Dos días, una noche

DeuxUnePst

.
Título original:
 Deux jours, une nuit
Duración: 1hr 35mins
País: 
Bélgica
Año: 2014
Director: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne
Guión: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne
Reparto: Marion CotillardFabrizio RongioneCatherine SaléeChristelle CornilBatiste SorninAlain EloyTimur MagomedgadzhievPhilippe JeusetteYohan ZimmerSerge KotoLaurent CaronOlivier Gourmet
Género: Drama.

Mi puntuación:  8 / 10
.

Trailer (en francés sin subtítulos):

La película que inauguró ayer la 59ª edición de la Seminci (la Semana Internacional de Cine de Valladolid) fue Dos días, una noche, el nuevo trabajo de los hermanos Dardenne, quienes conocen sobradamente el Festival porque esta es la sexta vez que un filme suyo participa en él y, de hecho, ya se alzaron con la Espiga de Oro (la máxima distinción que se otorga en el certamen) en 1996 por su buena labor en La promesa. Y, a juzgar por los aplausos recibidos, quizás este año puedan repetir galardón.

Como es habitual en la filmografía de los hermanos belgas, se trata de una de esas películas que muchos denominan «dramas sociales», que en esta ocasión gira en torno al grave problema del desempleo. Los dos días y una noche que menciona el título son el tiempo que tiene Sandra (Marion Cotillard) para contactar con sus dieciséis compañeros de trabajo e intentar convencerles de que renuncien a un bonus de 1.000 euros para que así ella pueda mantener su puesto de trabajo, ya que el dueño de la empresa se ve en la necesidad de reducir costes por una de esas dos vías (o un trabajador menos, o que sigan todos pero sin cobrar primas) y quiere que sean los propios empleados los que lo decidan mediante una votación.

El argumento es de lo más interesante y está planteado por los Dardenne (que también escriben el guión, como casi siempre hacen en sus filmes) con suma objetividad, sin que nadie parezca mejor o peor por decidir una u otra opción. Los compañeros que no quieren renunciar a esa paga extraordinaria no quedan como unos egoístas pero Sandra tampoco queda como una mujer que solo piensa en ella sin tener en cuenta el perjuicio económico que puede causar a los demás, todos tienen sus razones y la película las expone de forma que el espectador pueda ponerse en la piel de cada uno de ellos y comprender sus decisiones perfectamente. Incluso podemos entender que el dueño de la empresa se vea obligado a ajustar sus gastos debido a la crisis económica actual, y al menos tenga la decencia de dar a sus empleados la posibilidad de que sean ellos quienes decidan (aunque visto de otro modo, esto puede ser también una forma de quitarse el «marrón» encima).

Otra cosa loable del filme es que plantea una cuestión que los espectadores inevitablemente se harán a sí mismos durante todo el metraje: ¿yo estaría dispuesto a renunciar a una cantidad «x» de dinero por evitar que otro compañero se quede en paro con lo que ello supondría para su familia, con dos hijos pequeños a los que mantener? Durante la película yo he llegado a pensar de todo. Primero, que ni de coña porque es un dinero que yo me he ganado con mi esfuerzo, luego que dependiendo de la cantidad que fuese, luego que según la situación del compañero y la mía, luego que en función de la afinidad que tuviese con el compañero en cuestión, luego que seguro que sí porque al fin y al cabo es una cantidad puntual mientras que la pérdida del trabajo del compañero sería permanente… Es decir, no es ni mucho menos algo fácil de decidir, y en eso se basan los Dardenne para implicarnos emocional y mentalmente en la historia que nos cuentan.

No he visto ni una sola situación forzada (incluso una pelea entre un padre y su hijo, que aparentemente sea la más excesiva del filme, creo que podría darse en la realidad perfectamente habiendo dinero en «juego»), todo transcurre de forma natural y directa, sin adornos innecesarios ni efectismos lacrimógenos, porque la situación ya es bastante dramática sin necesidad de recurrir a ellos. Y aunque en cierto momento da la sensación de volverse un poco repetitiva, es algo normal ya que tiene que la protagonista debe contar lo mismo a dieciséis personas y estos prácticamente solo pueden responder «sí», «no» o «me lo pensaré», así que en ningún momento se hace pesada o lenta.

Marion Cotillard acapara incontables primeros planos y está presente en prácticamente todas las secuencias del filme, pero carga con ello sin problema alguno y con una credibilidad incuestionable. Pocas actrices hay hoy en día que sean capaces de transmitir tal desasosiego y apenar tanto al espectador sin necesidad de gritos o lágrimas por doquier (ya ha dado buenas muestras de ello en trabajos anteriores), una cualidad que los Dardenne aprovechan aquí a la perfección. Su drama te llega y, aunque en un primer instante puedas pensar «qué jeta tiene la tía, pidiendo a los demás que renuncien a un dinero que se han ganado por su trabajo para que ella no termine en el paro» (al menos yo lo pensé, lo reconozco), terminas comprendiendo completamente su desesperación y solidarizándote con ella. Fabrizio Rongione (actor «fetiche» de los directores), en el rol del luchador esposo que sirve de apoyo y motivación constante para la protagonista, y el resto de secundarios también realizan unas actuaciones más que correctas.

No se me ocurre mucho más que contar, creo que con estos detalles ya os haréis una idea de lo que podéis esperar de ella. Un drama sencillo y seco, pero que te plantea una serie de cuestiones (no solo acerca del propio problema laboral o económico, también habla de la dignidad, la solidaridad, la empatía, el espíritu de equipo, la honradez, el coraje o el orgullo propio, entre otras cosas) de las que podrían debatirse durante horas sin llegar a una conclusión clara o fácil. Diría que es de ese tipo de cine hecho para pensar, más que para ver. O lo que es lo mismo, muy buen cine, en definitiva.

Ponte en mi lugar…

3 espectadores han dejado su opinión

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.