Asier ETA biok (Asier y yo)

Asierbiok.
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Título original:
 Asier ETA biok
Duración: 1hr 34 mins
País:
España
Año: 2013
Directores: Aitor MerinoAmaia Merino
Guión: Aitor MerinoAmaia Merino
Género: Documental.
Web oficial: http://asieretabiok.com/asier-eta-biok/

Mi puntuación:  7,5 / 10

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Trailer subtitulado en español:

Hace poco más de tres semanas, Jordi Évole ponía Twitter patas arriba por su entrevista a Iñaki Rekarte, ex-etarra que mató a tres personas en Santander el año 1992 y participó en varios atentados más del grupo terrorista. Había gente que criticaba al casi siempre elogiado periodista catalán por dar voz a un asesino (o incluso “endulzar” su figura, según decían algunos) mientras otros alababan el valor que tuvo para ofrecer una entrevista así, lo cual llevó a discusiones (e insultos, como no podría ser de otra forma en la red social) de todo tipo. Las cosas nunca son o blancas o negras, en todo hay matices y en este tema aún más así que ambas partes tenían su parte de razón, pero en mi opinión la postura de Évole fue intachable ya que en ningún momento mostró su opinión ni tampoco se hizo “cómplice” del entrevistado, limitándose a hacer preguntar y escuchar respuestas con un tono totalmente seco y neutro. Aunque también es evidente y lógico que a alguien que haya sufrido de primera mano la violencia terrorista puede que no le haga ninguna gracia ver algo así.

Pero esta no ha sido ni mucho menos la primera entrevista filmada a alguien que perteneció de forma muy activa a la banda armada. Por ejemplo, hace casi un par de años el actor Aitor Merino (al que hemos visto en películas como Horas de luz o, sobre todo, Historias del Kronen) decidió presentar un interesantísimo documental que llevaba tiempo grabando con la ayuda de su hermana Amaia acerca de la figura de un amigo suyo, el etarra Asier Aranguren, con la intención de mostrar cómo afectó este hecho a la relación que ambos mantenían desde niños. A diferencia de la entrevista de Évole, que sobre todo mostraba el funcionamiento de los comandos de ETA, la forma en que captaban a los jóvenes para su “causa” y otras cuestiones que podríamos llamar más “técnicas” sobre lo que suponía ser un etarra, el documental de Aitor ahonda más en los sentimientos, por así decirlo. Su premisa es tan simple como interesante: ¿qué sentirías si descubrieses que tu mejor amigo es un terrorista? Probablemente todos creáis (o creemos) tener bien clara la respuesta, pero una cosa es la teoría y otra vivir esa situación.

Desde ese punto de partida, Aitor comienza explicando cómo se conocieron de niños en Pamplona, cómo se saltaban juntos las clases del colegio, cómo se divertían en sus ratos libres, etc. Es decir, primero muestra a la persona que él conoció tan bien y con la que compartió tantos buenos momentos, un tipo más o menos normal aunque con unas ideas y convicciones políticas muy arraigadas (otra diferencia respecto a Iñaki Rekarte, que en la entrevista de Évole afirmaba algo así como que no sabía por qué se había metido en ETA). Ideas con las que Aitor no estaba en total desacuerdo en un principio, al menos en lo que se refiere a todo lo relacionado con la identidad del pueblo vasco, hasta que llegó a Madrid para estudiar arte dramático y vio que el mundo era mucho más amplio y complejo de lo que conocía hasta entonces. Pero aun así, como buenos amigos que eran, cada uno respetaba la ideología del otro sin mayores problemas y el distanciamiento que se fue produciendo entre ellos se debió solamente al hecho de vivir en ciudades distintas y alejadas (como sucede en tantos otros casos).

El problema surgió en el momento en el que Aitor leyó en una noticia de un periódico que Asier estaba siendo buscado por pertenecer a ETA y días después supo que había sido detenido en Francia, donde fue condenado a prisión. Vemos cómo al principio intentó “autoconvencerse” de que esto quizás no fuera tan grave: no le habían pillado armado, no le habían condenado por cometer ningún delito violento y probablemente habría huido a Francia con documentación falsa cansado de sufrir varios incidentes y problemas derivados de su activismo político (fue encarcelado por insumiso, sufrió algún desmesurado registro policial en su casa por error, etc.). Pero poco a poco fue comprendiendo que aunque eso fuera así, aunque Asier no hubiera cometido ningún atentado directamente, pertenecía al mismo grupo de gente que sí los cometía así que no dejaba de ser cómplice directo de estos.

El momento culminante del documental, el que rompe totalmente los esquemas de Aitor, es aquel en el que su amigo Asier no niega rotundamente que él jamás mataría a alguien por cuestiones políticas sino que más bien da a entender que si no lo ha hecho es por una cuestión puramente circunstancial y no por otro motivo, confesión que es justo lo opuesto a lo que Aitor esperaba oír tras las calculadas preguntas que le iba haciendo, preguntas orientadas a lograr algo así como una “exculpación” de su amigo. A ver cómo iba a explicar ahora a sus “amigos de Madrid” (como él se refiere a modo de acertada metáfora a toda la gente que observaba el conflicto vasco desde fuera, entre ellos compañeros de profesión como Juan Diego Botto o Pilar Castro que aparecen en una breve pero realmente descriptiva secuencia de la cantidad de diversas opiniones que se tienen “desde fuera”) que ese tipo que sería capaz de matar por unos ideales era un gran colega suyo.

Tiene mucho mérito haberse atrevido de forma tan franca su relación con el etarra, incluso admitiendo su intento de mostrar la mejor cara de Asier. De hecho, quizás más de un espectador se lleve las manos a la cabeza al ver cómo arranca el documental, de forma ciertamente amable con la figura de su amigo, y deje de verlo antes de tiempo. Yo tuve ese impulso al ver la secuencia del increíble recibimiento al etarra en su ciudad tras su excarcelación, como si se tratase de un héroe. En ese momento no tenía nada claro hacia dónde quería llevarnos Aitor con este documental, pero por fortuna él mismo reconocía minutos después que se sintió como un extraño al ver toda esa exhibición “patriótica” en la tierra en la que creció y que esto le sirvió en cierta forma para terminar de abrir los ojos del todo.

Y justo al final, la noticia del cese definitivo de la actividad armada de ETA supone un inesperado colofón para demostrarnos, una vez más, que nada es blanco ni negro, que el afecto y el cariño en muchas ocasiones no atienden a razones y que, pese al total rechazo de Aitor al empleo de la violencia y a su creciente convicción de que su relación con Asier jamás volvería a ser la misma, el saber que su amigo ya no va a matar a nadie plantea un escenario distinto… en el que quizás por fin pueda volver a verle más o menos con los mismos ojos que años atrás, cuando eran niños. O no.

PD: en esta ocasión apenas he comentado nada sobre si el documental está mejor o peor realizado porque esto queda en un segundo plano, lo importante es el controvertido tema que aborda. Aunque por resumirlo un poco, podría decirse que Aitor quizás peca un poco de histrionismo y “exageración actoral” al narrar algunas cosas y le falta algo de contundencia en sus preguntas a Asier para ahondar más en las confusas explicaciones que éste da en ocasiones, pero es un documental francamente interesante y digno de ver (sin prejuicios y con la mente abierta, eso sí) sobre un tema del cual aún quedan muchas cosas por contar. Aunque solo fuera por eso, por buscar un acercamiento entre las partes e intentar generar un constructivo debate, creo que merecería un gran aplauso.

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