Al final del túnel

FinalTunPstTítulo original: Al final del túnel
Duración: 2hrs
País:
 Argentina
Año: 2016
Director: Rodrigo Grande
Guión: Rodrigo Grande
Reparto: Leonardo SbaragliaPablo EcharriClara LagoUma SalduendeFederico LuppiWalter DonadoJavier GodinoLaura FaienzaAriel Nuñez Di CroceFacundo Nahuel GiménezCristóbal PintoSergio Ferreiro
Género: Thriller. Crimen.

Mi puntuación:  7,5 / 10
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Trailer:
(Podéis verlo aquí, aunque os recomiendo que no lo hagáis para que la incertidumbre inicial sea aún mayor. De hecho, incluso la sinopsis «oficial» cuenta demasiado para mi gusto, así que también os aconsejo que no la leáis. Yo no hago ningún spoiler en lo que cuento ni en las imágenes que pongo).
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Joaquín (Leonardo Sbaraglia) es un hombre postrado en una silla de ruedas que lleva una vida solitaria y gris en una casa tan grande como descuidada de la que apenas sale. Un buen día se presentan allí una joven llamada Berta (Clara Lago) y su pequeña hija (Uma Salduende), interesadas en instalarse urgentemente en la habitación que Joaquín había puesto en alquiler. La convivencia con las dos chicas dará un vuelco a su vida y le devolverá una alegría que ya no contaba con recuperar, hasta que una noche empieza a escuchar unos golpes en el sótano de la casa y descubre algo que, quizás, habría sido mejor no descubrir.

De esta premisa parte una historia a la que le cuesta un poco arrancar, ya que la presentación de los personajes es demasiado alargada y no excesivamente interesante. Aunque al final de la película comprenderemos que algunos de los detalles que se expusieron en esa introducción tienen bastante más importancia de la que a priori parecían tener. Esa es una de las cosas que más me han gustado del filme, la sensación de que nada está «puesto ahí» por poner, de que todo tiene su sentido (me refiero a esos detalles o elementos que inicialmente parecían no ser necesarios para contar la historia, no a la propia trama en sí).

La función mejora en cuanto la acción deja de restringirse solo a la casa de Joaquín. Ahí es cuando empiezan de verdad la tensión y la intriga de ver cómo va a resolverse todo el embrollo en el que se mete el protagonista, además de asistir a algún que otro momento de inesperada violencia que no hace más que evidenciar que su destino puede ser muy pero que muy negro. Aunque no es un thriller perfecto porque a veces abusa de esas situaciones en las que un personaje se libra del peligro en el último segundo y cae en algún que otro cliché de este tipo de filmes, y porque además hay algunos giros o «sorpresas» que se adivinan fácilmente (como la función del personaje de Berta o el origen del trauma de su hija).

Pero aun así, pasada la larga introducción de la que hablaba antes mantiene siempre el interés del espectador y el ritmo es bastante bueno en todo momento. Y que casi toda la trama transcurra en solo dos o tres escenarios le da un toque teatral y un tanto claustrofóbico que sienta como un guante a este relato. La oscura fotografía y la propia decoración de esa casa medio abandonada también contribuyen a generar las necesarias dosis de incomodidad e inquietud que no deberían faltar en ningún buen thriller.

Además, cuando parece que la historia ya no da más de sí y que todo se resolverá de alguna forma más o menos previsible, Rodrigo Grande sorprende a todo el mundo sacándose de la manga unos últimos minutos cargados de un inesperado (que no involuntario) humor negro que cierran de maravilla la historia. Es un cierre perfectamente hilado, a pesar de que se apoye demasiado en lo que yo llamo «factor casualidad» o que los propios personajes definen como «suerte», original y que hace que salgas del cine con una impresión aún mejor de lo que has visto, porque se nota que el guión está bien trabajado y que se ha puesto mucha atención en que no haya cabos sueltos demasiado importantes.

Si Rodrigo Grande convence aquí tanto en su faceta de director como en la de guionista, los actores también hacen bien su trabajo. Leo Sbaraglia tiene el carisma suficiente como para soportar por sí solo el peso de buena parte de la película, logra que nos metamos en la piel de su personaje y que estemos en tensión constante por lo que le pueda pasar, mientras Pablo Echarri cumple perfectamente como el peligroso delincuente sin escrúpulos al que le importa bien poco la vida de los demás (si es que solo con esa cara de chulo cabrón, con perdón, que tiene con ese peinado y esas pintas…). Ambos están bien secundados por el veteranísimo Federico Luppi y por el divertido «quejica» Walter Donado, que se reencuentra con Sbaraglia después de su «amistoso» encuentro en la fantástica Relatos salvajes (película que quizás haya inspirado en cierto modo este humor negro final del filme de Rodrigo Grande). Por su parte, Clara Lago no lo hace mal y su acento argentino está bien logrado, aunque es un papel que cualquier actriz medio decente de aquel país podría haber hecho de forma más natural porque su personaje finalmente tiene menos importancia de la que parecía tener al principio. Pero el dinero es el dinero, y supongo que su inclusión en el reparto fue una de las condiciones impuestas por los productores españoles para que el filme tuviera mayor mercado en nuestro país.

Dejando ya las divagaciones, solo queda decir que probablemente sea lo mejor que hay ahora mismo en nuestra cartelera. Eso tampoco es algo difícil viendo el bajísimo nivel de este verano (creo que ha sido el peor desde hace muchos años), pero no hay que desprestigiar por ello el valor de un filme que, sin ser ni mucho menos perfecto, entretiene, inquieta y finalmente incluso divierte de forma un tanto macabra, todo ello sin tomar por tonto al espectador en ningún momento.

El horóscopo de la doceava parte de los pasajeros del Titanic también decía que era un gran día para emprender un viaje…

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