Grandes actores: Marlon Brando


MarlBrand.

Premios y nominaciones destacables:

– Ganador de dos Oscar al mejor actor principal por La ley del silencio (1954) y El Padrino (1972).
– 5 veces nominado al Oscar al mejor actor principal  por Un tranvía llamado deseo (1951), ¡Viva Zapata! (1952), Julio César (1953), Sayonara (1957) y El último tango en París (1973). Una vez nominado al Oscar al mejor actor de reparto por Una árida estación blanca (1989).
– Ganador de dos Globos de Oro al mejor actor dramático por La ley del silencio (1954) y El Padrino (1972). Otras cinco nominaciones a los Globos.
– Ganador de tres premios BAFTA al mejor actor extranjero por ¡Viva Zapata! (1952), Julio César (1953) y La ley del silencio (1954). Cuatro nominaciones más a estos premios.
.

.

.
Breve biografía:

Nació tal día como hoy de 1924 en Omaha (Nebraska, EEUU), hijo de un productor y de una actriz y directora de teatro. Esto, unido al hecho de que sus dos hermanas mayores también intentaban ser intérpretes, hizo que se sintiera interesado por el mundo de la actuación desde niño y, tras una adolescencia de rebeldía en la que acumuló expulsiones de colegio y discusiones con su padre, se marchó a Nueva York a estudiar interpretación en The New School y en el Actors Studio. En dicha escuela estuvo a las órdenes de dos míticos profesores, Lee Strasberg y Stella Adler, y aprendió bajo el método Stanislavski, del que llegó a ser su mayor y más conocido exponente.
En esa época empezó a participar en obras teatrales, obteniendo su primer papel en Broadway antes de cumplir los 20 años. Poco después ya había alcanzado cierta fama con sus actuaciones en obras como Truckline Cafe o, sobre todo, Un tranvía llamado deseo, en la que ya fue dirigido por Elia Kazan (tal como sucedería años después en la adaptación cinematógrafica); y a partir de ahí dio el salto al cine.
A pesar de sus grandes éxitos, tuvo una vida tormentosa, con numerosas relaciones y matrimonios que le hicieron ser padre de (al menos) once hijos. También era un tipo un tanto huraño que no disfrutaba del glamour de Hollywood; tanto que en los años 70 compró una pequeña isla en Tahití para evadirse y de la que prácticamente solo salía para trabajar en alguna película, algo que cada vez hacía con menos frecuencia. Casi desaparecido en los 80, en los 90 volvió a ser foco de atención debido a un escándalo que terminó con su hijo mayor en la cárcel, tras confesar haber asesinado al novio de una de sus hermanas, y dicha hermana suicidándose. Estos hechos terminaron por hundir al genial actor, tanto económica como psicológicamente, que pasó sus últimos años aislado en su isla, entre depresiones y enganchado a la comida (su obesidad era cada vez más evidente en sus escasas apariciones públicas). Finalmente, el 1 de julio de 2004 falleció en un hospital de Los Ángeles, debido probablemente a sus problemas cardiacos y pulmonares.

Carrera cinematográfica:

marlbransalvDebutó en el cine en 1950, interpretando a un soldado postrado en una silla de ruedas en la película Hombres, de Fred Zinnemann. Para preparar el papel pasó un mes en un hospital militar, primer ejemplo de los muchos que demuestran el nivel de implicación que tenía en sus trabajos. Con esta actuación ya llamó la atención, pero el verdadero éxito le llegó un año después, con la versión cinematográfica de Un tranvía llamado deseo. Su apasionada actuación en dicha película, unida a su agresiva imagen, no solo fascinaron a los amantes del cine y le sirvieron para obtener su primera nominación al Oscar, también le convirtieron en todo un icono sexual. Durante los años siguientes siguió sin faltar en la lista de los nominados a la estatuilla dorada (¡Viva Zapata!, Julio César), que finalmente ganó en 1954 por su papel en La ley del silencio. En esos años su figura icónica se agrandó aún más con su papel en la mediocre Salvaje, en la que lucía una inolvidable estampa motera y de rebeldía.
En los años 60, época en la que dirigió su única película (El rostro impenetrable), su nivel interpretativo pareció bajar un peldaño a pesar de trabajar con directores de la talla de Arthur Penn (La jauría humana), Charles Chaplin (La condesa de Hong Kong) o John Huston (Reflejos en un ojo dorado).
Pero en los 70 resurgió de la mano de Coppola y su Vito Corleone de El Padrino le valió su segundo Oscar. Esto provocó otro de sus episodios polémicos más conocidos, ya que se negó a recoger el premio enviando en su lugar a la ceremonia a una actriz de origen indio que se manifestó en contra del tratamiento que recibía su pueblo en las películas de Hollywood (ahí quedó claro que Brando era una persona con un alto grado de conciencia social). En los años posteriores siguió mostrando su genialidad en cintas como El último tango en París o Apocalypse Now, pero sus trabajos eran cada vez más escasos y era evidente que su genio se iba apagando.
Prácticamente desaparecido en los 80, regresó a las pantallas en 1989 con un pequeño papel en Una árida estación blanca, que le valió una nueva nominación al Oscar. Ese fue su último destello de grandeza, ya que a partir de ahí las pocas películas en las que trabajó fueron poco relevantes. Su última interpretación la hizo en The score, en 2001, al lado de otros dos grandes actores de distintas generaciones, Robert de Niro y Edward Norton, pero no fue un broche muy brillante para su carrera.

