Ip Man

IpManPs.

Título original: Yip Man
Duración: 2hrs 6mins
País: 
Hong Kong
Año: 2008
Director: Wilson Yip
Guión: Edmond Wong
Reparto: Donnie YenLynn Hung, Ka Tung LamSimon YamSiu-Wong FanHiroyuki IkeuchiZhi-Hui ChenXing YuYou-Nam WongTenma Shibuya
Género: Biográfico. Acción. Drama.

Mi puntuación:  8 / 10
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Trailer en español:
(sobra decir que si la veis lo hagáis en VOSE, infinitamente mejor que con este doblaje)

Ip Man es considerada por algunos cinéfilos como la mejor película que se ha hecho jamás sobre artes marciales, pero como yo de eso no tengo ni idea voy a dar mi opinión sobre el filme sin más, sin tener en cuenta el realismo con el que se haya podido retratar el «wing chun» (el arte marcial que utilizaba el protagonista que da nombre a la cinta) o sin importarme lo más mínimo que Bruce Lee no salga en él (algo que le achacan algunos de sus detractores, que se sintieron engañados al no ver al mítico actor en la película a pesar de que Ip Man fuera su maestro, hecho que además recalcaban su trailer, su sinopsis y hasta su póster seguramente para atraer mayor número de espectadores).

El filme nos traslada a la ciudad china de Foshan, conocida por albergar los mejores dōjōs del país a principios del siglo pasado hasta que en los años treinta vio rota su más o menos apacible rutina diaria por culpa de la Segunda Guerra Sino-Japonesa. A partir de entonces, su diezmada población fue explotada por el Imperio japonés y sometida a la crueldad de los oficiales del ejército nipón, una situación totalmente insostenible y dramática que nos es narrada a través de la historia personal de su lugareño más famoso: el legendario maestro de artes marciales Ip Man.

La verdad es que me ha parecido una obra más que notable. No es necesario que transcurran demasiados minutos para poder apreciar casi todas las cosas buenas que tiene: brillante estética, buena fotografía, excelente banda sonora (obra del compositor japonés Kenji Kawai), gran ritmo, acertados movimientos de cámara, etc. Pero, sobre todo, unas magníficas secuencias de combates cuerpo a cuerpo que pese a ser absolutamente espectaculares resultan francas y veraces (no parecen fantasmadas, aquí no hay combatientes «volando» como hemos visto en alguna otra sobrevalorada película que muestra luchas de este estilo –Tigre y Dragrón, ejem ejem-). Estas peleas, o coreografías más bien, están rodadas de forma soberbia e interpretadas a la perfección por los actores, así que son un auténtico placer para la vista y a su vez transmiten gran tensión al espectador. Por no hablar de lo bien que refleja el respeto por el rival y el autocontrol que (supongo) deben tener los practicantes de cualquier arte marcial, por mucho odio o cuentas pendientes que haya entre ellos.

Realmente la introducción de la película es básicamente eso, una sucesión de peleas a cada cual más espectacular. Pero cuando parece que estamos ante una película de acción pura y dura, salpicada por algún desternillante toque de humor (como el del hijo de Ip Man en triciclo interrumpiendo una pelea para darle un recado de su cabreada esposa, un momento casi surrealista y tronchante), todo da un giro radical y de repente nos encontramos ante un terrible drama histórico, muy buen contado y plagado de situaciones que apenan e indignan a partes iguales. Es en esta parte en la que destaca la labor de Donnie Yen, porque en ella demuestra que es algo más que un excelente actor de cine de acción (algo que de por si ya es muy meritorio, su trabajo físico en las difíciles coreografías de lucha que tiene que hacer es encomiable), ofreciéndonos una interpretación emotiva y creíble.

Solo le puedo poner un par de peros a la película. El primero es el simplismo con el que retrata a los personajes japoneses, mostrándolos como si fueran unos tipos muy malos sin contradicción moral alguna y sin excepciones, totalmente estereotipados. Aunque esto es algo comprensible al tratarse de un filme chino y además, no nos engañemos, los japoneses hicieron auténticas barbaridades  durante la guerra y la ocupación (como todo invasor, por otra parte), así que no es un problema que me parezca muy importante. Quizás le resta algo de verosimilitud a la historia, pero nada realmente grave. Más reprochable me parece lo predecible que resulta la trama, sobre todo en su tercio final, lo cual te deja con cierto sabor agridulce cuando termina, con una sensación de que la película podría haber sido aún mejor de haber optado por un desenlace menos «comercial», por así decirlo.

Pero aun así es un filme entretenidísimo, espectacular en muchas ocasiones y bastante conmovedor en otras, por lo que me parece más que recomendable para cualquier espectador, sea amante de las artes marciales o no. La disfrutarán más los primeros, está claro, pero no creo que ninguno termine con la sensación de haber desperdiciado su tiempo viéndola. Por mi parte intentaré ver la secuela y la tercera parte que se estrenará el año que viene, aunque dudo que estén al nivel de esta.

– ¿Cómo te llamas?
– Solo soy un hombre chino.

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