Mis películas «navideñas» favoritas (II): Rare exports

Siguiendo con el particular repaso al cine «navideño» que inicié ayer, turno hoy para una irregular pero curiosísima película que parte de una idea más que atractiva. No creo que sea muy conocida, así que si alguien la ve y le gusta gracias a esta entrada, objetivo cumplido 😉

RareExpPostRare exports (Un cuento gamberro de Navidad)

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Título original:
Rare exports: A Christmas tale
Duración: 
1hr 22mins
País: 
Finlandia
Año: 2010
Director: Jalmari Helander
Guión: Jalmari HelanderJuuso Helander
Reparto: Onni TommilaJorma TommilaRauno JuvonenTommi KorpelaIlmari JärvenpääPer Christian EllefsenPeeter JakobiRisto Salmi
Género: Fantasía. Comedia negra. Terror. Aventuras

Mi puntuación:  6,5 / 10
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Todos sabemos que la imagen que se asocia en la actualidad a la figura de Santa Claus (Papá Noel para nosotros) es una versión bastante edulcorada en la que Coca-Cola ha tenido bastante que ver. De hecho, en cada cultura hay una o varias leyendas distintas acerca de los orígenes de este personaje, aunque la que más aceptación parece tener en occidente es que la que dice que se trataba de un obispo cristiano de origen acomodado llamado Nicolás, que nació en Turquía en el siglo IV y que durante su vida se dedicó a curar niños y también a repartir sus bienes entre gente que los necesitaba más que él. Posteriores versiones fueron «adornando» su figura asociándole a la Navidad o añadiendo a los renos y sus ayudantes (elfos o duendes, según quién lo contase), hasta que en el siglo XX la ya mencionada Coca-Cola le dio el aspecto rechoncho y bonachón que todos conocemos y le vistió de rojo y blanco.

Sin embargo, no todas las leyendas son tan benévolas con su figura. Por ejemplo, en Laponia (su «verdadero» hogar según la idea que hoy en día nos venden de él) hay una versión algo más oscura sobre Santa Claus, ya que su nombre en Finlandia viene a significar «la cabra de la Navidad», en referencia a unos hombres que irrumpían en las casas buscando sobras de los banquetes navideños y vestían pieles y cuernos de dicho animal para asustar a la gente, según contaban las leyendas paganas.

Y de esa idea parte la curiosa y original película del finés Jalmari Helander, que arrasó en el Festival de Sitges de 2010 al llevarse los premios a la mejor película, dirección y fotografía. De hecho, va aún más allá y nos habla de un Santa Claus con cuernos que no solo asusta a la gente, especialmente a los niños, sino que incluso se lleva en sacos a los más pequeños de la familia para comérselos en su guarida (algo así como nuestro «hombre del saco«). Lo bueno para los niños fineses es que lleva siglos congelado en el fondo de una montaña; lo malo, que unos americanos han descubierto dónde está y han decidido excavarla para llevárselo y exhibirlo en su país, cubriéndose así de fama y dinero. Sin embargo, las cosas no irán según lo previsto y, tras una fuerte explosión en dicha montaña, una serie de extraños sucesos comienzan a darse en el pequeño pueblecito que está a sus pies. Tan solo un niño llamado Pietari (Onni Tommila) parece ser consciente de lo que está pasando, aunque los adultos en principio no le hacen mucho caso.

Partiendo de esta imaginativa base, Helander nos ofrece un producto irregular en el que se mezclan aciertos y errores. Lo más peculiar, aparte de su argumento, es el salto constante de géneros que se da en él al pasar de ser un cine que casi parece infantil por momentos a asemejarse de repente al de terror puro y duro, contando también con elementos del cine de acción y de aventuras y todo ello salpicado por constantes golpes de humor negro (que a mí no me han hecho mucha gracia). Esto hace que la película esté repleta de altibajos y que su capacidad para enganchar al espectador no sea constante, un lastre bastante importante.

Con el paso de los minutos su interés va creciendo y su tramo final es bastante entretenido. Esto es así porque en esa parte hay bastantes secuencias que consiguen generar cierta tensión y nerviosismo (sobre todo, desde que los protagonistas entran en contacto con el extraño hombre venido de la montaña), creando un singular ambiente de fábula macabra que me ha gustado mucho. Además, el filme se asemeja siempre a ese tipo de cine llamado de serie B (es decir, hecho con pocos medios -aunque los efectos especiales de Rare exports son más que decentes- y con un claro afán de entretener al público, no de crear una obra de arte) que en esta ocasión es algo positivo, ya que casa perfectamente con el espíritu que parecen haber querido imprimir a la historia sus creadores.

Por ello, y sin que me parezca un grandísimo filme, sí me parece recomendable por ser tan atípico y fuera de lo común. Seguro que si lo veis no volveréis a mirar a Papá Noel (ni a sus elfos ayudantes) con los mismos ojos, pese a que en el fondo esconda un alma claramente «pro-navideña» (no hay más que ver la secuencia final). Aunque el propio Helander ya había dirigido anteriormente dos divertidos cortometrajes basados en esta misma idea de los Papás Noeles malvados con los mismos actores y para mi gusto con mejores resultados, porque sorprendían aún más y en ellos el humor sí funcionaba. Os dejo los enlaces de uno y otro por si tenéis curiosidad.

¡Enhorabuena, Pietari, acabas de dejar a todos los elfos en el paro!

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