Ocho apellidos vascos

ApVascPost.

Duración: 1 hr 38 mins
País: 
España
Año: 2014
Director: Emilio Martínez-Lázaro
Guión: Borja CobeagaDiego San José
Reparto: Dani RoviraClara LagoKarra ElejaldeCarmen MachiAlfonso SánchezAlberto López, Aitor MazoLander Otaola, Santi Ugalde, Miriam CabezaItziar Atienza
Género: Comedia.
Web oficial: http://www.lazona.eu/html/cine/8apellidos.html

Mi puntuación:  8 / 10
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Trailer:

El pasado viernes llegó a nuestros cines la nueva película del veterano director madrileño Emilio Martínez-Lázaro (El otro lado de la cama, Las 13 rosas) y no pudo haberlo hecho de mejor manera, ya que se convirtió en el mejor estreno del año en España y recaudó casi 3 millones de euros en su primer fin de semana, algo que no muchas cintas patrias han logrado. Y con total seguridad esa cifra se hinchará mucho más con el paso de los días ya que, sin ir más lejos, ayer al ser uno de los «miércoles al cine» las salas estaban a rebosar de gente. Nunca había visto un lleno total en los cines Renoir de Princesa desde que los frecuento, pero ayer no quedaba ni una butaca libre. Ojalá ocurriera esto más veces.

¿Y qué es lo que tiene esta comedia para que haya tenido tanto éxito? Lo cierto es que su historia es bastante simple y poco realista: un andaluz (Dani Rovira) se lía una noche con una vasca (Clara Lago) que ha ido a celebrar su despedida de soltera a Sevilla y la mañana siguiente se da cuenta de que se ha enamorado completamente de ella. Como la chica se ha marchado a sus «vascongadas» y se ha dejado el bolso en casa de nuestro protagonista, éste decide ir a buscarla a su pueblo natal (e imaginario) de la Euskadi profunda con la excusa de devolverle sus pertenencias, una locura que le llevará a tenerse que hacer pasar por vasco, entre otras muchas peripecias. Lo dicho, no es un argumento muy creíble ni elaborado que digamos.

Por no hablar de que la película recurre a todos los topicazos imaginables sobre los vascos: que si ETA, que si la kale borroka, que si son muy brutos, que si el euskera es muy complicado, que si los jóvenes visten con pintas raras, que si las mujeres de allí son secas e imposibles de conquistar, etc. También los andaluces son objeto de varias chanzas similares y alguna que otra vez escucharemos como se les tacha de vagos, «fantasmas» o presumidos (nada que no hayamos oído miles de veces), aunque comparativamente se les «atiza» bastante más a los de Euskadi. Pero no son bromas en absoluto ofensivas, o al menos eso me ha parecido a mí (nacido en Bilbao) y casi diría que lo que buscan en todo caso es el «buen rollo» entre los del norte y los del sur, aunque creo que ya ha recibido algunas críticas  por ellas. Lo de siempre, el sentido del humor en este país y en según qué ámbitos o temas es algo que muchas veces escasea.

Pero si os olvidáis de todo eso, o no le dais excesiva importancia, os aseguro que pasaréis un gran rato y que las carcajadas que soltareis serán numerosas. Porque la gran mayoría de sus chistes funcionan, y están enlazados de tal manera que podríamos decir que la película es una sucesión de acertados gags en los que abunda un sentido del humor casi absurdo. Algunos dirán que son bromas fáciles, y es cierto, pero están «colocadas» en el momento preciso y así es prácticamente imposible no reírse con ellas. Esto hace que el filme resulte ágil, fresco y que se pase volando. Y cuando el tiempo vuela es señal de que lo estás pasando bien. Hay que aplaudir no solo a Martínez-Lázaro sino también a los guionistas Borja Cobeaga (el director y escritor de Pagafantas, entre otras) y Diego San José (escritor del divertido programa Vaya semanita y de la propia Pagafantas), ya que a pesar de que la trama que han hilado no sea demasiado buena han conseguido ensamblar sus centenares de gags a la perfección, algo que no es nada fácil.

Muchas de las conversaciones que escucharemos son hilarantes (no sé yo si los guionistas irían completamente serenos cuando las escribieron -lo digo de coña y en el buen sentido-), recurriendo con frecuencia a los juegos de palabras mal dichas en euskera («osendo» en lugar de «oso ondo», etc.), y tiene unas cuantas escenas realmente desternillantes, como la de los ocho apellidos vascos que dan nombre a la película («¿¡Clemente!?») y el resto de la cena en el restaurante, la del discurso en euskera del protagonista en la herriko taberna o la de la confesión con el cura (y las posteriores reacciones de éste). Pero si tuviera que quedarme con una, que difícilmente voy a olvidar, es la que nos muestra a «nuestro» temeroso sevillano entrando por primera vez en Euskadi a través del túnel de Pancorbo con relámpagos de fondo y un cielo encapotadísimo al son de una música apocalíptica como si de la llegada a Mordor se tratase. Genial.

La pena es que en su tramo final decae bastante y en algunas ocasiones la película sobrepasa el ridículo que tan bien había sorteado hasta ese momento. La secuencia en la que vemos a Clara Lago vestida de novia a la carrera por las calles del pueblo es casi tan lamentable como genial era la que comentaba en el párrafo anterior. Además de ser un cierre lleno de clichés e incongruencias argumentales, aunque ese no es el fuerte del filme en ningún momento como ya he comentado, así que tampoco es mucho problema.

¿Y los actores? El malagueño Dani Rovira es uno de los mejores monologuistas españoles en una época en la que han surgido grandes talentos en este ámbito (aquí tenéis un buen ejemplo de su valía), pero de ahí  a ser actor de comedia hay un trecho… que salva sorprendentemente bien. Incluso en las escenas más dramáticas(?) me ha parecido bastante creíble. Clara Lago no está mal y da el pego como vasca, aunque pierde en la comparación con el humorista de Málaga, especialmente en algunas escenas en las que es visiblemente incapaz de contener la risa mientras intenta poner cara seria. Aunque el intérprete de más nivel es claramente Karra Elajalde, y aquí se muestra totalmente en su salsa haciendo de aita brusco pero noble, un euskaldun de los pies a cabeza. Suyas son muchas de las frases más divertidas de la película, sin duda. Carmen Machi, los chicos de Mundo ficción (Alfonso Sánchez y Alberto López, protagonistas de la también desternillante El mundo es nuestro, de la cual ya  escribí en su día), y algunos de los actores de Vaya semanita completan el reparto aportando sus buenas dosis de risas.

En definitiva, os recomiendo que vayáis a verla si podéis porque creo que la mayoría de vosotros pasaréis una hora y media de lo más divertida. Que artística o técnicamente sea mejor o peor es lo de menos, porque al menos yo cuando veo una comedia lo que quiero por encima de todo es reírme. Y con esta, vaya si lo he hecho.

−¿Antxón, te pongo una de Kortatu?
−Ná, si a mí con unas aceitunitas me llega…

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