Kingsman: Servicio Secreto

KingsmanP.
Título original:
 Kingsman: The Secret Service
Duración: 2hrs 9mins
País: 
Reino Unido
Año: 2014
Director: Matthew Vaughn
Guión: Matthew VaughnJane Goldman
Reparto: Taron EgertonColin FirthMark StrongSamuel L. JacksonSophie CooksonMichael CaineSofia BoutellaSamantha WomackEdward HolcroftGeoff BellMorgan WatkinsJack DavenportHanna AlströmBjørn FlobergMark HamillCorey Johnson
Género: Acción. Comedia negra. Thriller.

Mi puntuación:  9 / 10

.

Trailer subtitulado en español:

Organizaciones secretas, matones cutres de barrio, espías tan letales como sofisticados, princesas nórdicas, perros que no crecen, coches deportivos, paraguas antibalas y mecheros-granada, afiladas piernas ortopédicas, explosiones simultáneas y coloridas al son de música clásica, iglesias en las que los feligreses se dan de todo menos la paz, saltos con (y sin) paracaídas, Internet y llamadas gratis para todo el mundo… y Zamuel L. Jackzon luciendo un puñado de trajes horteras con gorras de todos los colores.

Esas son tan solo algunas de las cosas que podremos encontrar en Kingsman, la quinta película del británico Matthew Vaughn, conocido sobre todo por dirigir la divertidísima Kick-Ass y del que a mí, a día de hoy, me gusta toda su aún corta filmografía (de pocos directores puedo afirmar esto). Basada en una serie de cómics de Mark Millar, podríamos decir que su trama gira básicamente en torno a los intentos de unos agentes británicos conocidos como los ‘Kingsman’ (cuyos miembros más veteranos se hacen llamar Arthur –Michael Caine-, Galahad –Colin Firth– o Merlin –Mark Strong-, en homenaje a los caballeros de la Mesa Redonda y otros personajes de la leyenda del Rey Arturo) por detener la conspiración mundial que está perpetrando un adinerado villano norteamericano (el ya mentado Jackson). Aunque realmente esta trama principal queda relegada a un segundo plano durante gran parte del metraje en el que se nos muestra el proceso de búsqueda y formación de un «nuevo Lancelot» para la organización, entrenando para ello a unos jóvenes reclutas entre los que destaca Eggsy (Taron Egerton), el hijo del anterior Lancelot, fallecido heroicamente en servicio.

Lo primero que destaca en la película, casi desde la secuencia inicial en tierras árabes, es la originalidad y la capacidad para sorprender que tiene. No solo por los innumerables e imaginativos gadgets de todo tipo que podremos ver en ella, también por la cantidad de personajes estrafalarios (o, cuanto menos, atípicos) que desfilan por la pantalla, por las numerosas situaciones inesperadas que se suceden sin parar  o, muy especialmente, por los impagables «golpes» de humor (negro) que tiene, ya sea en forma de gags visuales o de agudos diálogos fruto de un guión ingenioso y bien trenzado (aunque con algunas pequeñas lagunas sin mucha importancia). Las carcajadas son casi constantes, con momentos en los que los espectadores no pueden resistirse a aplaudir literalmente las divertidas ocurrencias que han tenido los responsables del filme. Es un humor bestia, violento, gamberro y en no pocas ocasiones descabellado, muy del estilo de la ya mencionada Kick-Ass (con la que comparte otros cuantos puntos en común, como el hecho de estar protagonizada por un joven aspirante a héroe que será adiestrado por alguien mucho más experimentado, o el contar con un personaje femenino totalmente sorprendente y «molón», entre otras cosas), para que os hagáis una idea.

A toda esa inventiva y humor se le suma la gran habilidad para dirigir que tiene Matthew Vaughn, capaz de rodar escenas con decenas de personas en pantalla con una facilidad pasmosa y de emplear trepidantes movimientos de cámara pero sin llegar a aturdir al público. Véase la escena de la iglesia, tan salvaje y espectacular en apariencia como técnicamente complicadísima de grabar y montar. Y otra de sus grandes virtudes es aprovechar al máximo los 129 minutos que dura para contar una historia en la que suceden un montón de cosas, sin aburrir en ningún momento y, lo que es aún más complicado, sin que deje la impresión de haber recurrido a elementos de relleno. Por más que lo he pensado, no se me ha ocurrido ni una sola escena que le sobre a la película o que no aporte algo, o ni un solo efecto especial o «truco visual» que peque de ser excesivamente efectista.

El casting es otro de los grandes aciertos del filme. No conocía a Taron Egerton, el chaval protagonista, pero la seguridad y el carisma que transmite le permiten cargar perfectamente con el peso de gran parte de la película por si solo. Además, la clase de un Colin Firth que realiza un trabajo impresionante, la habitual solvencia de Mark Strong y la veteranía de Michael Caine contrastan con la inenarrable actuación de Samuel L. Jackson, que ze mueve en zu zalza en ezte tipo de papelez de villano ecztravagante (perdón, me ha pegado su desternillante ceceo), dando así la impresión de estar ante un sólido reparto que se lo ha pasado en grande rodando la película.

El hecho de estar basada en un cómic le da vía libre para mostrar escenas disparatadas y situaciones surrealistas, pero dentro de esa exageración todo tiene cierto sentido y podría decirse que la historia resulta incluso «creíble» (me refiero a que no hay nada que en ningún momento te haga exclamar «¡¡Venga ya!!» de forma negativa o despectiva, no quiero decir que lo que vemos sea verosímil o realista, claro). Aunque sería más justo decir que la película en sí es un cómic en movimiento y no una mera adaptación de una novela gráfica. Visualmente apabullante, acompañada a la perfección por una selección musical de vital importancia en ciertas secuencias (y de la que creo que escribiré en la próxima entrada musical), esto es lo que yo entiendo por evasión pura y dura. Sin prejuicios ni tabús de ningún tipo a la hora de bromear, con un sentido de la acción y la aventura espectacular y sin ínfulas de ninguna clase. Puede que alguno se asombre al ver la nota que le he dado pero, por el gran rato que me ha hecho pasar, bien la merece. De hecho, cuando la vuelva a ver en casa (que lo haré, sin duda) quizás incluso suba porque es el tipo de película que parece «hecha para mí», no le puedo pedir nada más. Bueno, algo sí: que si hay una secuela la vuelva a dirigir Vaughn, para que no se repita lo de la decepcionante segunda entrega de Kick-Ass.

Así que no os la perdáis, porque como mínimo os reiréis un rato aunque no os guste tanto como a mí.

PD: en alguna crítica negativa he leído que le achacan que no sea un verdadero homenaje al viejo cine de espías, algo que aparentemente pretendía ser ya que los propios personajes de la película dicen en varias ocasiones que el cine de espías actual es muy serio o excesivamente realista y que era mejor el de James Bond y otros clásicos en los que todo era posible. Es cierto que termina yéndose por derroteros muy distintos de ese tipo de filmes, pero no creo que eso sea algo negativo, más bien al contrario… es lo que la hace ser aún más original, entretenida y difícilmente olvidable o «confundible» con las decenas de películas de 007 y compañía.

Me da yuyu que nadie conozca el nombre del Zervicio Zecreto Chino. ¡Ezo zí que ez zaber mantener un zecreto!

Kingsm7

7 espectadores han dejado su opinión

Responder a Javi Villoria Cancelar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.