Mud

MudPost.
Título 
original: Mud
Duración: 2 hrs 10 mins
País: Estados Unidos
Año: 2012
Director: Jeff Nichols
Guión: Jeff Nichols
Reparto: Tye SheridanMatthew McConaugheyJacob LoflandRay McKinnonSarah PaulsonReese WitherspoonSam ShepardMichael ShannonBonnie SturdivantPaul SparksJoe Don BakerStuart Greer, Michael Abbott Jr.
Género: Drama.

Web oficial: http://mud-themovie.com/

Cartelera y entradas: en este enlace de Sensacine

Mi puntuación:   8 / 10
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Trailer subtitulado en español:

Una de las novedades que por fin llegará este viernes a los cines españoles es Mud, el tercer largometraje del director norteamericano Jeff Nichols tras la estimable Shotgun stories y la desconcertante pero sugestiva Take shelter (de la que ya escribí aquí). Y digo ‘por fin’ por dos razones: primero porque fue exhibida en el Festival de Cannes ¡¡del año pasado!! y en principio su estreno en nuestro país estaba previsto para finales del mes de abril de este 2013, pero por diversas circunstancias se ha pospuesto hasta ahora; y segundo porque tras haber visto las dos primeras películas del realizador había muchas ganas de ver este nuevo trabajo suyo.

El filme nos transporta a una localidad sureña de Estados Unidos regada por las aguas del río Mississippi, y está protagonizada por Ellis (Tye Sheridan), un chaval de catorce años que un día descubre junto a su gran amigo Neck (Jacob Lefland) una barca atascada en lo alto de un árbol de una isla desierta. Pensando que nadie conoce la existencia de dicha embarcación se meten en ella, pero pronto se darán cuenta de que hay un misterioso hombre (Matthew McConaughey) que la utiliza como refugio. Obviando los peligros de acercarse a un desconocido, los chicos entablan conversación con él y éste les cuenta que se hace llamar Mud (‘barro’ en español) y que se ha escondido en la isla porque está en busca y captura tras haber matado a un hombre. A pesar de tan grave confesión, los chavales deciden ayudarle en lugar de denunciarle.

Lo primero que llama la atención en ella es la tranquilidad con la que está narrada la historia y la calma que transmiten sus imágenes. Aunque es una calma extrañamente inquietante, siempre acompañada de un punto de incertidumbre. Para quienes ya conozcan las obras anteriores del director esto no supondrá ninguna sorpresa porque en ellas ya sucedía algo parecido: en todas se toma su tiempo en ir presentando los acontecimientos, sin apresurarse ni forzar la acción, logrando crear atmósferas turbadoramente sosegadas. Esto es algo que puede aburrir a parte del público pero que también puede despertar la curiosidad de otra gran parte de espectadores, entre los que yo me incluyo.

Así, lo que empieza pareciendo una «historia de amistad entre chavales» al estilo de Cuenta conmigo, por poner un ejemplo (y porque Jacob Lofland me recuerda muchísimo a River Phoenix, uno de los protagonistas de aquella), poco a poco abandona esos derroteros para irse transformando en un tenso y muy bien hilado thriller, sobre todo en su tramo final. Y lo hace sin dejar de tocar en ningún momento el terreno del drama puro y duro tanto en el ámbito personal (con los problemas y sentimientos típicos los adolescentes por los que pasa el joven protagonista), como en el familiar (el distanciamiento entre la madre insatisfecha con su vida y el padre que solo vive para trabajar), el social (la crítica a ciertas leyes sureñas está presente) y, por supuesto, el romántico (quizás el tema clave de la historia, ya que nos expone a la perfección el confrontamiento entre el concepto más idealista del amor -el que tiene el treintañero Mud, que ha matado por amor y estaría dispuesto a dar su vida por defenderlo- y el más realista -el del joven Ellis, quien vive su primer enamoramiento con un inevitable y duro desengaño incluido-).

