Hablar

HablPstTítulo original: Hablar
Duración: 1hr 15mins
País:
 España
Año: 2015
Director: Joaquín Oristrell
Guión: Joaquín OristrellCristina Rota
Reparto: Sergio Peris-MenchetaRaúl Arévalo, María BottoNur LeviMarta EturaSecun de la RosaEstefanía de los SantosJuan Diego BottoAstrid JonesAlmudena PuyoBea BraceroPetra MartínezJuan MargalloMiguel Ángel MuñozCarmen BalaguéAntonio de la TorreÁlex GarcíaMelanie OlivaresDafnis BalduzMercedes SampietroGoya Toledo
Género: Comedia. Drama.

Mi puntuación:  6 / 10
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Trailer:

Ninguna de las películas de Joaquín Oristrell que he visto me ha dicho gran cosa (algunas de ellas me han parecido directamente malas), pero su último trabajo me llamaba la atención por lo particular que es: un filme rodado en un único plano secuencia de 75 minutos de duración en el que un montón de personajes interpretados por algunos de los rostros más conocidos del cine español se cruzan por unas pocas calles del madrileño barrio de Lavapiés en una calurosa noche de agosto, cada uno con sus propios problemas y cavilaciones y sin reparar demasiado en los demás.

Formalmente no se le pueden poner muchos peros, porque la virguería de rodarlo todo en una sola secuencia le sale prácticamente perfecta a Oristrell pese a la dificultad del reto y todo fluye y encaja sin parecer forzado en casi ningún momento. De esta forma logra transmitir toda la vida y el ajetreo del popular barrio madrileño y mostrar la cantidad de pensamientos, sentimientos y situaciones que pueden confluir en tan pequeño espacio. Pero mucha parte del mérito habrá que atribuírsela también al amplio reparto con el que ha contado el director catalán, porque seguro que los actores han tenido que improvisar bastante para conseguir que todo resulte tan natural y ágil. Más que destacar la labor de alguno individualmente (aunque quizás Marta Etura y Juan Diego Botto sean quienes logren los momentos de mayor intensidad), lo que funciona tan bien es el heterogéneo conjunto que forman todos ellos.

El principal problema de la película es su irregularidad, algo que era previsible al estar compuesta por hasta 20 pequeñas «micro-historias» distintas y sin un nexo común muy claro, salvo el hecho de estar protagonizadas por gente que pasa aleatoriamente por el mismo sitio que el resto de personajes. Bueno, también comparten un tema común que sobrevuela de fondo todos los relatos: el de la importancia de la comunicación en la sociedad actual y lo triste que es que vayamos todos (y cuando digo todos me incluyo, evidentemente) tan a nuestra bola sin pararnos a pensar ni por un momento que los demás también tienen sus problemas y que quizás algunos necesiten un poco de ayuda, o una simple frase o conversación, que a nosotros no nos costaría nada ofrecer. Y dudo que haya mejor ciudad en España, por lo menos de las que conozco, para reflejar ese individualismo que Madrid, que tiene muchas cosas buenas pero esa no es una de ellas.

Lo peor es que cuesta cogerle el pulso al filme, porque al principio no queda muy claro si su tono pretende ser sarcástico o dramático. Tienen que pasar varios minutos para que te hagas con ella y comprender que ciertas partes van a ser simplemente cómicas, sin mayores pretensiones ni vueltas de tuerca que darles, y otras serán (o intentarán ser) serias y expondrán algún problema social. Varias secuencias de este segundo estilo son las que más me han chirriado, porque aparte de hacer unas denuncias o críticas que ya están demasiado vistas parecen exageradas y difícilmente creíbles (especialmente, la parte que interpreta María Botto). Las escenas cómicas tienen mucha más originalidad y, aunque no todas funcionen bien, hay momentos en los que es difícil contener las carcajadas.

Así, hay fragmentos como el de la conversación del masturbador compulsivo (Miguel Ángel Muñoz) con su madre (Carmen Balagué) que son realmente desternillantes, otros que sorprenden por su sinceridad como el de las barrenderas (Almudena Puyo y Bea Bracero) y otros que son tan insólitos como aquel en el que Antonio de la Torre se marca un concierto improvisado en un patio haciendo una especie de mezcla de rap con guitarra andaluza. Destaco esos por citar algunos, pero la verdad es que son más los «episodios» buenos que los malos así que por ellos podría merecer la pena ver esta curiosa película, sabiendo eso sí que también encontraréis en ella algunas secuencias casi ridículas y otras menos interesantes y divertidas, y que funciona mucho mejor cuanto menos seria intenta ser.

Si hemos llegado al punto de que tienes que preguntarme si te quiero, es que algo falla.

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