A propósito de Llewyn Davis

LlewDavPost.

Título original: Inside Llewyn Davis
Duración: 1 hr 44 mins
País: Estados Unidos
Año: 2013
Directores: Joel CoenEthan Coen
Guión: Joel CoenEthan Coen
Reparto: Oscar IsaacCarey MulliganJustin TimberlakeMax CasellaJohn GoodmanGarrett HedlundAdam DriverStark SandsEthan PhillipsRobin BartlettF. Murray AbrahamJerry Grayson
Género: Drama. Comedia.

Web oficial: http://www.insidellewyndavis.com/intl/es/

Cartelera y entradas: en este enlace de Sensacine

Mi puntuación:   9 / 10
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Trailer subtitulado en español:

Tres años después de su último trabajo, el notable remake de Valor de ley, vuelven los Coen y lo hacen a lo grande. En esta ocasión nos trasladan a la Nueva York de los años sesenta para contarnos la historia de Llewyn Davis, un cantante de música folk (interpretado por Oscar Isaac) que, a pesar de los varapalos recibidos y de que no parece lograr avance alguno ni en su vida ni en su carrera desde hace tiempo, está decidido a seguir luchando por conseguir grabar un disco que le haga ganar dinero de verdad y no las miserias que obtiene en clubs en los que actúa y «pasa la cesta».

Antes de nada, tengo que decir que a mí el cine de los hermanos Coen me suele gustar y mucho, por lo que a pesar de que su filmografía me parezca un tanto irregular tienen un buen puñado de películas que me encantan (Fargo, El gran Lebowski, Muerte en las flores, No es país para viejos, Sangre fácil, la mencionada Valor de Ley, etc.). Lo comento porque su estilo es a veces tan sobrio, casi podríamos decir que frío y sin alardes (a pesar de que sus personajes suelen ser excéntricos), y además va acompañado siempre por un humor bastante particular y sarcástico, que hace que aunque sus obras sean accesibles para cualquier tipo de público haya quienes no las disfruten y se aburran mucho viéndolas. Y en este nuevo trabajo suyo vamos a encontrar bastante de eso.

Una de las cosas que más me atraen de sus filmes es que tienen la curiosa habilidad de sacar la mayor comicidad posible a historias tristes o de perdedores.  Logran que te rías y que pases un rato entretenidísimo con los infortunios de sus protagonistas pero sin llegar a sentirte «mala persona» por hacerlo, a pesar de la crueldad de algunas de sus tramas. A propósito de Llewyn Davis es la excepción a esto, ya que en esta ocasión lo que nos cuentan podría ser perfectamente real y la desgracia del protagonista no resulta tan exagerada o imaginativa como en muchas de sus otras películas, en las que la expresión «si algo va mal siempre puede ir peor» se eleva al cubo. Así que te ríes, y mucho, pero también llegas a pasarlo mal con las desventuras de este pobre hombre.

Por el hecho de ser más «real» no es tan creativa ni original como otros de sus trabajos, pero seguro que resulta más cercana a gran parte del público, y también más profunda, ya que ahondan en los sentimientos del protagonista como nunca antes lo habían hecho. Estamos un perdedor nato al que la fortuna no le sonríe prácticamente nunca, pero que tiene un (a su modo) admirable coraje y un gran afán de luchar por lograr sus objetivos (aunque estos sean puramente económicos: él quiere dinero para poder vivir bien, no ser famoso ni crear canciones para la posteridad). Los Coen aciertan al no presentárnoslo como una excelente persona, ni mucho menos, es un tipo con multitud de defectos y muy egoísta… pero como lo somos casi todos, así que por ello es más fácil que empaticemos con él.

Oscar Isaac ofrece una actuación maravillosa, muy contenida e incluso a veces aparentemente desapasionada que es exactamente lo que requiere su ya inolvidable personaje, con ese aspecto desaliñado que le hace parecer eternamente cansado (durmiendo cada noche en un sofá distinto, como para no estarlo), esa mirada repleta de una inmensa tristeza y esa rabia contenida tras sufrir tantas adversidades que solo aflora cuando la riega con buenas dosis de alcohol. El resto de actores quedan totalmente eclipsados por él, aunque también aportan su granito de arena. Mención especial para un hilarante John Goodman (apuesta segura y habitual de los directores) y un F. Murray Abraham que, en apenas dos secuencias, exhibe su gran presencia para dar vida al imponente productor Bud Grossman, el «juez» que determinará la suerte de nuestro sufrido Llewyn Davis, en uno de los momentos claves de la película. También habría que dar un aplauso al (o a los) gato(s), que provoca(n) algunos de los momentos más divertidos de la cinta.

Y es que la historia podría haber sido un drama tremendo, pero los Coen no buscan eso e introducen multitud de elementos y situaciones cómicas (además de los mencionados gatos) que funcionan a la perfección. Es un humor muy negro, sarcástico e irónico, como es habitual en ellos, pero tan acertado que hará reír incluso a las personas más «sensibles» o a quienes se ofenden más fácilmente.

A todo ello hay que sumar el tema musical. Hay multitud de referencias que demuestran que los directores son unos grandes melómanos, y aunque los protagonistas sean ficticios (salvo el mencionado productor Bud Grossman, que existió realmente) están inspirados en algunos artistas que fueron relevantes en el panorama musical neoyorquino de los años sesenta, como Dave Van Ronk, Peter, Paul & Mary o Tom Paxton. ¡Incluso el mismísimo Bob Dylan «aparece» en una escena! En esta página comentan algunos de esos guiños y alusiones, por si estáis interesados en descubrirlos. Las canciones que escuchamos en ella también son versiones de temas reales de esa época, o adaptan algunos de ellos, y creo que es bastante obvio decir que están perfectamente interpretadas por los actores. Lo cierto es que son tan buenas que darían de sobra para escribir una «entrada musical», algo que haré seguro en cuanto estén todas en Youtube. Como anticipo, en este enlace tenéis la secuencia en la que Oscar Isaac, Justin Timberlake y Adam Driver graban la curiosa canción ‘Please, Mr, Kennedy’.

Es difícil decir si la película busca más ser el simple retrato de un perdedor, un homenaje a los innumerables músicos amateurs repletos de talento que nunca llegarán a ser reconocidos o un emotivo tributo a la música folk. Puede que sea un poco de todo, y esa lograda mezcla es lo que la convierte en una gran película, desternillante y dura a partes iguales, que es de lo mejor del pasado 2013 y una de las cimas de la filmografía de los Coen. Palabras mayores.

Si nunca ha sido nueva y nunca envejece, es una canción folk.

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