Casablanca

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Título originalCasablanca
Duración: 1 hr 42 mins
País: Estados Unidos
Año: 1942
Director: Michael Curtiz
Guión: Julius J. Epstein, Philip G. Epstein, Howard Koch
Reparto: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid, Claude Rains, Conrad Veidt, Peter LorreDooley Wilson, Sydney Greenstreet, S.Z. Sakall, Madeleine Lebeau
Género: Drama. Romántica.

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Mi puntuación:   9,5 / 10

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Trailer subtitulado en español:

Ayer se cumplieron 70 años del estreno de Casablanca, así que como solo la había visto una vez y hace ya mucho tiempo, me pareció un momento perfecto para revisarla. Y de paso comprobar si el buen recuerdo que tenía de ella se debía en parte al mito que la rodea o era porque realmente es una gran película. Por fortuna ya no me quedan dudas, se trata de lo segundo.

Y eso que lo que es la historia en sí no es que sea realmente gran cosa. Ambientada en plena II Guerra Mundial, nos sitúa a Casablanca, ciudad a la que llegaban muchas personas en esa época huyendo de los nazis por su relativamente fácil conexión con Lisboa y desde allí, a su vez, poner rumbo a América. En ella ha hecho fortuna Rick (Humphrey Bogart), el dueño del bar-restaurante más conocido de la ciudad, quien de pronto una noche ve aparecer en su local a Ilsa (Ingrid Bergman), un antiguo y para nada olvidado amor, junto a su marido Victor Laszlo (Paul Henreid), un fugitivo checo huido de un campo de concentración y convertido en todo un héroe de la resistencia. Rick deberá decidir si les intenta ayudar a huir o no.

Lo que hace que sea una película mítica es todo lo que envuelve a esa trama. Empezando por un guión soberbio, del que por cierto hay un bulo que dice que se escribió sobre la marcha y de forma improvisada, lo cual no es más que un malentendido originado por el hecho de que los actores no conocían el final mientras rodaban la película (salvo Bogart, él sí que estaba al corriente de todo). Un guión repleto de frases memorables y que se entrelazan de forma totalmente ágil y convincente, y no hablo solo de las míticas «Este es el comienzo de una gran amistad», «Siempre tendremos París» o «Tócala, Sam» (sí, ya sé qué algun@ estará pensando que estas dos últimas frases no son exactamente así, pero esto se debe a algo curioso: ambas se han hecho populares de forma tergiversada, ya que ni en la versión original ni en la doblada al español se dice en ningún momento «Siempre nos quedará París» ni «Tócala otra vez, Sam» ysin embargo, hay más gente que las «recuerda» así que como son en realidad). Pero no solo esas frases son remarcables, casi todos los diálogos están repletos de ingenio y en ellos encontramos desde toques de humor e ironía hasta reflexiones más que interesantes sobre la soledad y el (des)amor. A mí hay sobre todo dos que me encantan, uno que surge en la conversación entre Rick y Ugarte (Peter Lorre), en la que el segundo pregunta al primero si le desprecia y este le contesta un rotundo «Si alguna vez pensara en ti, probablemente lo haría»; o el que pongo al final de la entrada, que si algún día se me presenta la oportunidad de usarlo, lo haré sin duda.

