Rincones de cine: Arribes del Duero

Hoy retomo una «sección» que tenía muy abandonada, aquella en la que escribo acerca de diversos Rincones de cine que he visitado. Y el de hoy es uno que conozco más que bien ya que he pasado innumerables días en la zona, al estar el pueblo de mis padres en ella. Me refiero a las Arribes del Duero, un parque natural que abarca el noroeste salmantino y el suroeste zamorano junto a la frontera de España con Portugal, relativamente desconocido pero con un incuestionable atractivo (no en vano, algunos se refieren a las Arribes como los ‘fiordos de Castilla’ o los ‘fiordos ibéricos’), del cual os señalo sus ocho puntos más recomendables en mi opinión (todas ellas de la parte salmantina, que es la que mejor conozco) por si os decidís a hacerle una visita, algo que merece la pena no solo por el espectáculo visual y de naturaleza que ofrece, sino por el hecho de estar muy poco explotado turísticamente con la comodidad, tranquilidad y sensación de absoluta desconexión que eso conlleva a la hora de recorrerlo (aunque con los inconveniente de que las infraestructuras -accesos, caminos, señalizaciones- son mejorables y la oferta de alojamiento en la zona no es muy amplia, pero sí suficiente porque casas rurales hay unas cuantas). Ah, y no escribo esto solo por «ser» de allí, ya que también tiene cierta (pequeña) relación con el cine o la televisión, como veréis a continuación.

La presa de Aldeadávila de la Ribera:

Empiezo por el que sin duda es el rincón más cinéfilo de las Arribes, en cuyos alrededores, accesos e interior se rodó el final de ese magnífico y angustioso mediometraje que es La cabina, protagonizada por un genial José Luis López Vázquez. Aunque este no es el rodaje más importante que acogió, ya que las secuencias finales de la mítica Doctor Zhivago también se grabaron allí. Sí, las espectaculares imágenes de las compuertas que se abren dejando caer miles de litros de agua y que dan paso a los créditos finales, son de esta presa. Ni más ni menos que David Lean y Alec Guinness pudieron contemplar sus espectaculares vistas desde el pasillo central (además de rodar en él), algo que nosotros ya no podremos hacer porque está cerrada al público. Lo de que sea la obra hidráulica más importante de nuestro país ya es lo de menos (?), pero si queréis ver imágenes de su faraónica construcción en Youtube hay varios vídeos como este narrado por el legendario Matías Prats (parte I, parte II y parte III).

El Salto de Aldeadávila:

A los pies de la presa se construyó este poblado para albergar a los obreros que trabajaron en la construcción de la central hidroeléctrica, primero, y después a los propios trabajadores de Iberdrola destinados en ella. Con unas preciosas vistas del Duero y de la propia presa que se alza imponente sobre sus aguas, hoy en día está prácticamente deshabitado, aunque cada Semana Santa acoge a decenas de personas que vamos allí a comer el típico hornazo salmantino con nuestra gente el Domingo de Resurrección, antes de volver cada uno a su ciudad a retomar las rutinas diarias tras unos pocos días de descanso.

El Pozo de los Humos:

En el Parque Natural de las Arribes del Duero hay varias cascadas, aunque la más conocida sin duda es esta que se ubica entre las localidades de Pereña de la Ribera y Masueco, cuyo nombre se debe al «humo» que provoca la caída de más de 50 metros (una de las más altas de España) que hacen sus aguas procedentes del río Uces. Para contemplarlo en todo su esplendor, lo ideal sería verlo en primavera tras un invierno lluvioso… algo que, por desgracia, cada vez es menos frecuente. Si vais desde Pereña lo veréis como en las fotos que pongo, y si vais desde Masueco podréis subir al mirador y contemplarlo como en este vídeo grabado (no por mí) hace un par de años, cuando tenía un caudal realmente impresionante (eso sí, con cuidado de no asomaros en exceso porque la caída es tremenda… y por desgracia ya ha habido accidentes mortales).

Los miradores del Duero:

Las tremendas vistas del Duero separando físicamente España y Portugal, tras los cientos de años en los que sus aguas ha ido horadando el terreno y creando unos enormes cañones, se pueden observar desde diversos miradores situados en la zona, aunque los más recomendables seguramente sean los de Vilvestre (el del «Castillo»), Mieza (el de «La Code»), Pereña de la Ribera (el de «La ermita de Nuestra Señora del Castillo») o Salto de Saucelle (el del «Salto»), que ofrecen unas imágenes realmente espectaculares.

