El silencio de un hombre

LeSamPost.

Título original: Le samouraï
Duración: 1 hr 45 mins
País: 
Francia
Año: 1967
Director: Jean-Pierre Melville
Guión: Jean-Pierre MelvilleGeorges Pellegrin
Reparto: Alain DelonFrançois PérierNathalie DelonCathy RosierMichel BoisrondJacques LeroyRobert FavartJean-Pierre PosierAndré SalguesCatherine Jourdan
Género: Cine negro. Crimen. Intriga. Thriller.

Mi puntuación:  8 / 10

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En lugar de traducirla directamente como El samurái, El silencio de un hombre fue el título que recibió en España esta obra del realizador francés Jean-Pierre Melville, quizás uno de los más destacados por la crítica especializada de la historia del cine del país vecino, aunque no tenga tanto “nombre” para el gran público como otros. Esta no fue una traducción tan desacertada como hemos visto en no pocas ocasiones en las que se cambia totalmente el sentido del título original; de hecho, no oiremos ni una sola palabra en los 10 primeros minutos del filme.

Ese silencioso comienzo sirve para que nos hagamos una idea de cómo es el protagonista: un hombre solitario, metódico, habilidoso, frío e inteligente, que se gana la vida haciendo algún tipo de “trabajo” ilegal. Estos datos ya son más que suficientes para despertarnos cierto interés en la historia, y a medida que pasan los minutos y vamos comprendiendo mejor qué ocurre nos involucraremos totalmente en el drama del misterioso personaje.

En muchas películas, la trama se va tejiendo a medida que la ve el espectador, o los personajes van “creciendo” o desarrollándose sobre la marcha, por así decirlo. Pero en esta ocasión no, el protagonista “sabe” más que los espectadores, al menos de inicio, por lo que estamos ante un perfecto ejercicio de cine de intriga que poco a poco se irá por los derroteros del cine negro y policíaco. Ese es uno de sus puntos fuertes, aunque también puede ser a la vez su mayor inconveniente: la falta de detalles al principio requiere un esfuerzo extra de atención y que el espectador ponga “algo” de su parte, lo cual es bueno para generar gran incertidumbre y tensión, pero si no lo consigue lo que puede provocar es aburrimiento y el distanciamiento del público.

Por fortuna, su guión es hábil y sin sobreexplicar nada va dejando pistas y datos suficientes para que cualquiera pueda seguir el hilo de la historia sin problemas. Además, es coherente en todo momento y resuelve el enredo de la trama perfectamente, con un final tan duro y repentino (o no) como lógico. Pero es la sobria y meticulosa labor de dirección la principal responsable de que el interés no decaiga en casi ningún momento, cuidando hasta el más mínimo detalle que vemos en pantalla, dando gran importancia a la iluminación (o ausencia de ella) en las imágenes y engarzando secuencias casi poéticas y pausadas con otras que son tan potentes y directas como requiere cualquier buena película policíaca. No faltan, por supuesto, ni las persecuciones (genial la que transcurre por las estaciones y vagones del metro), ni los interrogatorios ni los tiroteos.

Esa buena labor en la dirección está perfectamente secundada por el trabajo de los actores. Alain Delon es capaz de ganarse el aprecio de los espectadores a pesar de la inexpresividad y sequedad del asesino a sueldo al que da vida. De hecho, gracias a ese aire enigmático que desprende, el personaje que compone es molón a más no poder (para mi sorpresa, acabo de descubrir que esta palabra está recogida en la RAE… y no se me ocurre ninguna que lo describa mejor), aunque el sombrero y la gabardina también ayudan a ello, sin duda. Difícilmente podríamos imaginar un “samurái del siglo XX” mejor creado e interpretado que éste. Por su parte, las dos mujeres que le acompañan (su por entonces esposa Nathalie Delon y Cathy Rosier) ponen al servicio de la película algo más que su espectacular físico: la primera aporta una fascinante mezcla entre sensualidad y candidez y la segunda una dosis de misterio quizás mayor aún que la que transmite el propio protagonista. Remata el elenco principal François Périer, que se mete con acierto en la piel del jefe de la policía que persigue al protagonista.

La verdad es que mi primer contacto con el cine de este prestigioso director me ha dejado un muy buen sabor de boca, a pesar de la incertidumbre inicial y de la excesiva pero inevitable frialdad que transmite en casi todo momento, así que espero poder echarle el ojo en breve a alguna de sus otras películas mejor valoradas por la crítica, como Bob el jugador, El confidente o El ejército de las sombras. Si os gusta el cine negro o las películas “de policías”, esta es una recomendación segura.

No hay soledad más profunda que la del samurái, salvo la del tigre en la inmensidad de la selva… tal vez.

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3 espectadores han dejado su opinión

  • Indudablemente dentro del negro francés un titulo clave. Impresionarte el retrato de ese parís espectral y lluvioso. De esos personajes fríos y duros que se mueven lentamente, sin prisas y haciendo rutina digamos que del trabajo de matar.
    Película fría y distante, lenta y poética y donde un hermético DElon compone el mejor papel de su carrera y un personaje que ha inspirado a muchos posteriores, el mas reciente el aclamado de Driver

    Imprescindible muestra del polar francés y de lo mejor del negro de todos los tiempos. Cuidate

    • No me había parado a pensar en el paralelismo que tienen el protagonista de esta y el de ‘Driver’, y mira que es evidente!
      Gracias por tu aporte, tan interesante como de costumbre 😉

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