Diamantes negros

DiamNeg.

Título original: Diamantes negros
Duración: 1 hr 38 mins
País: España
Año: 2013
Director: Miguel Alcantud
Guión: Miguel Alcantud
Reparto: Setigui DialloHamidou SamakéCarlo D’UrsiCarlos BardemGuillermo ToledoSantiago MoleroRaúl TejónDiego ÁlvarezAna Risueño
Género: Drama.

Mi puntuación:  7 / 10

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. Trailer subtitulado en español:

Hoy voy a comentar una buena y dura película ambientada en el mundo del fútbol, aprovechando que estamos en pleno Mundial, el momento más futbolero del año sin ninguna duda. Un Mundial en el que hasta ahora, y aunque aún queda por disputarse lo más intenso de la competición, ya hemos podido ver partidazos como el Inglaterra-Italia o el Alemania-Ghana de anoche, disfrutar con el juego de equipos tan arrolladores como Francia o tan alegres y sin complejos como Costa Rica (con la que no contaba casi nadie), además de deleitarnos con un puñado de golazos como estos cinco: el del australiano Cahill a Holanda, el del japonés Honda a Costa de Marfil, el del holandés Van Persie a España, el del marfileño Gervinho a Colombia o el del argentino Messi a Irán (podéis verlos pinchando en los nombres). Lo cierto es que últimamente ya había perdido cierto interés en el fútbol, pero la gran campaña que ha hecho este año “mi” equipo (el Athletic) y el más que buen nivel de este Mundial, a pesar de la debacle de España, me están “reconciliando” con esto del balompié.

Divagaciones futbolísticas aparte, y pasando a hablar ya de la propia película, ésta nos presenta la sobrecogedora historia de dos humildes chavales de Mali de apenas 16 años, Amadou (interpretado por Setigui Diallo) y Moussa (al que da vida Hamidou Samaké), que sueñan con ser futbolistas y jugar en alguna de las grandes ligas europeas hasta que un buen día un ojeador les ofrece la posibilidad de hacer pruebas en equipos de España. Tras aceptar la propuesta, y gracias al tremendo esfuerzo económico de sus familias para hacer frente a los pagos solicitados por el agente, los chavales se ven en un país que desconocen por completo y en el que no tardarán en comprobar que las cosas no son tan bonitas como a priori parecían. El individualismo salvaje, la falta total de escrúpulos o el racismo son solo algunos de los problemas que encontrarán en su aventura europea, elementos que chocan totalmente con su ilusa e inocente visión de la vida.

Rodada con poco presupuesto y sin recibir ayuda de los clubes españoles (tan solo el Atlético permitió que se rodase una breve escena en el Vicente Calderón), esta coproducción hispano-portuguesa suple la evidente falta de medios materiales presentando una historia dramática sobre un tema quizás un tanto desconocido, pero tristemente real y mucho más habitual de lo imaginable. Y es que la compraventa de futbolistas menores de edad está a la orden del día, a pesar de los intentos de la FIFA por regularla y limitarla, y los agentes y fondos de inversión que captan jugadores apenas quinceañeros en países africanos o sudamericanos (frecuentemente con falsas promesas y engaños) cada vez se lucran más con esto dadas las grandes comisiones que perciben por los traspasos y/o contratos que firman sus representados. Lo más grave es que estos agentes pueden incluso llegar a controlar por completo las carreras profesionales de los chavales en los casos más extremos, obligándoles a sellar acuerdos en contra de su voluntad y anteponiendo los intereses (económicos) del intermediario a los (no siempre económicos) del deportista.

En ese sentido, en el de mostrar sin tapujos una lamentable realidad que a muchos (clubes, ligas, agentes, inversores, etc.) no les interesa que se airee, la película es irreprochable. Como lo es a la hora de definir a los dos protagonistas, que tienen dos personalidades bien diferenciadas: uno es más humilde, callado y realista y el otro es más alegre, extrovertido y optimista, con lo cual ambos se complementan y permiten que la historia se desarrolle en dos direcciones distintas. Ese desarrollo de la trama también está muy bien llevado, sin forzar las cosas y sin que en ninguna ocasión parezca estar abusando del drama ni cuando los caminos de los protagonistas se separan. Tan solo flojea el tramo final de la historia de Amadou, que se resuelve de forma poco creíble tras unos giros de guión un tanto bruscos y exagerados, en contra de todo lo visto hasta entonces. La de Moussa, en cambio, sí me parece que está bien rematada, aunque no por ello deje de tener un cierre más bien desesperanzador.

