The Purge: la noche de las bestias

ThePurgPost.
Título 
original: The Purge
Duración: 1 hr 25 mins
País: Estados Unidos
Año: 2013
Director: James DeMonaco
Guión: James DeMonaco
Reparto: Ethan HawkeLena HeadeyMax BurkholderAdelaide KaneRhys WakefieldEdwin HodgeTony Oller, Arija Bareikis, Chris MulkeyTom Yi
Género: Thriller. Ciencia-ficción. Terror.

Web oficial: http://www.sobrevivelanoche.es/

Cartelera y entradas: en este enlace de Sensacine

Mi puntuación:   4 / 10

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Otro de los estrenos del pasado viernes es esta controvertida historia cuya acción nos transporta hasta el año 2022 y nos muestra cómo Estados Unidos se ha transformado en una sociedad casi idílica en la que apenas hay rastro de crímenes, violencia ni pobreza. Esto lo han conseguido gracias a la implantación de una noche anual de «purga», en la que los ciudadanos pueden cometer todo tipo de crímenes con absoluta impunidad, para así descargar y liberar toda la ira que tienen acumulada. En la «purga» de dicho año, una acomodada familia (que encabezan Ethan Hawke y Lena Headey) comprobará de primera mano la brutalidad que conlleva ese acto, a pesar de que su casa está fuertemente asegurada.

La película arranca muy bien y en sus primeros minutos se toma su tiempo en exponernos la situación y mostrarnos las relaciones entre los miembros de la familia. Tampoco es que ahonde demasiado en ello, pero sirve perfectamente para que sepamos cómo piensa cada uno de los protagonistas. Pero lo mejor es la idea que nos presenta su argumento ya que daría para un debate largo y tendido. ¿Es tan descabellada cómo parece, en un mundo como el nuestro en el que cada vez hay más diferencias entre ricos y pobres? Porque está claro que las víctimas de esa noche son principalmente mendigos, sin techo y otras gentes que no tienen los recursos necesarios para defenderse o armarse. Los adinerados lo tienen mucho más fácil para sobrevivir, y por ello esa sociedad futura parece tan «perfecta» (al eliminar a los pobres, el nivel de vida aumenta y la tasa de desempleo disminuye). El planteamiento es indudablemente macabro pero da que pensar y creo que encierra una contundente crítica a nuestro sistema.

Se trata, por tanto, de un inicio prometedor que logra captar la curiosidad del espectador, más aún con la aparición de los jóvenes enmascarados, realmente inquietantes (de hecho, diría que esas máscaras son casi el único elemento por el que la película merece ser categorizada como de terror). La pena es que esto solo se mantenga durante los primeros 40 minutos aproximadamente.

A partir de ese instante es cuando todo se desploma por culpa de un desarrollo de lo más estúpido que he visto en mucho tiempo, con cambios de comportamiento ilógicos en algunos personajes (principalmente en los adultos) y momentos absurdos, utilizando todos los tópicos y clichés habidos y por haber en cintas de este género. Como no me puedo quedar sin comentar algunas de esas situaciones, voy a enumerar las más graves a continuación con spoilers, así que si no habéis visto la película os aconsejo que saltéis al párrafo siguiente:
Primera estupidez: el niño abriendo la puerta al desconocido mendigo. Esta aún tiene un pase al tratarse de un crío, siendo poco exigente puedo llegar a creerme que sea tan ingenuo.
Segunda estupidez: los padres deciden proteger al desconocido y no entregarlo a los chavales del exterior, aunque con ello pongan en peligro a sus propios hijos (cambio repentino e inexplicable de opinión, ya que su idea inicial era la contraria). A lo mejor es que yo tengo una forma de pensar muy «egoísta», pero creo que el 99% de la gente hubiera entregado al desconocido sin dudarlo (instinto de superviviencia y de protección a los seres queridos, podríamos llamarlo).
Tercera estupidez: analicemos otra vez ese acto de no entregar al desconocido pero dejando a un lado el tema de la autoprotección. Lo hacen por salvar una vida, pero sin embargo no dudan en armarse hasta los dientes para defenderse de los chavales enmascarados del exterior y llevarse a todos los que puedan por delante. Yo siempre he sido más de letras, pero creo que una docena (por decir un número, no sé si eran más o menos) es más que uno.
Cuarta estupidez: si un grupo de personas armadas asalta tu casa, ¿no sería mejor aprovechar que la conoces, atrincherarte o esconderte en algún rincón y esperar a que pasen las horas para que finalice la «purga», en lugar de danzar por ella a oscuras y sin rumbo?
Quinta estupidez: esto más que «tontería» es un tópico que hasta los espectadores menos avispados estarían esperando que sucediera. Hablo del momento salvador del mendigo que aparece en el instante justo para evitar que la mayoría de la familia muera acribillada a balazos. Lo peor no es que sea predecible, sino esa moralina que desprende, queriendo decir algo así como que «si ayudas a los demás y no piensas solo en ti, lo agradecerás en el futuro». Me parece que ese mensaje sobra totalmente en una película que muestra una lucha por sobrevivir en unas condiciones salvajes y violentas.

Tampoco creo que James DeMonaco (director y guionista del filme) acierte al decantarse por llevar la película hacia terrenos más propios del cine de acción (se nota que fue guionista del remake de Asalto al distrito 13, ambas coinciden en muchos aspectos) que del cine de tensión, intriga o terror (como por ejemplo, La habitación del pánico de David Fincher, que sin ser una gran cinta al menos cumplía con creces a la hora de generar angustia e inquietud), porque la historia se prestaba mucho más a esta segunda opción. DeMonaco me parece bastante mejor director, ya que hay que reconocer que aún en medio del desastre es capaz de ofrecer alguna escena contundente y muy bien rodada, que escritor (y para confirmar mis sospechas, veo que también fue coguionista de Jack, esa desastrosa película en la que Coppola dirigió a un desatado Robin Williams que hacía de niño atrapado en el cuerpo de un adulto). En cuanto a los actores, solo salvaría a un digno Ethan Hawke, a una Lena Headey que hace lo que puede con el lamentable papel que tiene entre manos y, sobre todo, a un excelente Rhys Wakefield que destila maldad y sadismo en cada una de sus apariciones (¡y sin necesidad de máscara alguna!). En cambio, los que interpretan el papel de los hijos (especialmente el chico), el que da vida al novio de la hija mayor y prácticamente todos los que hacen de vecinos resultan forzados, poco creíbles y, por momentos, risibles.

En fin, una lástima que se desperdicie totalmente esa idea tan original, prometedora y retorcida, algo cada vez más difícil de encontrar en estos tiempos en los que una gran mayoría de estrenos son secuelas, precuelas, remakes o adaptaciones. Quizás por eso la sensación de decepción e incluso de cabreo sea mayor, aunque le doy el 4 y no menos nota por su atractivo arranque.

Solo le estoy pidiendo que nos deje purgar, señor Sandin.

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