El embalse de Almendra:

En las Arribes hay otra espectacular obra de ingeniería hidráulica: la presa de Almendra, situada en la frontera entre Salamanca y Zamora, que con sus más de 200 metros de altura es la más alta del país (si ampliáis la foto aérea podréis imaginar el enorme «salto» que deben hacer sus aguas cuando se abren las compuertas, ojalá pueda verlas así algún día porque tiene que ser impresionante). Además de por su altura destaca por su inmensa extensión, que le hacen ser una especie de «mar interior» en el que no es raro ver algún bote a motor surcando sus aguas. También es habitual ver pescadores en alguna de sus orillas dada la gran cantidad de lucios y otras especies apreciadas por quienes se dedican a esta práctica y, no muy lejos de ellos, si el tiempo acompaña, es posible que nos encontremos con bañistas que aprovecha para refrescarse en el pantano mientras otr@s amig@s suyos toman el sol en la arena de las orillas… siempre que antes no haya pasado por allí algún rebaño de ovejas sedientas dejando todo perdido, claro.

La Playa del Rostro:

Pues sí, a las orillas del Duero (dentro del término municipal de Aldeadávila de la Ribera) también hay playa… artificial, eso sí. Además, es pequeña y poco recomendable para que los niños pequeños se bañen en ella porque la pendiente es muy pronunciada, así que las zonas en las que pueden meterse en el agua sin que les cubra son cortas. Sin embargo tiene otros atractivos, aparte de la belleza del paraje en el que se encuentra, como la posibilidad de alquilar unas piraguas y palear por el río o, lo más reseñable, la opción de dar paseos en barco por el Duero mientras unos guías te narran cómo se fueron formando los cañones que vas viendo y te explican muchas cosas acerca de la flora y fauna (especialmente, aves como el buitre leonado o el formidable águila real) de la zona, así como curiosas historias acerca del contrabandismo que se producía en ambos márgenes del río. Hay otros cruceros en las Arribes, algunos incluso ofrecen cenas, pero el único que yo he hecho es este y me parece más que recomendable (aunque solo una vez, eso sí, porque barato barato… no es). Como curiosidad, decir que casi todas las imágenes de la cortinilla de otoño de 2013 de TVE probablemente fueron grabadas a bordo de uno de estos barcos turísticos que surcan el Duero.

La Peña Gorda:

Si decidís recorrer el noroeste de Salamanca para conocer el Parque Natural de las Arribes y vais por la carretera que une Vitigudino y Aldeadávila de la Ribera (dos de los principales pueblos de la zona), probablemente os sorprenderá ver una gigantesca «roca» en medio de la nada a la altura de un pueblo llamado La Peña. Se trata de la conocida como «Peña Gorda» (de ahí el nombre del pueblo), una mole de 40 metros de altura y unos 70 de diámetro a cuya cima se puede subir de forma más o menos fácil (en algunas zonas hay incluso escalones tallados, lo cual demuestra que hace siglos ya llamó y mucho la atención de quienes pasaban por allí) para contemplar cómo domina una inmensa llanura con las tierras portuguesas de fondo al oeste. Desde hace unos años la finca privada en la que se encuentra está vallada pero podéis entrar siempre que dejéis el pórtico cerrado (evidentemente, para que no se escape el ganado si lo hubiese, etc.). Si os fijáis en el árbol que crece casi en su cima o en las encinas del suelo os podéis hacer una idea de su tamaño.

PeñaGorda

La Fregeneda:

La Fregeneda es una localidad de unos 400 habitantes que hace frontera con Portugal algo más al sur que el resto de sitios que he puesto antes. Más que el pueblo en sí, lo que destaca es que en su término municipal se encuentra el puerto fluvial de Vega del Terrón, en el precioso enclave en el que el río Águeda desemboca en el Duero. Además, allí también podemos ver una antigua e importante vía de tren que enlazaba España con Portugal desde la localidad salmantina de La Fuente de San Esteban hasta la portuguesa Barca D’Alva, que lleva años sin utilizarse pero que una asociación llamada Tod@vía está intentando recuperar y rehabilitar. Mientras tanto, las vistas que se obtienen desde algunos tramos de las viejas vías (no exactamente en este punto, sino más hacia el este) son alucinantes aunque, si vais, id con cuidado y cabeza porque también son peligrosas, al llevar tanto tiempo abandonadas.

Nota: fotos sacadas por mí o por mi hermana, creadora del blog Historias de Pueblo, salvo las dos de las vistas aéreas de las presas de Aldeadávila y Almendra y la del crucero Corazón de las Arribes, sacado de su propia web sin ningún interés comercial o publicitario.

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