Pero a pesar de contar una historia tan dramática la película no esta exenta de momentos más agradables e incluso divertidos, sobre todo en el tramo inicial y en las secuencias que muestran el curioso desconcierto de los jóvenes en su contacto inicial con el “primer” mundo, al volar en avión por primera vez en su vida, al subir a unas escaleras mecánicas o al descubrir que del grifo el agua puede salir caliente sin necesidad de hervirla antes. Aunque este tono simpático va desapareciendo conforme avanza la trama hasta desembocar en un final tremendamente amargo, como ya he comentado.

La dirección de Miguel Alcantud es sencilla pero efectiva, la labor de montaje alternando las dos historias cuando los jóvenes se separan me ha parecido acertada y la música, sencillamente fantástica. A través de la mezcla de los ritmos de las canciones malienses con los de las europeas logra una combinación perfecta, con momentos animadísimos junto a otros mucho más serios, de la que me gustaría hacer una “entrada musical”. Pero como son canciones tan desconocidas que algunas ni siquiera se están en Youtube u otras webs, puede que sea una tarea algo difícil recopilarlas.

En cuanto a los actores, hay que destacar la naturalidad con la que sacan adelante sus papeles los dos jóvenes chicos africanos. Hamidou Samaké se muestra bastante más expresivo y elocuente que Setigui Diallo, porque su personaje así lo requiere, pero la labor de ambos es igual de estimable. Por su parte, los actores más veteranos aportan su experiencia para complementar a los dos protagonistas, destacando un Carlos Bardem que en su breve aparición vuelve a demostrar que es uno de los actores de reparto más solventes que hay en nuestro cine a día de hoy. El italiano afincado en Madrid Carlo D’Ursi (que además es productor del filme) tampoco desentona en absoluto, como sí lo hace un flojo Guillermo Toledo que no me ha parecido para nada convincente ni esforzado en hacer algo más allá que recitar unos textos memorizados.

En definitiva, se trata de una loable y valiente película que además de contar con esas virtudes “no artísticas” también resulta muy entretenida y se ve con facilidad, a pesar de la desoladora historia que nos presenta. Tiene sus limitaciones y defectos, no es perfecta y en su tramo final da la impresión de no estar del todo bien rematada, pero me parece que poco más se les podía pedir a sus responsables y que el resultado es más que satisfactorio. Si la veis no creo que os arrepintáis y además podréis conocer de forma bastante sincera una dura realidad de la que, a pesar de que casi todos los seguidores del fútbol intuyan que existe, pocos se atreven a hablar.

P.D.: si también sois futboleros y queréis ver alguna buena película ambientada en el “mundillo” del balón, os recomiendo encarecidamente The Damned United, un drama que narra la desastrosa trayectoria del polémico y exitoso entrenador Brian Clough al frente del Leeds y su rivalidad con el prestigioso anterior entrenador del club, Don Revie. Más allá del aspecto futbolístico, supone un apasionante estudio psicológico sobre el éxito y la ambición, por lo que puede que guste incluso  a quienes aborrecen el balompié. Otra interesante opción, con la que además podréis echaros unas buenas risas aunque su contenido sea mucho más simple, es Mike Bassett; y si nos centramos en el fenómeno ultra, siempre tan ligado al fútbol, también hay alguna propuesta muy a tener en cuenta como la entretenidísima Green Street Hooligans (a pesar de que contenga no pocos clichés “hollywoodienses”) o Football Factory, película más realista que aquella (aunque a mí me gusta menos) y que derivó en una serie de impactantes documentales llamada Football Hooligans International, en los que el protagonista del filme, Danny Dyer, se infiltraba en grupos radicales de diversos países para grabar y contar desde dentro los sentimientos y las motivaciones de los ultras, con algunas confesiones y secuencias realmente espeluznantes. Curiosamente, todas estas producciones son británicas… quizás el hecho de que en el Reino Unido se “inventase” el fútbol moderno tenga algo ver en que las películas más destacables sobre este deporte sean de allí.

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