Anomalisa

AnomPst

Título original:
 Anomalisa
Duración: 1hr 30mins
País:
 Estados Unidos
Año: 2015
Director: Charlie KaufmanDuke Johnson
Guión: Charlie Kaufman
Género: Animación. Drama. Comedia.

Mi puntuación:  8 / 10

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Trailer (versión original con subtítulos):

Charlie Kaufman, conocido por ser el guionista de películas tan peculiares y recomendables como Cómo ser John MalkovichAdaptation o, sobre todo, ¡Olvídate de mí!, se pasa a la animación en stop motion en su segundo trabajo como director, pero no por ello abandona su originalidad ni su particular forma de abordar las «neuras existenciales» que muchos tenemos. Al contrario.

En esta ocasión su historia la protagoniza un hombre de mediana edad (al que pone voz David Thewlis en la versión original) que se dedica a dar charlas motivacionales por Estados Unidos, tras haber escrito un aclamado libro sobre atención al público en el que relata sus ideas acerca de cómo hay que tratar a los clientes para que una empresa obtenga mejores resultados. Paradójicamente, pese al éxito que tienen sus consejos, él es incapaz de conectar con quienes le rodean y a todas las personas que se cruzan en su camino las pone la misma cara y las oye igual en su cabeza (a todas ellas las da voz Tom Noonan), incluidos su propia mujer e hijo.

Esta brillante y original idea de Kaufman sirve para retratar a la perfección esa sensación, que yo creo que cada vez es más común entre la gente de nuestra época, de estar viviendo en una exasperante rutina completamente anodina, en la que cada día es básicamente una copia del anterior y todos se enmarcan en una gris normalidad sin que casi nunca ocurra nada ni demasiado bueno ni demasiado malo. Como si simplemente siguiésemos viviendo porque es «lo que toca», sin más motivaciones ni expectativas.

Esa monotonía se rompe una noche en la que el protagonista está fuera de casa por motivos laborales, cuando de pronto oye a lo lejos una voz distinta a la de los demás, la de una tímida mujer llamada Lisa (Jennifer Jason Leigh) que se hospeda en su mismo hotel. Es tal el impacto y la alegría que le produce ese «algo» nuevo, esa «anomalía» que se desmarca completamente del resto de su apática vida, que corre ansioso a buscarla esperando que sea ella quien logre sacarle por fin de la tediosa espiral en la que se encuentra desde hace demasiado tiempo. Supongo que todos comprendemos perfectamente esa reacción, ¿no?

Pero, y aquí entro en SPOILER así que mejor que os saltéis este párrafo si no la habéis visto, esa pequeña ilusión durará tan solo una noche… como suele ocurrir tan a menudo en la realidad. Al despertar por la mañana, la «magia» que creía haber encontrado empieza a desaparecer y Lisa deja de resultarle tan fascinantemente «anómala» como en un principio parecía. Esta idea es tan dolorosa como real, y en mi opinión refleja de maravilla el fracaso que casi siempre conlleva el creer que otra persona será la solución a nuestros problemas, cuando deberíamos buscar el arreglo dentro de nosotros sin cargar esa «responsabilidad» a los demás. Y también creo que deja entrever bien la opinión que tiene el guionista-director acerca de la idealización del amor, recalcada con un final agridulce pero sereno.

Aunque es difícil asegurar cuál ha sido el mensaje que realmente nos ha querido transmitir Kaufman con esta historia, porque es complicado que no te descoloque en varios momentos, precisamente eso es lo que la hace tan recomendable para mi gusto: cada espectador podrá sacar una conclusión distinta y sentirá cosas muy diferentes de las que pueda sentir el resto del público, según sus propias experiencias y el grado de afinidad que sienta con el protagonista. Por supuesto, esto es algo que en mayor o menor medida sucede en todas las películas, pero en esta ocasión cobra aún más relevancia.

Lo que es incuestionable es la gran capacidad que muestra, una vez más, el imaginativo guionista para hacernos pensar y reflexionar sobre nosotros mismos. En esta ocasión, sobre qué es lo que queremos conseguir o mejorar en nuestra vida y si realmente eso solucionará nuestros problemas o, si por el contrario, solo será un oasis momentáneo que pronto nos sabrá a poco. La eterna pregunta del quiénes somos o a dónde vamos, que Kaufman expone con un tono siempre melancólico pero no exento de cierto humor resignado, y lo hace con una sencillez abrumadora. Sus «muñequitos» (bueno, suyos y de Duke Johnson, que es quien se ha encargado de la animación) resultan absolutamente humanos, mucho más que la inmensa mayoría de personajes de carne y hueso que protagonizan el resto de películas que se estrenan últimamente, siendo difícil no encariñarte con ellos y no conmoverte con lo que les sucede. Un gran ejemplo de esto podría ser la escena de sexo, por el buen tacto con el que está mostrada, repleta de naturalidad y veracidad.

Por todo ello, para mí es desde ya una pequeña gran joya de esas que me gusta volver a revisar de vez en cuando.

Busquen algo especial en cada individuo. Y céntrense en eso en sus conversaciones. Porque nuestro tiempo es limitado pero siempre nos olvidamos de esto: viene la muerte y será como si nunca hubiésemos existido. Así que recuerden sonreír. Recuerden que cada persona con la que hablan necesita amor…

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