Antes que el diablo sepa que has muerto

BeforeD.
Título original:
 Before the devil knows you’re dead
Duración: 1hr 51mins
País:
Estados Unidos
Año: 2007
Director: Sidney Lumet
Guión: Kelly Masterson
Reparto: Philip Seymour HoffmanEthan HawkeAlbert FinneyMarisa TomeiAmy RyanAleksa PalladinoMichael ShannonBrían F. O’ByrneRosemary HarrisArija BareikisBlaine Horton
Género: Thriller. Drama. Crimen.

Mi puntuación:  8 / 10

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Un aparentemente sencillo atraco en el que nada sale como estaba previsto desencadena una tremenda crisis familiar en la que afloran todos los trapos sucios y rencillas pendientes entre dos hermanos, que ven con desesperación cómo se van hundiendo bajo el peso de sus malas decisiones y de sus aún peores intentos por enmendarlas, y su padre.

De haber sido escrita o dirigida por los hermanos Coen esta historia podría haber sido un derroche de humor negro (en la línea de Fargo, por ejemplo), pero en el guión del debutante Kelly Masterson no hay espacio para la risa. Aunque tampoco se echa en falta, ya que a lo bien escrita que está esta mezcla de tragedia e intriga (tanto los diálogos como las situaciones parecen totalmente naturales y veraces, no hay ni un giro inverosímil ni un golpe de efecto difícil de tragar) se le suma la incuestionable habilidad que tenía el mítico Sidney Lumet para dirigir thrillers con elegancia y pulso firme y su capacidad para crear situaciones realmente tensas, como ya demostró desde su debut con esa obra maestra que es 12 hombres sin piedad y luego siguió confirmando en filmes tan intensos como Tarde de perros, Punto límite o Network, por citar solo algunos ejemplos.

En esta ocasión se apoya en un montaje en forma de «rompecabezas» mediante el cual la narración va yendo atrás y adelante en el tiempo para mostrarnos los diferentes puntos de vista del trío protagonista, cómo fueron sus horas anteriores al frustrado atraco y lo que les sucedió después. En general la película transcurre a un ritmo tranquilo pero sin que dejen de pasar cosas, presentando con calma todos los elementos clave e introduciendo ocasionales estallidos de puro nervio que se van haciendo más frecuentes hacia el final del filme. De esta forma va enganchando al espectador, implicándole en la historia y logrando que le caiga mejor o peor tal o cual personaje, para que el soberbio a la par que demoledor final le impacte (e incluso duela) más.

El resultado es prácticamente perfecto, un thriller drámatico casi redondo en el que ni sobra ni falta nada protagonizado por unos tipos perdedores y autodestructivos, que se ven envueltos en una caótica situación en la que salen a relucir todas sus miserias morales, todo el rencor acumulado entre ellos y una absoluta falta de escrúpulos fruto de esa sensación de estar en un callejón sin salida. Así, el guión toca temas como la envidia, la traición, las falsas apariencias o, principalmente, la recurrente (y cinematográfica) idea de que «todo acto tiene sus consecuencias». Casi nada.

Los actores también influyen y mucho en que la película resulte tan potente. El malogrado Philip Seymour Hoffman interpreta con contundencia y de manera imponente al hermano mayor, autoritario y aparentemente seguro de sí mismo, mientras que Ethan Hawke le da una acertada réplica en el rol del hermano pequeño, nervioso y con poca confianza en sí mismo. Sobre estos dos se alza la figura de un tremendo Albert Finney dando vida al padre de ambos, que se ve involucrado en su cuesta abajo sin comerlo ni beberlo pero que no piensa dejarse arrastrar por ellos. Y, junto a este trío de grandes actores, completan el excelente reparto una espectacular, en todos los sentidos, Marisa Tomei (por aquel entonces tenía ya 43 años, cualquiera lo diría) que pese a su papel secundario es capaz de «robar» unas cuantas escenas a sus compañeros, la siempre solvente Amy Ryan o un semidesconocido por aquel entonces Michael Shannon (que en su breve papel ya da buenas muestras de la fuerza que puede transmitir), entre otros.

Así que por todo ello, esta película con la que el genial director estadounidense se despidió del cine ¡¡a los 83 años!! (moriría cuatro después de rodarla, sin dirigir ningún otro filme más) me parece sin duda uno de los mejores thrillers que se han realizado en este siglo XXI.

«Y que llegues al cielo media hora antes de que el diablo sepa que has muerto».
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