La parte de los ángeles

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Título original:
 The angels’ share
País: Reino Unido
Año: 2012
Director: Ken Loach
Guión: Paul Laverty
Reparto: Paul Brannigan, John Henshaw, Jasmin Riggins, William Ruane, Gary Maitland, Siobhan Reilly, Roger Allam, Jim Sweeney, David Goodall, Scott Kyle, John Joe Hay, Joy McAvoyRoderick Cowie
Género: Comedia. Drama.

Mi puntuación:  7 / 10
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Trailer (en inglés):

El último trabajo del reputado director británico Ken Loach es esta recomendable película que se estrenará en nuestros cines el próximo viernes, y que ya ha ganado un par de galardones tan prestigiosos como el del Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes y el del público a la Mejor Película Europea en el de San Sebastián.

La historia gira en torno a Robbie, un joven de Glasgow con un pasado marcado por los excesos y la violencia. El hecho de ser padre por primera vez provoca un punto de inflexión en su vida, prometiendo (a su novia, a su bebé y a sí mismo) que a partir de ese momento no volverá a cometer los mismos errores. Coincidiendo con su paternidad, por la última de sus fechorías es condenado a 300 horas de trabajos comunitarios, durante las cuales traba amistad con Mo, Rhino y Albert. Y, sobre todo, durante dicho castigo encuentra un nuevo mentor llamado Harry, que le ayudará a recomponer su vida y le iniciará en el arte de la cata de whisky (no podría tratarse de ningún otro licor siendo Escocia). Algo que al principio Robbie se toma casi a risa, pero poco a poco le va cogiendo el gusto debido, en parte, al olfato privilegiado y el gran talento natural que posee para el paladeo.

Se trata de una película de aire alegre y «fácil de ver», a pesar de tener algún que otro momento duro e incluso un poco de crítica social (aunque mucho menos de lo que es habitual en el cine de este director), sobre las segundas oportunidades que da la vida y la posibilidad de cambiar y redimirte de tus errores pasados. Quizás sea demasiado ligera y sin pretensiones pero, aunque a mí normalmente me gustan los relatos de tono más oscuro y desesperanzador, de vez en cuando está bien ver historias así para levantarte algo el ánimo y contemplar las cosas de otra forma.

Hay escenas divertidísimas, como por ejemplo la inicial: en ella se nos muestran brevemente los distintos juicios rápidos por los que los protagonistas han sido condenados a hacer trabajos sociales (y de paso, quedan perfectamente presentados dichos personajes). O toda la secuencia de la excursión a la destilería, en la que además de reírnos y hacernos una idea de cómo es el proceso de destilación del whisky, se explica el por qué del título de la cinta (la ‘parte de los ángeles’ es el 2% de alcohol que se pierde en dicho proceso, aproximadamente). Aunque la mayoría de las carcajadas corren a cargo de Albert, un personaje alcohólico y que vive en su propio mundo (no es capaz de reconocer ni el Castillo de Edimburgo, por citar un ejemplo).
Pero también hay hueco para alguna escena más dura, principalmente la de Robbie enfrentándose a una de las personas a las que hirió en el pasado (y sin motivo alguno, lo que lo hace aún más grave). Momento este en el que te cuestionas si realmente «nuestro» joven escocés se merece esa segunda oportunidad a pesar de lo que ha hecho o si por el contrario debería estar encerrado en la cárcel y pagando por ello de forma mucho más severa. Gran cuestión esta, sin una respuesta claramente justificable.

Buen trabajo de un reparto que, con sencillez y naturalidad, logra que el espectador empatice con los personajes, destacando sobre todo su protagonista, un convincente (y debutante) Paul Brannigan. Y también del guionista Paul Laverty, que hace que la película se vea siempre con interés y con una sonrisa. En cuanto a la banda sonora, en ella destaca principalmente el conocido tema I’m gonna be de The Proclaimers, que casa perfectamente con el espíritu optimista y casi festivo de la película.

Reconozco que he visto muy pocas películas de Loach, creo que tan solo El viento que agita la cebada y Buscando a Eric, además de la que nos ocupa. Y me parece que es un director que se merece la (buena) fama que tiene, ya que las tres me han gustado bastante, tanto la primera de las que he nombrado (mucho más dura y seria) como las otras dos (de tono bastante más suave). A ver si en breve me pongo a repasar, si no toda su filmografía, al menos sus títulos más conocidos.

Un compañero de celda contaba la historia de un viejo traficante árabe que cruzaba la frontera cada día con un burro cargado de sacos. Los guardias fronterizos le preguntaron que a qué se dedicaba y les confesó que era un contrabandista, por lo que registraron sus sacos a diario. Pero nunca hallaron nada. Así que cuando uno de los guardias, ya jubilado, se volvió a encontrar con él, le dijo: «Ahora ya puedes contarme de qué hacías contrabando». Y el viejo le respondió: «De burros».

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