7 días en el infierno

7daysH.
Título original:
 7 days in hell
Duración: 43mins
País:
 Estados Unidos
Año: 2015
Director: Jake Szymanski
Guión: Murray Miller
Reparto: Andy SambergKit HaringtonSerena WilliamsJohn McEnroe, Chris EvertMary SteenburgenFred ArmisenWill ForteMichael SheenLena DunhamKaren GillanJune SquibbDavid CopperfieldJon Hamm
Género: Comedia.

Mi puntuación:  7,5 / 10
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Trailer subtitulado en español:

El pasado 11 de julio la cadena de televisión HBO emitió un curioso mediometraje difícilmente asociable a sus producciones habituales: un falso documental sobre partido de tenis más largo de la historia (duró los siete días que reza el título), en el que se nos cuenta la vida personal y la trayectoria deportiva de los dos rivales que lo jugaron a través de sus propias opiniones y de diversas entrevistas a expertos del deporte de la raqueta.

Por un lado tenemos a Aaron Williams, un atípico tenista americano adoptado desde niño por la familia Williams (sí, la de las famosas hermanas Serena y Venus), de temperamento indómito y vestimenta estrafalaria. Años antes de disputar este partido interminable estuvo a punto de ser el número 1 mundial del tenis profesional, pero un desafortunado incidente en el partido decisivo le hundió hasta el punto de decidir retirarse temporalmente e irse a vivir a Suecia, donde se dedicó a diseñar ropa interior masculina. Andy Samberg interpreta este papel de forma totalmente exagerada, aunque eso es precisamente lo que requería su personaje, una especie de McEnroe aún más estrambótico y polémico que el original.

Frente a él encontramos a Charles Poole, un joven prodigio del tenis procedente de una familia pija y adinerada cuya madre le dio la posibilidad de coger una raqueta (por no decir que le forzó a ello) con tan solo tres añitos, y que actualmente es el máximo favorito para ganar el torneo de Wimbledon. Como el tenis ocupó su vida desde tan pequeño, su nivel cultural es más bien limitado y su astucia es menor que la de un bebé de dos meses, así que los periodistas se aprovechan de él o se ríen sin tapujos ante su candidez. Kit Harington lo borda realizando una actuación totalmente inexpresiva, que bien podría ser una autoparodia de su interpretación mundialmente conocida (y criticada por sosa y fría) de Jon Nieve en la aclamada serie Juego de Tronos.

Ya podéis imaginar que este falso documental no tiene nada de serio y que se trata de una completa farsa, de ahí que choque un poco ver que lo ha producido la prestigiosa HBO. Y más aún si tenemos en cuenta que buena parte de sus bromas son realmente escatológicas y obscenas, con el sexo como protagonista central de muchos de los gags. Puede parecer un recurso banal y simplón, pero lo cierto es que la gran mayoría de los golpes de humor funcionan y logran que el espectador se ría o, mejor dicho, se descojone (con perdón). Al menos ese ha sido mi caso. Pero no se queda solo en el humor soez, también hay sitio para ocurrencias mucho más elaboradas y algunos diálogos brillantes y agudos.

Es todo tan surrealista que constantemente se roza el absurdo y, aunque en algunas escenas cruce la línea y caiga en la estupidez pura y dura (especialmente en varios momentos de su tramo final, algunos de ellos bochornosos), la verdad es que al filme se le perdona porque son muchos más los casos en los que acierta y logra que nos riamos a carcajadas. Aunque no a todo el mundo le parecerá divertida, claro. Es un tipo de humor que a mí me ha recordado bastante al británico pese a ser una producción norteamericana, así que si ni los maestros de ese tipo de comedias, los Monty Python, lograron hacer reír a todos los espectadores, ¿cómo iba a conseguirlo esta modesta película?

Pero yo me lo he pasado en grande viendo cómo se sucedían sin descanso situaciones tan delirantes y disparatadas como la agresión a un duque inglés, la entrevista realizada por un periodista necesitado de «amor», la orgía en la cárcel sueca, la calvicie de Aaron o las diversas reacciones del niño mimado Charles, sin olvidar las distintas opiniones que iremos escuchando en boca de los «serios» expertos tenísticos consultados por el realizador del documental, ya sean reales como Serena Williams, John McEnroe (el tío «sabe» de todo, incluso del funcionamiento del sistema penitenciario sueco), Chris Evert o David Copperfield (?), o ficticios como los personajes interpretados por Will Forte o Fred Armisen, entre otros. Ah, y también podremos ver a la reina de Inglaterra en plan macarra dando una paliza uno de los protagonistas y dedicando peinetas al otro, lo cual es un claro ejemplo del espíritu de esta ¿obra?. Contado así puede parecer poco gracioso, pero os aseguro que visto en imágenes es realmente desternillante. Y eso que a mí no me gusta el tenis (o quizás por eso mismo).

Lo mejor es que en el fondo no es más que una sátira de todo lo que muestra: se burla de la flema británica, de los remilgos de los tenistas (esos silencios obligatorios para el público para que los pobres no se desconcentren… ¡como si en otros deportes no se necesitasee concentración!), de la parafernalia que conlleva el deporte en general y de lo absurdo que es tomárselo tan en serio, etc. Tampoco deja bien parada a la prensa deportiva ni a los diseñadores de ropa e incluso atiza también a la sociedad sueca. Y todo ello en solo 43 minutos.

Repito, no es una comedia para cualquier tipo de público, seguramente los que disfrutemos con este humor no seamos mayoría y a muchos les parecerá poco menos que un bodrio sin gracia… pero yo hacía tiempo que no me reía tanto viendo una película (bueno, mediometraje en este caso). Eso sí, llevaba «alguna» cerveza entre pecho y espalda así que eso habrá ayudado a la risa… aunque creo que no ha sido algo decisivo y que me hubiera reído lo mismo si hubiera bebido agua. Creo…

– No hay que olvidar que en aquella época la cocaína aún no era ilegal.
– La cocaína siempre ha sido ilegal, señor Copperfield.
– …

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