Tan fuerte, tan cerca

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Título original: Extremely loud & incredibly close
Duración: 2 hrs 7 mins
País: Estados Unidos
Año: 2011
Director: Stephen Daldry
Guión: Eric Roth
Reparto: Thomas Horn, Sandra Bullock, Tom Hanks, Max Von Sydow, Zoe Caldwell, Viola Davis, Jeffrey Wright, John Goodman
Género: Drama.

Mi puntuación:    3 / 10

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Hace unos días comentaba que 2012 no había sido un año precisamente memorable en cuanto a la calidad media de las películas que nos han llegado. Pero, por otra parte, tampoco recuerdo haber visto ninguna tan lamentable como esta del año anterior (2011). Bueno, seguro que también ha habido cintas horrorosas (interminables sagas de acción, comedias sin gracia, vampiros románticos, etc.) en los últimos doce meses, pero me refiero a películas de las que se puede esperar un mínimo de calidad. Y ésta a priori no tenía mala pinta (basada en una exitosa novela homónima, con un pasable reparto, un reputado guionista y un buen director), pero resultó ser una de las cintas más manipuladoras e irritantes que se han visto en mucho tiempo, por mucho que se colara entre las 10 nominadas al Oscar a mejor película.

La historia, que a mí me resultó más que risible y por eso la voy a resumir de forma algo irónica, narra las peripecias de Oskar, un niño que encuentra un sobre con una misteriosa llave que pertenecía a su padre (recientemente fallecido) y se dedica a investigar qué es lo que abre dicha llave. Pero no solo lo busca en su casa, sino por toda la ciudad, ya que tiene una pista para hallarlo: un apellido que estaba escrito en el sobre, Black. Así que comienza a visitar a todos los Black de Nueva York (unos pocos). Para ello, como es niño un poco especialito que no usa transportes públicos, puentes o ascensores por miedo, se prepara una mochila de supervivencia con prismáticos, mapas, móvil, diario de búsqueda (?), máscara de gas (??) y, lo más importante, una pandereta. ¡Una pandereta! Y eso que no es Navidad ni se está preparando para ser tuno ni nada parecido. Así que allá va el niño por toda la ciudad haciendo sonar la pandereta de los coj**** y la gente ni se inmuta a su paso. Hasta le abren las puertas de sus casas y le dejan que les haga preguntas más bien impertinentes.
Porque el niño no es solo rarito y miedoso, también es repelente, sabelotodo, maleducado y se porta como un auténtico déspota con su madre. Una verdadera joya de crío.

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Ahora hablando un poco más en serio, al parecer quienes han leído la novela afirman que el comportamiento del chico se debe a que padece el síndrome de Asperger (la pandereta, por ejemplo, le sirve para calmarse). Bien, pues si tengo que haber leído el libro para poder percatarme de ello es que algo falla estrepitosamente en la película, ya que en ella esto está tan mal expuesto que la impresión que da es que se trata de un niñato consentido y odioso y no de un enfermo.

Pero por si lo anterior (un argumento bastante estúpido, más un protagonista detestable) no es suficiente para echar atrás a los espectadores, aún no he hablado de lo peor de la película: su intento de conmover al espectador a toda costa y descaradamente. Veamos (y sumemos) los elementos lacrimógenos que hay en ella: un padre muerto en una de las Torres Gemelas el 11-S, más una pobre madre sufriendo los desprecios de su hijo y la pérdida del marido, más un anciano que no habla (voluntariamente y desde hace tiempo) porque está traumatizado por algo, más una señora a la que ha dejado su marido, más un niño protagonista que sufre muchísimo porque su padre ya no está, que se siente poco querido por su madre y que para colmo, se autolesiona.
Grandioso. Conmovedor. Qué triste todo. Dentro de unos años la pondrán en Antena 3 los domingos después de comer.

Es una verdadera decepción porque Daldry ha dirigido películas tan buenas y emotivas (sin necesidad de artificios ni trampas) como Las horas o Billy Elliot, y Eric Roth es uno de los guionistas más sobrios y solventes de nuestra época (El curioso caso de Benjamin Button, El dilema, Munich, Forrest Gump, etc.), con lo cual resulta aún más incomprensible que hayan recurrido a trucos tan «baratos» y dignos de la peor de las telenovelas.

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Su único punto positivo son las actuaciones. Más que nada, porque Tom Hanks no sale demasiado en pantalla. Lo poco que aparece da vergüenza ajena (sobre todo cuando se encoge de hombros para indicar que no sabe lo que lo pregunta su hijo). Pero el resto de actores cumple. Thomas Horn, el niño protagonista, hace lo que puede con semejante papel y tiene alguna escena muy destacable (como cuando se confiesa con Jeffrey Wright). Sandra Bullock está correcta y bastante creíble en su papel de madre. Aunque el mejor es Max Von Sydow, muy expresivo y sacando el máximo partido a su mirada y sus gestos faciales. Fue nominado con justicia al Oscar al mejor actor de reparto por este papel.

No sé qué tal será el exitoso libro en el que se basa la película, pero ésta es una tontería que cuenta una mínima anécdota o poco más que eso. Y encima buscando hacer llorar al espectador como sea, con un protagonista que probablemente sea uno de los peores personajes infantiles que se ha visto en el cine. En mi caso (y en el de muchos otros espectadores, por fortuna) lo único que logró fue generarme un gran cabreo, ya que una película puede ser mala, está claro, pero que intenten jugar con las emociones de los espectadores de forma tan descarada y abusiva… pues no, por ahí no paso.

Si las cosas fueran tan fáciles de encontrar, no valdría la pena encontrarlas.

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