La gran estafa americana

AmHustPost.
Título 
original: American Hustle
Duración: 2 hrs 13 mins
País: Estados Unidos
Año: 2013
Director: David O. Russell
Guión: David O. RussellEric Warren Singer
Reparto: Christian BaleAmy AdamsBradley Cooper, Jennifer LawrenceJeremy RennerElisabeth RöhmLouis C.K., Alessandro NivolaRobert de NiroJack HustonShea WhighamMichael PeñaPaul HermanSaïd TaghmaouiColleen Camp
Género: Crimen. Drama. Thriller. Comedia.

Web oficial (española): http://www.americanhustle-movie.com/site/

Cartelera y entradas: en este enlace de Sensacine

Mi puntuación:  7 / 10
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Trailer subtitulado en español:

Hoy se ha estrenado en nuestro país la que puede ser la gran triunfadora de los Oscar que se entregarán el próximo 2 de marzo, ya que es la que más nominaciones ha recibido junto con Gravity, con 10 candidaturas cada una. Por ahora ya fue la que más Globos de Oro se llevó en la gala del pasado 12 de enero, en la que obtuvo tres galardones: mejor comedia o musical del año, mejor actriz de comedia (Amy Adams) y mejor actriz de reparto (Jennifer Lawrence). Así que es lógico que suene con fuerza en todas las quinielas.

La película, al parecer lejanamente basada en un caso real que investigó el FBI en los 70, nos introduce rápidamente en el meollo de la cuestión con una secuencia en la que vemos cómo dos hombres y una mujer se reúnen con el alcalde de New Jersey (Jeremy Renner) para intentar «cazarle» aceptando un soborno. Un largo flashback nos mostrará quiénes son esos esos tres personajes, de dónde vienen y cómo se cruzaron sus caminos: Irvin Rosenfeld (un habilidoso estafador que ha ganado una fortuna con sus «negocios», a quien da vida un barrigudo Christian Bale), su socia y amante Sydney Prosser (una sugerente mujer que parece estar embaucando a la gente continuamente y ocultando siempre sus verdaderas intenciones, interpretada por Amy Adams), y el ambicioso agente del FBI Richie DiMaso (Bradley Cooper), que está obligando a la pareja a realizar una operación encubierta para él a cambio de dejarles en libertad, tras haberles detenido mientras realizaban una de sus estafas.

Lo primero que he de decir es que, como suele sucederme con todas las películas que he visto de David O. Russell (salvo con The fighter, precisamente la única cuyo guión no está escrito por él), me cuesta mucho empatizar con los protagonistas de la historia. En esta ocasión no ha sido tanto por la extravagancia de éstos (a pesar de sus pintas, son tipos más o menos corrientes, o al menos más normales que los de El lado bueno de las cosas, el anterior filme del director) sino porque sus diversos dramas no me han interesado o enganchado en ningún momento. Ni siquiera la aparición de la enérgica Jennifer Lawrence, en el papel de esposa despechada de Irving, ha cambiado esa sensación de indiferencia, así que toda la trama romántica-conyugal-familiar me ha aburrido mucho.

En cuanto la historia se centra más en las diversas artimañas y estafas que hábilmente trazan los personajes, la cosa mejora y mucho, más aún a partir de la entrada en escena del FBI. Esta parte me ha resultado infinitamente más amena y ocurrente que la dramática, además de poseer algunos toques cómicos que la hacen ser bastante divertida. Lo malo es que esto no «arranca» hasta que ya llevamos casi media hora de película, quizás demasiado tiempo para reengancharse a ella. Pero partir de ahí la trama va in crescendo hasta llegar a un final tramposo pero efectivo, que te deja con la sensación de haber sido embaucado por los protagonistas como cualquier otra de sus incautas «presas»… pero al menos tú no has perdido una gran cantidad de dinero como ellas ni has pasado un mal rato al descubrirlo; más bien al contrario, te lo has pasado bien con el engaño al que te han sometido.

En ese tramo final también asistimos al único drama que realmente me interesa de los varios que se cruzan en la historia: el del dilema moral que ha de enfrentar Irving sabiendo que, si quiere seguir en libertad, deberá contribuir a que el alcalde de New Jersey termine en la cárcel, aún habiendo comprobado que es un tipo bastante honrado y con el que, además, ha empezado a trabar cierta amistad. Esta subtrama que nos muestra el debate entre hacer lo éticamente correcto o lo necesario para sobrevivir aunque eso suponga cometer una gran traición (de forma «forzosa», por una vez, ya que el resto de engaños que presenciaremos son voluntarios… y numerosos) me ha parecido muy atractiva, a diferencia del resto de problemas que sufren los protagonistas.

Así, la película se va sosteniendo con altibajos en su ritmo y en su interés, aunque al final lo bueno se impone a lo malo. A ello contribuye en gran medida el que posiblemente sea el mejor reparto del año. Los cuatro intérpretes principales (Bale, Adams, Cooper y Lawrence) han obtenido con justicia nominaciones en casi todos los premios importantes de esta temporada, e incluso el quinto en discordia (Jeremy Renner) podría haber obtenido alguna y tampoco hubiera sido algo escandaloso. Si tuviera que elegir solo a uno creo que, a pesar del gran cambio físico que una vez más ha realizado Christian Bale para dar vida su personaje (algo digno de alabanza), me quedaría con Amy Adams. Su actuación como «mujer fatal» pero también vulnerable y con «corazoncito» ha sido la que más me ha sorprendido de todas ya que, aunque la italiana siempre me ha parecido una correcta actriz, nunca me había entusiasmado demasiado. En esta ocasión lo borda, y no solo por la perfecta manera en que luce esos escotazos que viste su personaje, sino porque te engatusa y atrapa en su doble juego con una facilidad y sencillez sorprendentes.

Otro de los puntos fuertes de la película, aunque no sea algo tan importante como lo que he comentado hasta ahora, es su magnífica labor de ambientación: tanto las vestimentas como los peinados, los vehículos o la excelente música que escuchamos (de la que escribiré el lunes en la «entrada musical» de la semana), entre otras cosas, nos transportan impecablemente a la década de los 70. Por tanto, es otro elemento más a favor de un filme que resulta entretenido, mejora con el paso de los minutos y termina divirtiendo al espectador en muchos momentos, aunque en mi opinión no sea más que un buen pasatiempo y esté lejos de ser el memorable peliculón que muchos vaticinaban. Reconozco que no termino de pillarle el «punto» a este David O. Russell, a diferencia de no pocos cinéfilos y espectadores que solo hablan maravillas de él.

La gente cree lo que quiere creer. El hombre que hizo esto era tan bueno que todos creen que es auténtico, así que ¿quién es el maestro? ¿El pintor o el falsificador?

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