La mejor oferta

LaMegOf.

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Título 
original: La migliore offerta
Duración: 2 hrs 4 mins
País: Italia
Año: 2013
Director: Giuseppe Tornatore
Guión: Giuseppe Tornatore
Reparto: Geoffrey RushSylvia HoeksJim SturgessDonald SutherlandPhilip JacksonLiya KebedeDermot CrowleyKiruna Stamell
Género: Intriga. Drama. Romántica.

Cartelera y entradas: en este enlace de Sensacine

Mi puntuación:   5 / 10

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Virgil Oldman (Geoffrey Rush) es un reputado agente de subastas, todo un experto en el mundo del arte que lleva una vida muy solitaria y rutinaria. Esto cambiará cuando recibe el encargo de una misteriosa joven (Sylvia Hoeks), en el que le pide que tase una serie de muebles y objetos de valor que ha heredado de sus padres. La joven padece una especie de fuerte agorafobia, por la cual se encierra en su habitación si sabe que hay más gente en casa y nunca se muestra a otras personas, algo que produce una extraña y obsesiva fascinación en Virgil, que jamás se había sentido atraído por nadie.

Este es el argumento de la nueva película de uno de los directores italianos más prestigiosos de los últimos 25 años, que en 1988 se dio a conocer mundialmente al dirigir y escribir la magnífica Cinema Paradiso, ganadora del Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Tras ella ha seguido cosechando elogios y premios gracias a obras como Pura formalidad, El hombre de las estrellas, La leyenda del pianista del océano o la que hoy nos ocupa, que recientemente se ha llevado seis premios David di Donatello (los “Goya italianos”), entre ellos los de mejor película y mejor director. Con esas buenas referencias y una idea de partida tan interesante esperaba mucho de ella, y puede que por eso mismo me haya decepcionado bastante. Tiene puntos fuertes, pero está lejos de parecerme una película digna de tanto elogio.

Empezando por lo bueno, lo primero que llama la atención es su gran factura técnica, con la fotografía pulcra y brillante de Fabio Zamarion y la impecable banda sonora del maestro Ennio Morricone (que sigue siendo una garantía segura a pesar de sus casi 85 años). Habría que destacar además la buena labor de casi todos los actores, principalmente la del australiano Geoffrey Rush, que no desaprovecha la gran ocasión de lucirse que le brinda el papel que tiene entre manos y que exhibe perfectamente la soledad, las manías, la meticulosidad y, también, la genialidad de su personaje. Jim Sturgess no llega a la altura de Rush pero es un tipo que sabe sonreír a la cámara y resultar simpático al público (sobre todo al femenino, supongo), algo que casa perfectamente con el tipo que le toca representar, mientras que Donald Sutherland aporta su presencia y naturalidad a su pequeño pero importante papel. Aunque el descubrimiento de la cinta es la holandesa Sylvia Hoeks, que aparte de belleza tiene talento para dotar de misterio a su atormentado personaje.

¿Entonces qué es lo malo? Pues para mi gusto un par de cosas: un ritmo bastante lento y, sobre todo, un guión que no funciona bien en casi ningún aspecto. Lo del ritmo no sería un problema si fuera una película exclusivamente de intriga ya que podría contribuir a aumentar la tensión, pero como en este caso estamos ante una historia que combina misterio con drama y romance no consigue el efecto deseado. Y no lo hace por culpa de un guión que mezcla los géneros de forma torpe y poco creíble. En lo relacionado al tema romántico de la trama, porque esas idas y venidas, esos «ahora me enfado» y «de repente estoy contento» que se dan entre los personajes de Rush y Hoeks, son unos cambios brusquísimos en sus comportamientos que no tienen mucha lógica, por mucho que se trate de dos personas torpes e inexpertas en el trato social. Así que uno de sus puntos a priori más interesantes, el retrato de la complicada psicología de los protagonistas, atormentados por la soledad y otros miedos, termina siendo decepcionante.

Pero tampoco me ha gustado la propia intriga de la historia, sobre todo por cómo está resuelta en el tramo final, en el que todo da un giro que no soportaría un análisis profundo y al que se le podrían encontrar varias lagunas evidentes. Es difícil explicarlo sin entrar en spoilers, pero a modo de resumen diré que el engaño que vemos me parece demasiado complicado y aparatoso de hacer, muy artificioso como para que la víctima no sospeche nada en ningún momento.

Puede que ayer estuviera muy exigente y si la hubiera visto en otro momento me habría dejado embaucar por la historia, pero lo siento, a pesar de las buenas críticas que está recibiendo la nueva obra de Tornatore yo «no la compro».

Vivir con una mujer es como participar en una subasta: nunca sabes si la tuya será la mejor oferta.

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