Otro de los puntos claves de la cinta es la relación que se establece entre Mud y los dos jóvenes chavales. La curiosidad e inconsciencia que se tiene en esa primeriza adolescencia queda perfectamente retratada ya que, a pesar de que están ante un desconocido que va armado y confiesa abiertamente haber cometido un asesinato, los chicos se sienten tan atraídos por su presencia que no dudan en acercarse a él y ayudarle en lo que pueden. Igual de bien representado está, en la figura de Mud, ese tipo de persona que parece no saber (o querer) crecer y sigue tropezando una y otra vez con la misma piedra; y no son pocos los momentos en los que el adulto parece tener una mentalidad más infantil e ilusa que la de los propios niños. Ambos aspectos están mostrados de una forma tan natural que es fácil verse reflejado en alguna de las situaciones e identificarse con los personajes.

La función está rematada con un final acertado, coherente y creíble, que no es ni excesivamente alegre ni totalmente pesimista. Nichols es el absoluto responsable de que esto sea así, ya que además de dirigir fue quien se encargó del guión, al igual que hizo en sus anteriores largometrajes. Y, viendo sus obras, está claro que no se le da nada mal ninguna de esas dos facetas, es difícil decir si es mejor rodando o escribiendo.

En cuanto a su apartado técnico, la pulcra fotografía de Adam Stone (colaborador habitual de Nichols, se ha encargado de ella en los tres trabajos del director) también contribuye en gran medida a la hora de crear esa atmósfera austera pero visualmente atractiva (el Mississippi resulta tan inquietante como cautivador, y algunas imágenes de la naturaleza y de los atardeceres son realmente preciosas), y la banda sonora funciona a la perfección ya que las canciones suenan cuando tienen que sonar, no durante todo el metraje de forma interrumpida y en cualquier situación. Aquí se respetan los silencios, hay numerosas escenas en las que apenas escuchamos algo más que los sonidos de la naturaleza, y eso es algo cada vez más difícil de ver en esta época de cine mayormente ruidoso y acelerado.

Todos estos aciertos ya supondrían motivos sobrados para recomendar la película, pero sin la labor tan buena que realizan sus actores no sería lo mismo. Todos están perfectos, totalmente creíbles. Los dos jóvenes chicos lo tenían más «fácil» para lograrlo al ser desconocidos para el público, aunque su falta de experiencia podría haber sido un inconveniente importante, pero lo cierto es que ambos se muestran realmente naturales y dan muestras de tener talento y desparpajo para la interpretación, sobre todo un Tye Sheridan que llega a conmover en algunas escenas. Pero también Matthew McConaughey logra hacer que nos olvidemos del actor y que solo veamos al personaje que interpreta, algo bastante difícil en algunas ocasiones cuando se trata de intérpretes tan conocidos como él. No soy muy fan suyo, pero aquí lo borda y es capaz de exponer con igual facilidad la angustia de Mud como la fuerza vital que tiene y el carisma que derrocha. La mejor actuación de su carrera, al menos de lo que le he visto, y repasando sus siguientes proyectos (a las órdenes de directores como Scorsese y Nolan) puede que en los próximos años por fin dé que hablar por su buen hacer ante las cámaras. En papeles menores, aunque claves, encontramos al veterano y eficaz Sam Shepard y a una correcta Reese Whiterspoon, mientras que Ray McKinnon y Sarah Paulson se muestran convincentes dando vida a los padres del protagonista (curiosamente, ambos son conocidos por su participación en esa gran serie que es Deadwood). También se deja ver el actor fetiche del director, Michael Shannon, aunque su presencia es prácticamente testimonial.

En definitva, se trata de una película cocida a fuego lento pero en la que todo funciona y las piezas encajan sin necesidad de ser forzadas. Podría decirse que fluye de forma tan tranquila como constante, al igual que las aguas del Mississippi en el que transcurre la historia. La confirmación del gran talento que tiene Jeff Nichols, que en cada uno de sus trabajos va subiendo un poco el nivel del anterior, y uno de los mejores estrenos de los últimos meses, sin duda alguna. Si fuera una producción de este año sería una clara candidata a colarse en las habituales listas tipo «Mejores películas de 2013», pero es de 2012… así que no es candidata, es en mi opinión una de las 10 mejores del año pasado.

El río arrastra mucha basura. Hay que saber distinguir con qué merece la pena quedarse y con qué no.

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