Obra 67

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Duración:
 1 hr 45 mins
País: España
Año: 2013
Director: David Sainz
Guión: David SainzJacinto BoboÁlvaro PérezAntonio DechentDaniel ManteroRicardo Mena RosadoKen Appledorn
Reparto: Jacinto BoboÁlvaro PérezAntonio DechentDaniel ManteroRicardo Mena RosadoKen Appledorn, Teresa Segura
Género: Comedia negra. Thriller. Drama. Terror.

Mi puntuación:  8 / 10
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Trailer subtitulado en español:

¿Qué pasaría si intentásemos mezclar en una película el aire gamberro de la divertida comedia andaluza El mundo es nuestro de Alfonso Sánchez con el espíritu perturbador de la macabra Funny Games de Michael Haneke? No sé si el jovencísimo director canario David Sainz se hizo esta pregunta en algún momento, pero su Obra 67 es la perfecta respuesta a ella.

La historia está protagonizada por Cristo (Jacinto Bobo) y Juan ‘El Chispa’ (Álvaro Pérez), un par de colegas que comparten piso mientras sueñan con ganarse la vida escribiendo canciones de hip-hop. El padre de Juan (Antonio Dechent), un famoso ladrón que acaba de salir de la cárcel tras pasar 20 años encerrado, se instala con ellos y, tras intentar sin éxito adaptarse a la vida «normal», acepta una propuesta de un actor y director de cine (Ricardo Mena Rosado) que quiere rodar una película basada en su persona. Los jóvenes escuchan una de las entrevistas que el ex-presidiario mantiene con el realizador, en la que comenta los pasos que hay que seguir para asaltar un chalet con éxito, lo cual les da una ¿brillante? idea para conseguir un dinero fácil con el que poder grabar sus maquetas.

El filme arranca con una serie de diálogos ágiles y naturales que sirven para que rápidamente nos hagamos una buena idea de cómo son los protagonistas y cuáles son sus inquietudes. El humor está presente incluso cuando hablan de los temas más serios, así que los espectadores nos podemos enganchar fácilmente a la historia merced al buen rollo que desprenden estos dos chavales desde el primer instante. Aunque la parte más cómica se da sin duda durante la desternillante preparación del robo, y cuando vemos las máscaras de «Pandi» y «Cerdi» y el resto de parafernalia que planean utilizar las carcajadas son difícilmente contenibles. Se trata, por tanto, de una primera hora divertidísima y que se pasa volando.

Pero en torno a la mitad de la película, su tono da un giro radical para volverse mucho más oscura, seria y agobiante, con elementos de terror psicológico puro y duro (del que sugiere más de lo que muestra) y situaciones realmente dramáticas. Quizás este cambio pueda no ser bien visto por parte del público, que ve cómo una comedia que estaba funcionando bien de repente pasa a ser otra cosa completamente distinta. Reacción comprensible, aunque en mi caso ha sucedido justo lo contrario: la tensión e inquietud de ese angustioso tramo final me han parecido un contrapunto genial a la simpática parte inicial, haciendo que el conjunto me parezca mucho más potente y memorable que si hubiera sido una comedia sin más. Además, el humor no desaparece del todo en esta segunda mitad, sigue estando presente aunque con cuentagotas y de forma mucho más negra.

Es cierto que hay algún giro o elemento muy poco creíble (el personaje del actor-director no hay por dónde cogerlo), y que en algunos momentos se nota la precariedad de medios autoimpuesta al formar parte del proyecto #LittleSecretFilm (sombras de gente que no deberían verse en el plano, etc.), pero son pequeños detalles que no tapan en absoluto los grandes méritos de la película, que además está rematada con un final muy coherente y nada complaciente. Por su parte, el reparto (del que solo conocía al casi siempre eficaz Antonio Dechent), cumple bastante bien tanto a la hora de representar las partes más cómicas como cuando toca adoptar un tono dramático, aunque en un par de secuencias a ciertos intérpretes se les note demasiado que están actuando (es decir, que no parecen totalmente naturales).

Supongo que por ser una obra del mencionado proyecto #LittleSecretFilm no ha sido tenida en cuenta en los grandes premios cinematográficos de nuestro país, a pesar de ser la única de dicha iniciativa que se estrenó en salas comerciales. Pero ello no impide que en mi opinión sea la mejor película española del pasado 2013 (y seguro que no soy el único que lo cree). Ya quisieran filmes de mucho mayor presupuesto, medios materiales y artísticos resultar tan auténticas, entretenidas e impactantes como ésta. ¡Si es que se ha rodado en 13 horas, sin guión previo y con un equipo formado por tan solo 13 personas! Y que conste que a la hora de valorarla no he tenido esto en cuenta (eso es algo que nunca hago, las circunstancias que rodearon la creación de una película me dan igual cuando me pongo a verla), ya que si hubiera que relacionar el presupuesto invertido con el resultado obtenido, se llevaría el 10 sin ninguna duda.

Ojalá sus creadores tengan suerte en el futuro y puedan rodar con mejores condiciones, los espectadores seremos los mayores beneficiados porque se nota que han «bebido» mucho cine y que tienen talento y creatividad a raudales, o al menos esa impresión dan tras presenciar esta más que recomendable película.

¿Que cómo se roba un chalet? Lo primero, oler el chalet: si huele bien, ése es; si huele mal, vete ya.

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