Si el guión es extraordinario, los actores no se quedan atrás. Empezando por dos de mis intérpretes favoritos, que en mi opinión en esta película dan lo mejor de sí mismos. Hablo de Bogart y Bergman, claro. A él se le ve en su salsa en ese papel que tan bien le sienta (y aquí mejor que nunca) de hombre cínico y sarcástico, un tipo solitario y un tanto chulo pero que enamora a cualquiera (y eso que es feo como él solo). Y que en el fondo, a pesar de su apariencia de tipo duro y descreído, es buena gente. Creo que ningún otro actor hubiera podido hacerlo mejor (de hecho, llegó a reescribir varias de las frases de su personaje, lo cual demuestra que se  se implicó bastante en el proyecto).
Ingrid también borda un personaje atormentado y dividido entre dos amores, repleto de dudas y que ha de tomar la decisión de su vida sin saber si atender a la cabeza o al corazón. La actriz nos muestra todo un catálogo de miradas, suspiros y sonrisas melancólicas, y es que los dos intérpretes clavan esa relación de amor-rencor que hay entre sus personajes. A ellos les acompañan unos secundarios de renombre, empezando por un Claude Rains que obtuvo una justísima nominación al Oscar por su papel de gendarme francés aparentemente insensible, siguiendo por Paul Henreid que interpreta de forma eficiente al tercer implicado en el triángulo amoroso, pasando por el entrañable Dooley Wilson haciendo de Sam, y sin olvidarnos del gran Peter Lorre en un papel en el que se le desaprovecha un poco (por su breve duración, no por la calidad de su actuación que es realmente buena, sus conversaciones con Rick son geniales).

La fotografía es toda una lección de cómo aprovechar el blanco y negro, y la música ya es inolvidable, cualquiera ha oído decenas de veces el As time goes by que tantos recuerdos trae a los protagonistas. Con todos estos elementos favorables, solo faltaba alguien que los ensamblara y dirigiera como es debido, algo aparentemente fácil pero tremendamente complicado, y Michael Curtiz lo hace a la perfección. Logra crear un ambiente único y llevarnos hasta un final mítico, que pese a ser conocido incluso por quienes no han visto la película, sigue logrando sorprendernos.

Pero aún reconociendo todas estas (numerosas) virtudes, para mí no termina de ser un absoluto 10. No me llega a emocionar o fascinar tanto como lo hacen las películas a las que les pongo esa nota, así que la dejaré «solo» en un 9’5.

—¿Cuál es su nacionalidad?
—Soy borracho.
—Vaya, eso hace a Rick ciudadano del mundo.

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3 espectadores han dejado su opinión

  • Yo sí le doy el 10. Es una de esas pocas películas que están por encima de todo lo que les rodea: por encima de sus actores, por encima del guión de los hermanos Epstein (¡qué grande el guión de «Arsénico por compasión»!), por encima del siempre infravalorado director húngaro Michael Curtiz… es un absoluto icono del séptimo arte y solo por ello merece un sitio en el Olimpo de las más grandes.

    • Está claro que cuando se habla de cine, esta película es una de las primeras que te vienen a la mente. Pero el hecho de que sea un mito, aunque sea algo que hay que tener en cuenta, intento dejarlo un poco de lado al puntuar lo que me ha hecho sentir la película en sí. Porque si hiciera lo mismo con el cine de Hitchcock, por ejemplo, no podría decir que tiene películas malas al estar dirigidas por él… y las tiene.
      Pero vamos, que Casablanca es una película recomendable para cualquiera, obligatoria diría yo, aunque no te guste el cine.

      A ver si veo Arsénico por compasión esta semana, es una de las primeras que tengo en la lista de pendientes desde hace mucho tiempo!

  • Está claro. El que sea un icono de la cultura universal no le otorga ningún plus de calidad objetiva; el hecho de reivindicar su presencia entre las más grandes por traspasar la frontera de lo artístico y alcanzar un lugar privilegiado dentro del imaginario colectivo, lo hacía exclusivamente por la parte de ese imaginario que me corresponde, es decir, que esa concepción icónica que yo le otorgo (aunque, obviamente, influenciada por la colectiva) es consecuencia de la anterior valoración y aprobación que hago de sus meras cualidades artísticas. Es decir, que si una película (que ha llegado a convertirse en algo más que una simple obra cinematográfica) no me gusta, nunca la consideraré grande por el mero hecho de ser un icono social y cultural, solo si la película me llega podrá aprovecharse de la parte del imaginario colectivo que corresponde a mi persona para que la icluya en ese Olimpo (totalmente subjetivo) de las más grandes.

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