Warrior

warriorpst
Título original:
Warrior
Duración: 2hrs 20mins
País:
 Estados Unidos
Año: 2011
Director: Gavin O’Connor
Guión: Gavin O’Connor, Anthony Tambakis, Cliff Dorfman
Reparto: Joel Edgerton, Tom Hardy, Nick Nolte, Jennifer Morrison, Frank Grillo, Kevin Dunn, Maximiliano Hernández, Kurt Angle, Vanessa Martinez, Robert C. Miranda, Denzel Whitaker, Noah Emmerich
Género: Drama.

Mi puntuación:  8 / 10
.

Trailer en versión original subtitulada:

Siempre me ha parecido tan curioso como incomprensible el caso de las películas elevadas a títulos de culto que ni siquiera han llegado a estrenarse en nuestro país, a veces ni siquiera han llegado a editarse en DVD o Blu-Ray. Son varios los ejemplos que podrían citarse (el primero que recuerdo fue Equilibrium, pero después ha habido muchos otros como The man from Earth, La condesa o John Wick), pero para mí el más sangrante es el de Warrior, un filme de 2011 que cuenta con un 8,2 de media en IMDb y un 7,4 en FilmAffinity, pero que jamás pudo verse en las salas de nuestro país.

La película nos sumerge en el mundo de las artes marciales mixtas, deporte que practican dos hermanos llamados Tommy (Tom Hardy), un ex-soldado, y Brendan (Joel Edgerton), un profesor de instituto, distanciados desde hace años tras la ruptura de su familia provocada por el alcoholismo de su padre (Nick Nolte), un antiguo entrenador de lucha que ahora intenta reconciliarse con sus hijos. Todos se reencontrarán tanto tiempo después en un torneo al que se han apuntado los dos hermanos atraídos por el cuantioso premio que se llevará el ganador.

Quizás el único punto flojo de la película sea lo fácil y previsible que resulta la historia que cuenta. Desde que conocemos el trágico pasado de los dos protagonistas, su drama familiar y su precaria situación actual, es casi imposible no adivinar cómo se van a ir desarrollando los acontecimientos, no hay espacio alguno para la sorpresa porque la trama transita por derroteros mil veces vistos en otros dramas similares (ansia de redención, búsqueda del perdón, recuperar los lazos perdidos, etc.) Y con la importancia que le doy siempre a la historia y al guión de las películas que veo, esta es una pega muy importante.

Sin embargo, pocas veces una película con una historia tan simple y predecible me ha gustado tanto como esta. Porque, a pesar de ello, no pierde la capacidad para emocionar al espectador en no pocas escenas. Es curioso que aun intuyendo qué es lo que va a suceder, cuando se ve plasmado en la pantalla consigue impactar y conmover tanto como si no nos lo hubiéramos imaginado ya antes. O al menos eso me ha pasado a mí las dos veces que la he visto. Gracias a ello, su previsibilidad no molesta casi en absoluto porque lo importante es que sí te hace sentir «algo» mientras la ves.

Además, la parte menos dramática, la de los propios combates, tiene una gran fuerza visual y tensión. Son escenas de pura adrenalina perfectamente rodadas por Gavin O’Connor, quien nos adentra en el ring casi como si fuéramos nosotros mismos los que estamos peleando, sudando, sufriendo y sangrando. El director también sabe explotar de maravilla los estilos tan diferentes de lucha que emplean los dos hermanos para hacer así más interesantes y menos repetitivas las peleas: mientras Tommy es salvaje y contundente, e intenta resolver sus combates por la vía más rápida posible, Brendan es un luchador más técnico y paciente, capaz de aguantar numerosos golpes con estoicismo hasta encontrar su oportunidad para vencer a sus  rivales. Todo esto hace que las dos horas y cuarto que dura se pasen volando.

El excelente trío de actores protagonistas también tiene mucho que ver con que la película funcione tan bien. De Tom Hardy ya he hablado maravillas aquí unas cuantas veces (lo reconozco, es de mis actores actuales favoritos), y en Warrior está cerca de su mejor nivel en una actuación tremendamente física. Con Joel Edgerton me suele suceder justo lo contrario que con Hardy, casi nunca me convence, pero aquí sí está a la altura e incluso aporta más desde el punto de vista dramático que su compañero de reparto. Junto a ellos, un Nick Nolte recuperado protagoniza algunos de los mejores momentos del filme con una convicción que hacía tiempo que no mostraba en pantalla, logrando de paso una merecidísima nominación al Oscar.

Remata la función una soberbia banda sonora. Soberbia tanto por sus intensos temas instrumentales compuestos por Mark Isham (me quedo con Listen to Beethoven, menuda joya) como por las dos canciones que abren y cierran la película, ambas de The National, especialmente la sobrecogedora About today. Y es que terminar un filme escuchando la tan característica voz de Matt Berninger, tan profunda como triste, pone los pelos de punta a cualquiera.

Muy bien, te perdono… pero no confío en ti.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.