_________________

Quizás me haya extendido demasiado, pero es que estoy hablando de uno de los grandes con mayúsculas del cine. Ya no solo por su tremendo talento para la actuación y la gran pasión y fuerza que transmitía en todos sus papeles, si no también por la influencia que tuvo su forma de interpretar en otros «monstruos» del séptimo arte como Al Pacino o Robert de Niro, por ejemplo. El máximo exponente del tan elogiado como denostado «Método» también demostró ser un actor versátil, interpretando personajes de lo más variopinto pero siempre con la misma tensión e intensidad. Y mención aparte merecería el mito que rodea su figura, siempre fuera de lo corriente y oscura, rodeada de polémica. Lástima que, como tantos otros genios, llegó un punto en el que él mismo se echó a perder y nos privó de disfrutar aún más de su talento. Pero es sin duda uno de los mejores actores que ha visto y verá el cine, y por ello, uno de mis favoritos.

Ficha en IMDb

CINCO PAPELES INOLVIDABLES:
.

TranLlamDes.

Stanley Kowalski (Un tranvía llamado deseo, 1954)
Que Brando alcanzase el estrellato gracias a su labor en esta película no es de extrañar, ya que da todo un recital de pasión, garra y fuerza interpretativa, llegando a emocionar en muchos momentos y prácticamente eclipsando al resto de actores que aparecen en ella, Vivien Leigh incluida (a pesar de que tenía mucha más experiencia que él en ese momento). Y eso que su personaje es alguien moralmente despreciable, pero que debido a su portentoso y brutal aspecto físico también resulta irresistible para cualquier mujer que se cruce en su camino. Todo ello hace que «su» Stanley Kowalski sea inolvidable y que, en mi opinión, se trate de una de las mejores actuaciones masculinas de la historia del cine. Sus desgarradores gritos llamando (y llorando) a Stella (Vivien Leigh) son legendarios.
.

.

.ElPadr
Vito Corleone (El Padrino, 1972)
En el papel que le otorgó su segundo Oscar, Brando estaba mucho más contenido que en ocasiones anteriores, pero no por ello su presencia intimidaba menos. Más bien al contrario, ese tono reposado pero siempre repleto de tensión le confería un aspecto francamente temible. Un tipo frío, calmado y educado pero al que más te valía no llevarle la contraria. Tremenda su actuación, clave para que la cinta de Coppola sea considerada por muchos una de las cimas del cine (sin desmerecer la labor de Al Pacino, James Caan y compañía, claro). Y su imagen, con los carrillos rellenos de algodones, impecablemente vestido y escuchando las peticiones de sus amigos y familiares de manera confidente y paternal pero severa, es todo un icono mil veces visto en camisetas, anuncios y demás merchandising.

.

JulCesr.
Marco Antonio (Julio César, 1953)
Otro intenso recital del actor en una obra de corte casi teatral, a las órdenes de un Joseph L. Mankiewicz que en un principio dudaba de su valía (hay quien afirma que tenía a Paul Scofield en la recámara por si acaso) pero que seguro que durante el rodaje quedó más que convencido de haber acertado con él. Memorable la escena en la que Brando se dirige a la plebe, imprimiendo a su discurso una potencia y un entusiasmo inigualables en uno de los mejores monólogos que he visto nunca.

.

.
.LeyDelSil
Terry Malloy (La ley del silencio, 1954)
Su primer Oscar le llegó con esta película en la que interpretó a un ex-boxeador arrepentido por tener contacto (y haber trabajado) con mafiosos; sobre todo a partir del asesinato de un antiguo amigo, hecho del que se sentía responsable y por el que se veía a si mismo como a un traidor. La desesperación, la culpa y el arrepentimiento son sentimientos que atormentan a un personaje que decide enfrentarse a todo(s) lo(s) que le rodea(n). El actor lo transmite de forma magistral y, como es habitual en él, llena de tensión y vehemencia.
.
.
.
ApocNow.
Coronel Kurtz (Apocalypse Now, 1979)
Su último gran papel, de nuevo de la mano de Coppola, fue el de este coronel americano, refugiado en Camboya, que estaba al borde de la locura. No le vemos demasiados minutos en pantalla, pero cuando aparece se adueña totalmente de la película. Sus frases entrecortadas y su oscuro tormento interior fascinan y sobrecogen al espectador, logrando momentos casi surrealistas. Para el recuerdo sus meditaciones sobre «¡El horror!» de la guerra y otras miserias humanas.
.
.

2 espectadores han dejado su opinión

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.