El Gran Hotel Budapest

GranBudHotPost.

Título original: The Grand Budapest Hotel
Duración: 1 hr 39 mins
País: 
Estados Unidos
Año: 2014
Director: Wes Anderson
Guión: Wes Anderson
Reparto: Tony RevoloriRalph FiennesJude LawF. Murray AbrahamSaoirse RonanWillem DafoeEdward NortonJeff GoldblumAdrien BrodyTilda SwintonMathieu AmalricLéa SeydouxHarvey Keitel, Florian Lukas, Volker MichalowskiGiselda Volodi, Karl MarkovicsTom WilkinsonJason SchwartzmanBill MurrayOwen Wilson, Bob Balaban
Género: Comedia. Aventuras.
Web oficial: http://www.grandbudapesthotel.com/

Mi puntuación:  7,5 / 10

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Trailer subtitulado en español:

Como sin duda ya sabréis, esta semana se ha celebrado una nueva edición de la ‘Fiesta del cine’ y, una vez más, ha vuelto a batir todos los récords de espectadores en días de diario (y eso que el martes y el miércoles hubo partidos importantes de Champions). Las películas más vistas durante la vigencia de esta promoción han sido Ocho apellidos vascos y la segunda entrega del Capitán América, como era previsible, y tras ellas se ha colado El Gran Hotel Budapest, nuevo trabajo del siempre peculiar Wes Anderson, por el que se llevó el Gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Berlín.

Anderson es uno de los directores más imaginativos y originales del panorama actual, lo cual es de agradecer porque siempre ofrece cosas que se salen de lo tópico pero que también tiene el inconveniente de que a veces no es fácil entrar en «su particular mundo». Esta vez nos cuenta la asombrosa historia de cómo Zero Moustafa (a quien dan vida Tony Revolori como adolescente y F. Murray Abraham como anciano) pasó de ser un simple botones a convertirse en el propietario del que fuera el hotel más lujoso de la ficticia República de Zubrowka en los años 60,»ascenso» en el que tuvo mucho que ver el popular conserje del hotel, Gustave H. (interpretado por Ralph Fiennes).

A pesar de estar catalogada como comedia, no esperéis desternillaros con ella. Es, como sucede con casi todas las obras de Wes, una de esas cintas que se ven con una constante y agradable sonrisa pero sin llegar a estallar en carcajadas en ningún momento. O en casi ninguno, mejor dicho, porque en esta ocasión sí que hay dos o tres gags en los que es imposible contener la risa. Yo diría que estamos más bien ante una película de aventuras, dada la gran cantidad de ocurrentes peripecias por las que pasan los protagonistas, que van desde persecuciones en trineo a toda velocidad por la nieve a tiroteos en los que nadie sabe muy bien a quién tiene que disparar, sin olvidar robos de valiosos cuadros, rocambolescas huidas de prisión o maniobras de camuflaje en monasterios, entre muchas otras andanzas.

Desde el inicio veremos que todos los elementos característicos del cine del director texano están presentes: su llamativa estética (con esos colores vivos y esa extraña «quietud» que transmiten tanto los decorados como los propios personajes), los movimientos de la cámara y sus primeros planos, el empleo de la música para transmitir una mayor agilidad de las imágenes (fantástica banda sonora del prestigioso compositor francés Alexandre Desplat), la importancia que da al dinámico montaje, etc. Incluso se dejan ver algunos de sus «actores fetiche» (como Jason Schwartzmann, Owen Wilson o Bill Murray), aunque sea en un simple cameo, para disipar cualquier posible duda acerca de la autoría del filme. Lo que la diferencia de sus obras anteriores es que en esta ocasión no hay ni un solo bajón en su ritmo, intensidad o interés, no es en absoluto irregular como sí lo era prácticamente todo lo que había hecho hasta ahora. No sé si esta es la causa de que los personajes que ha creado me parezcan más cercanos que nunca o si, por el contrario, es ese mejor y más humano trazo de los protagonistas el que hace que me interese más lo que nos cuenta Wes, pero lo cierto es que me ha enganchado desde el principio y he disfrutado como un niño viendo las correrías de Zero, Gustav y compañía.

Como un niño digo, y es que tanto por su envoltorio como por su contenido podría tratarse perfectamente de una fábula o cuento infantil… para adultos. Es difícil explicarlo, pero a pesar de no ser una película ideada para los más pequeños de la familia (tiene un poso demasiado melancólico para ello) su tono ingenuo e imaginativo nos traslada a un mundo que en muchos aspectos podría haber ideado la mente de un crío. Es un rasgo que ya más veces hemos visto en el cine de este director, como por ejemplo en Moonrise Kingdom, pero esta vez todo parece más hilado y  su guión da la impresión de estar mucho mejor pensado y desarrollado que en sus trabajos anteriores.

Cada uno de los componentes del espectacular reparto que ha reunido, en el que figura no menos de una veintena de nombres conocidos para el gran público, aporta su granito de arena para dotar de credibilidad y gran simpatía a sus personajes, aunque se llevan la palma un divertídisimo Ralph Fiennes (por contradictorio que parezca, es increíble la expresividad que tiene actuando de forma pretendidamente «inexpresiva», ya que su Gustav H. es un tipo comedido e inalterable) y un hilarante Willem Dafoe (apenas pronuncia un puñado de palabras, pero pocos actores podrían haber hecho tan bien de «malo del cuento»).

Reconozco que no era muy fan de Wes Anderson ya que, a pesar de haber visto toda su filmografía y aunque casi todas sus películas me resultasen simpáticas y entretenidas, ninguna me había parecido realmente notable… hasta ahora. Con este trabajo ha tocado su techo y es que, si a su habitual originalidad y capacidad inventiva le sumamos un mayor grado de cercanía en los personajes y una trama más redonda, lo que obtenemos es una encantadora historia (aunque pueda sonar cursi, es así) con la que pasar un rato ameno y muy divertido.

−¡Como me entere de que alguna vez tocaste a mi madre!
−Suelo acostarme con todas mis amigas…

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