Jason Bourne

JBourPst
Título original:
 Jason Bourne
Duración: 2hrs 3mins
País:
 Estados Unidos
Año: 2016
Director: Paul Greengrass
Guión: Paul GreengrassChristopher Rouse
Reparto: Matt DamonJulia StilesAlicia VikanderTommy Lee JonesVincent CasselRiz AhmedScott ShepherdBill CampVinzenz KieferAto EssandohStephen Kunken
Género: Thriller. Acción.

Mi puntuación:  7 / 10
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Trailer en versión original subtitulada:

Ha tenido que llegar el infalible Paul Greengrass (no recuerdo ni una película suya que no me parezca al menos buena, cuando no muy recomendable, y eso que he visto todo lo que ha hecho desde la magnífica Bloody Sunday) para levantar el nivel de una cartelera que llevaba semanas ofreciendo estrenos flojos y/o decepcionantes. Y lo ha hecho con un nuevo filme de la saga Bourne en el que también ha regresado Matt Damon, para meterse por cuarta vez en la piel del «amnésico» y atormando agente de élite de la CIA creado por el escritor Robert Ludlum, tras una entrega en la que ninguno de los dos participó y que fue bastante olvidable.

Doce años después de su última operación encubierta, Jason Bourne (Matt Damon) se gana la vida peleando en combates de boxeo ilegales bajo una falsa identidad rusa. Sin embargo, poco a poco ha ido recuperando la memoria y quiere aclarar ciertas cosas de su pasado que no dejan de atormentarle, como saber quién estuvo detrás de la muerte de su padre. Tras reencontrase con su vieja compañera Nikcy Parsons (Julia Stiles), tendrá acceso a parte de dicha información y emprenderá esa búsqueda de respuestas y, quizás, también de venganza, algo que pone en alerta a la CIA por todo lo que puede descubrir… y hacer.

Tensión constante, intensidad tremenda, ritmo espectacular y acción a raudales. Adrenalina pura y dura, en definitiva. Eso es, ni más ni menos, lo que ofrece esta película, algo que queda claro desde el mismo arranque de la misma con esas frenéticas secuencias rodadas en los alrededores de la plaza Sintagma de Atenas en las que se alternan manifestaciones contra el gobierno griego, disturbios con la policía, reecuentros con viejos compañeros de viaje, disparos, huidas y persecuciones tanto a pie como en coche o incluso en moto, ni más ni menos. Pocos directores (quizás ninguno) podrían haber ensamblado todo esto de forma tan ostentosa pero a la vez veraz como lo ha hecho Greengrass. Una media hora inicial de puro desenfreno que luego, inevitablemente, bajará algo el pistón (aunque sin perder nunca del todo su enérgico ritmo) para desembocar en tramo final aún más «ruidoso» y aparatoso por las calles y casinos de Las Vegas, el que hay escenas que en otro contexto resultarían casi delirantes pero que aquí hasta te las crees (ese furgón blindado de los SWAT haciendo saltar por los aires a todo los coches que se cruzan en su camino, es algo tan surrealista como estimulante). La fantástica banda sonora compuesta por John Powell y David Buckley también resulta fundamental para mantener ese nivel de nervio e incertidumbre (aquí podéis escucharla mientras no la borren) y, para rematar la función, en los títulos de crédito volveremos a escuchar una vez más el grandioso Extreme ways de Moby, la «canción de la saga». Así, es difícil no salir del cine rebosando energía.

El principal problema de la película es la simplicidad de la historia que cuenta, en la que es fácil adivinar ciertos giros de la trama o incluso alguna sorpresa que se lleva el protagonista al descubrir ciertas cosas de su pasado. Y que un thriller resulte previsible por momentos es un defecto grave, aunque el resto de aciertos del filme logran que nos olvidemos de ello o que lo pasemos bastante por alto, al menos yo. Porque con los grandes ratos de frenesí y adrenalina que ofrece, que la trama no sea muy buena ni original y que la acción sea mucho mejor que el drama no me parece algo tan importante en esta ocasión.

Y en cuanto a los actores, Matt Damon vuelve a demostrar que su habitual inexpresividad le sienta como un guante a Bourne, bien secundado de nuevo por Julia Stiles. Por su parte, los nuevos fichajes también dan la talla aunque sin grandes lucimientos: Alicia Vikander (de la que ya he hablado maravillas otras veces) no realiza aquí la mejor actuación de su carrera pero convence plenamente en el rol de esa joven directiva de la CIA astuta y muy ambiciosa, Tommy Lee Jones parece actuar con el «piloto automático» puesto para aun así cumple y Vincent Cassel (seguramente, uno de los hombres más envidiados del mundo por haber tenido en su cama a sido pareja de Monica Bellucci un montón de noches años) encaja perfectamente como el gran rival de Bourne, un «villano» a la altura del protagonista gracias a sus particulares rasgos y su habitual vehemencia ante las cámaras.

Es evidente que Jason Bourne no llega al nivel de las tres anteriores películas de la saga que protagonizó Matt Damon, y que no es un filme que quedará en la memoria de los espectadores durante mucho tiempo, pero como pasatiempo cumple sobradamente ofreciendo dos horas de evasión y tensión sin descanso. Lo mejor que se ha estrenado en nuestros cines este caluroso verano, por ahora (veremos si Escuadrón Suicida, por poner un ejemplo, consigue superarla).

Que recuerdes todo no significa
que lo sepas todo.

 

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