Exodus: Dioses y reyes

ExodusPost.

Título original: Exodus: Gods and kings
Duración: 2hrs 31mins
País: 
Estados Unidos
Año: 2014
Director: Ridley Scott
Guión: Steven ZaillianAdam CooperBill CollageJeffrey Caine
Reparto: Christian BaleJoel EdgertonJohn TurturroBen MendelsohnMaría ValverdeIsaac AndrewsBen KingsleyAaron PaulAndrew TarbetSigourney WeaverIndira VarmaTara FitzgeraldHiam AbbassGolshifteh FarahaniHal HewetsonDar SalimEwen Bremner
Género: Drama. Aventuras.

Mi puntuación:  3 / 10

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Trailer subtitulado en español:

Ridley Scott, reputado director de peliculones como Blade Runner o Gladiator. Christian Bale, polifacético actor que ha dado muestras de ser uno de los mejores de su generación en múltiples ocasiones (The Fighter, El maquinista, La gran estafa americana, la nueva trilogía de Batman, etc.). Secundarios tan renombrados como Ben Kingsley, Sigourney Weaver, John Turturro o Aaron Paul (alias «el chaval de Breaking Bad«), entre otros. Un presupuesto de más de 150 millones de dólares (de los que más de 40 fueron a parar a «nuestras» arcas ya que gran parte del filme se rodó en Almería y Fuerteventura). Unos prometedores trailers. Y la gran decepción del año. De hecho, a priori podría esperarse que esta fuera una de las mejores películas de 2014 y, una vez vista, al menos yo la pondría sin duda entre las diez peores que he visto de este año.

Admito que la historia en sí no me atraía demasiado, por parecerme poco interesante y además ser de sobra conocida: narra el enfrentamiento entre Moisés (Christian Bale) y el faraón egipcio Ramsés (Joel Edgerton), que propició la liberación de 600.000 esclavos hebreos y el éxodo de estos desde Egitpo hacia la Tierra Prometida. Pero a pesar de este poco interés inicial no iba a dejar de verla, por todos los ingredientes de los que he hablado en el párrafo anterior.

El problema es que a la más bien floja historia se le suma otro inconveniente mucho más grave: una exageradísima falta de ritmo. Todo está narrado con un tono tan solemne y pausado que hace que los 150 minutos que dura la película parezcan tan eternos como la travesía que tuvieron que soportar los judíos al abandonar Egipto (y la Biblia habla de 40 años vagando por el desierto, para que os hagáis una idea del sopor que me provocó el filme). Puede que de todos esos minutos, solo en 20 de ellos pase algo verdaderamente interesante (y no me refiero solo a escenas de acción, porque estas son mínimas), el resto son conversaciones anodinas y frases supuestamente profundas mil veces oídas en otras obras de este tipo de cine.

Además, no sé si debido al cansancio, la falta de interés y la apatía por lo que estaba viendo, algunas de las supuestas secuencias clave me han resultado totalmente bochornosas y ridículas, como la «apertura de las aguas» del Mar Rojo sin ir más lejos. O más bien tendría que decir el «cierre de esas aguas abiertas» (no comento más en detalle por no caer en spoiler, pero para los que la han visto añado que todo lo que sucede en ese momento me pareció risible a más no poder).

Los actores tampoco contribuyen demasiado a mejorar el panorama. Todos parecen actuar con el piloto automático puesto en el mejor de los casos y sin que parezcan creerse demasiado las frases que salen de su boca. Especialmente lamentable es la interpretación de un Joel Edgerton perdidísimo, pero en general no hay un solo miembro del reparto que destaque muy positivamente. Christian Bale está simplemente correcto, y quizás «nuestra» María Valverde sea de las que salen mejor paradas entre tanto despropósito. Bueno, ella y un extra que es capaz de abrir los ojos desmesuradamente justo cuando se les viene encima una «ola» del Mar Rojo a los judíos; si tenemos en cuenta que el agua es un efecto digital, su rostro de sorpresa y miedo es más que loable (con esta tontería que acabo de escribir quiero dejar claro que si me he fijado en ese detalle… imaginad cómo será el resto).

Puede que esté exagerando un poco, o que debido a mis altas expectativas la sensación de total decepción haga que la vea mucho peor de lo que es. De hecho, la película también tiene cosas buenas. Tres, en concreto: las escenas de las plagas que caen sobre Egipto (lluvias torrenciales, granizadas apocalípticas, ataques de enormes cocodrilos, invasiones de ranas, langostas y demás animales; lo cierto es que esas secuencias sí son espectaculares gracias a los excelentes efectos especiales), su impecable factura técnica (como no podía ser de otra forma contando con tanto presupuesto), y la banda sonora del donostiarra Alberto Iglesias (lo único que transmite cierta intensidad por momentos, aunque quizás sea un pelín excesiva en alguna situación concreta). El resto me ha parecido de «cartón piedra», por así decirlo, sin alma y sin capacidad alguna para transmitir al espectador los gravísimos conflictos que se dan entre los personajes. Con lo cual, el aburrimiento y los bostezos están garantizados. Y sí, mientras luchaba con todas mis fuerzas por no dormirme en el cine… he añorado a Charlton Heston.

Recuerda esto: estoy preparado para luchar. Por toda la eternidad.

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