Everest

EverePst.

Título original: Everest
Duración: 2hrs 1mins
País:
 Estados Unidos
Año: 2015
Director: Baltasar Kormákur
Guión: William NicholsonSimon Beaufoy
Reparto: Jason ClarkeJosh BrolinJohn HawkesEmily WatsonKeira KnightleyMichael KellyMartin HendersonJake GyllenhaalNaoko MoriSam WorthingtonIngvar Eggert Sigurðsson, Robin WrightThomas M. WrightElizabeth DebickiAng Phula SherpaPemba SherpaVanessa KirbyJustin Salinger
Género: Aventuras. Drama. Thriller.

Mi puntuación:  7 / 10
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Trailer subtitulado en español:

Como ya comenté hace tiempo, uno de los estrenos que más esperaba este año era el de Everest, por su reparto y porque las historias de supervivencia me suelen gustar bastante. La tibia acogida que tuvo la película tras inaugurar el reciente Festival de Venecia rebajó un poco esas expectativas, pero aun así ayer fui a verla al cine. Y me alegro de haberlo hecho (y de no haber ido al Cinesa de Fuencarral).

Su historia no es nada que no hayamos visto en otras muchas películas protagonizadas por montañeros: un grupo de ellos, la mayoría con mucha experiencia a sus espaldas, intenta escalar una cima durísima (en este caso, ni más ni menos que la del Everest) y por el trayecto debe enfrentarse a varios imprevistos que pondrán a prueba su capacidad de supervivencia en las condiciones más extremas imaginables.

Quizás el único elemento que la distinga de muchos otros filmes de este tipo sea que aquí parte de los problemas se deben a una aglomeración de gente que intenta escalar la montaña al mismo tiempo, debido al auge de de las viajes de «aventura» o de la práctica de deportes de riesgo que se produjo en la época en la que transcurre la acción (a mediados de los años 90). Hasta entonces, los montañeros que se lanzaban a la aventura de coronar cumbres tan altas eran pocos y los que se atrevían con el Everest menos, ya que fueron muchos los que murieron en el intento. Pero al neozelandés Rob Hall (Jason Clarke interpreta a este personaje real) se le ocurrió que podía dedicarse a ganar dinero ayudando y guiando a gente que no se viera capaz de conseguirlo por si misma pero que sí tuviera la suficiente capacidad, a priori, para lograrlo junto a un líder experimentado, así que al poco tiempo ya había un puñado de empresas que se dedicaban a ello. La pena es que se queda solo en un esbozo de crítica a la «comercialización del alpinismo» o a la explotación turística de las montañas que podría haber sido mucho más contundente de habérsele dado la importancia que merece, ya que es una cuestión realmente grave que puede poner en peligro la vida de muchos alpinistas, independientemente de su nivel de experiencia.

Pero el que su trama sea tan manida no me parece un defecto demasiado importante. Bastante peor es el hecho de que la cinta nos presente a tantos personajes que, por mucho que busque que empaticemos con ellos o que les cojamos cierto cariño (como intenta en su larga introducción), nunca lo llega a conseguir realmente. El montaje tampoco ayuda mucho en este sentido, ya que cuando empiezan los problemas en la montaña hay veces en las que la acción pasa de unos protagonistas a otros tan repentinamente que casi cuesta saber a quién estamos viendo entre tanta ropa, nieve y barbas, mientras nos preguntamos qué ha sido de algún personaje al que hace tiempo que hemos perdido la pista. Todo esto no significa que nos deje de importar lo que les pase a los protagonistas, pero sí hace que no nos afecte o emocione tanto como podría esperarse. El ejemplo más claro de ello es el final, que te deja más bien frío (nunca mejor dicho), con la sensación de que todo ha terminado muy de golpe y casi sin darte la «oportunidad» de sufrir por la tragedia que hemos visto (aunque esto quizás se deba al intento de ser lo más fieles posibles a la historia real en la que se basa la película; que por cierto fue narrada en el libro Mal de altura del periodista Jon Krakauer que participó en la expedición).

Seguramente alguno se esté preguntando por qué entonces, después de todo lo malo que he dicho de la película, me alegro de haberla visto. La respuesta es bien simple: porque a pesar de todo lo anterior te hace pasar un mal rato, sentir auténtica angustia en muchas ocasiones e incluso algo muy similar al vértigo en algunas escenas, siendo muy difícil que algún espectador permanezca impasible ante lo que ve y no se remueva incómodo en su butaca. Y es que, aunque no llegues a empatizar totalmente con los personajes, sí que te metes en su aventura, casi como si fueras uno más de la expedición comandada por Rob, y te agobias con las adversidades a las que han de enfrentarse, a pesar de que luego el destino final de cada uno de ellos no te importe demasiado. Por contradictorio que suene así es o, al menos, es lo que me ha parecido a mí.

También me ha gustado que la cinta no recurra a la espectacularidad sin sentido. Me explico: claro que hay imágenes grandiosas del Everest, por supuesto que hay escenas en las que algún personaje se encuentra literalmente al borde del abismo o incluso situaciones tan inesperadas como un rescate en helicóptero a semejante altura. Pero no abusa de efectos especiales, tampoco recurre a escenas gratuitamente impactantes (me refiero a lesiones, amputaciones o cosas por el estilo) ni nos muestra a unos escaladores que de repente se «transforman» en héroes de acción y son capaces de aguantar cualquier cosa y seguir tan campantes. Al contrario, toda la aventura es bastante creíble y los personajes parecen personas de carne y hueso (iba a poner «normales», pero tipos que escalan el Everest o al menos se atreven a intentarlo.. normales, normales, no son). Aquí, a diferencia de muchas otras películas de supervivencia, priman el sufrimiento y la dureza por encima de la heroicidad y el éxito, como debe ser en la realidad. No es para nada agradable, pero creo que es algo muy positivo por su realismo.

Si a eso le sumamos la correcta labor de su amplio y experimentado reparto, repleto de rostros conocidos (aunque sin mucha ocasión para lucirse, ya que son tantos que salvo Jason Clarke y quizás Josh Brolin ninguno tiene demasiados minutos en pantalla para ello), una banda sonora de Dario Marianelli que acompaña bien a la acción sin molestar ni abusar de intensidad y, por supuesto, esos paisajes nevados tan terribles como fascinantes, el resultado a mí me ha dejado más que satisfecho. No pasará a la historia, pero es una buena película que te mantiene durante dos horas atento a la pantalla con gran facilidad.

Evere8

PD: aunque si tuviera que recomendar alguna película de este tipo, de historias de supervivencia en la montaña, esa sería sin duda Tocando el vacío, un espectacular documental dirigido por Kevin Macdonald. De hecho, creo que esta misma noche lo voy a volver a ver, quizás escriba sobre él en la próxima entrada.

Aunque vayamos en grupo, esto es una competición individual: hombre contra montaña. Y la montaña siempre tiene la última palabra.
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