que se prestan mucho a ser vistas en compañía y con cervezas (u otras cosas) de por medio.

¡¡¡Están comiendo niños!!!

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