Tú y yo

IoTePost.
Título 
original: Io e te
Duración: 1 hr 43 mins
País: Italia
Año: 2012
Director: Bernardo Bertolucci
Guión: Niccolò AmmanitiUmberto ContarelloFrancesca MarcianoBernardo Bertolucci
Reparto: Jacopo Olmo AntinoriTea FalcoSonia BergamascoVeronica LazarTommaso RagnoPippo DelbonoFrancesca De Martini, Rodolfo Corsat
Género: Drama.

Cartelera y entradas: en este enlace de Sensacine

Mi puntuación:   6 / 10

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Trailer oficial subtitulado en español:

Lorenzo (Jacopo Olmo Antinori) es un joven de 14 años bastante introvertido que prefiere pasar el tiempo solo que estar con sus compañeros de instituto, así que en lugar de ir con ellos a esquiar en la «semana blanca» decide esconderse en el sótano de su edificio sin que su madre (Sonia Bergamasco) se entere, para pasar esos días leyendo y escuchando música. Pero al poco de «instalarse» allí aparece su hermanastra mayor Olivia (Tea Falco), que vive fuera de Roma, ha salido de fiesta por la ciudad y no tiene dónde quedarse. Esto cambiará totalmente los planes que tenía Lorenzo de pasar una semana de introspección y evasión de la rutina diaria, pero también le servirá para ver la vida desde otra perspectiva y para madurar, en cierto modo, a través de las vivencias y los problemas de Olivia.

Este es el interesante argumento del último largometraje del veterano y conocido director italiano Bernardo Bertolucci (El último tango en París, Novecento, El último emperador), que se estrenó el pasado viernes en los cines españoles y que supone su regreso al cine nueve años después de firmar su anterior obra, la recomendable Soñadores.

Es una película entretenida, que resulta bastante amena mientras se ve… pero que una vez terminada te deja cierta sensación de indiferencia. No tiene nada que la destaque o la eleve por encima de otras cintas protagonizadas por jóvenes desorientados que buscan darle un sentido a su vida, y le falta ese punto de emoción con el que podría haber dejado algo de poso en el espectador aunque su trama no sea muy original. La sencillez a la hora de narrar historias suele ser algo digno de elogio, pero en este caso puede ser más bien un inconveniente ya que todos los temas claves de la película (la soledad y el individualismo cada vez mayor de nuestra época, la sensación de incomprensión y de no encajar que casi todos los adolescentes sienten, la ansiosa búsqueda («sana» o no) de evadirse del mundo real, etc.) se tocan de manera menos profunda de lo que parece.

En películas de este tipo, tan intimistas, la labor de sus actores es fundamental, y en este caso la novel pareja protagonista convence pero no entusiasma. Me ha transmitido más ella (también es verdad que su papel se presta más al lucimiento) que él, ya que aunque comprendo perfectamente la sensación que tiene su personaje e estar mejor solo que acompañado, no termina de caerme «simpático», no empatizo demasiado con él. Pero lo cierto es que la película no aburre casi en ningún momento pese a que la mayoría de las escenas transcurren en un sótano y con solo estos dos personajes en pantalla, lo cual es digno de elogio y hay que ponerlo en el haber de los jóvenes intérpretes (y en el del guión, claro).

Probablemente lo que me más haya gustado sea su banda sonora. Podría servir perfectamente para una de mis «entradas musicales», ya que está compuesta por temazos como el mítico Boys don’t cry de The Cure, el Sing for absolution de Muse, el Rebellion de Arcade Fire o el melancólico Space Oddity de David Bowie que suena en los títulos de crédito finales, poco después de que la versión italiana del mismo tema (Ragazzo solo, ragazza sola) cierre la película de forma magnífica (seguramente sea el momento más intenso de la misma). Estas canciones se escuchan a todo volumen, y es que la música representa el único refugio (junto a la lectura) del joven Lorenzo en su vida diaria. Es ponerse los cascos y evadirse de todo, algo que prácticamente todos hemos hecho en nuestra adolescencia. Y si no es a través de la música o la lectura, recurriendo al alcohol o las drogas como hace Olivia. Pero lo que parece claro es que la juventud cada vez anhela más escapar de una realidad que de golpe, al llegar a la edad (casi) adulta, se les presenta gris y monótona, rompiendo completamente el optimismo y la ingenuidad de su etapa infantil. Esto es lo que parece querer mostrarnos Bertolucci, y hay que reconocer que lo consigue aunque, como ya he dicho, sin dejar apenas huella en los espectadores.

Que te encierres en tu agujero, ocupándote solo de tus cosas y sin meterte con nadie, no significa que seas mejor que los demás.

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