El cazador

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Título original: 
The deer hunter
Duración: 3 hrs 3 mins
País: Estados Unidos
Año: 1978
Director:  Michael Cimino
Guión:  Deric Washburn
Reparto:   Robert De Niro, Christopher Walken, John Savage, Meryl Streep, John Cazale, Chuck Aspegren, George Dzundza, Rutanya Alda, Pierre Segui, Joe Grifasi
Género: Bélico. Drama.

Mi puntuación:  10 / 10

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Hoy voy a escribir sobre una de mis películas bélicas preferidas, aunque lo que más me gusta de ella es el precioso y emotivo retrato que hace de la amistad. Se estrenó apenas unos meses antes de la llegada a los cines de la que sin duda es la cinta más famosa sobre la guerra de Vietnam, Apocalypse Now, y ambas tienen varios puntos en común: denuncian las terribles consecuencias de esa guerra sobre los soldados que participaron en ella, nos muestran sin tapujos hombres destrozados ya sea física o psicológicamente, y las dos se centran única y exclusivamente en el punto de vista de los americanos.

Pero la de Coppola era más poética y visualmente atractiva (como los bellos y extraños paisajes, espléndidamente fotografiados), y estaba salpicada de ciertos elementos paródicos (como el memorable sargento surfista de Robert Duvall).
Por su parte, El cazador comienza de forma más tranquila, pausada e incluso amable, presentándonos a un grupo de jóvenes amigos antes de ser enviados a Vietnam. Sin embargo, una vez llegado el conflicto ya no hace concesiones, nos va pegando un puñetazo en el estómago tras otro hasta llegar a un final que te deja destrozado.
No soy una persona que se emocione fácilmente (no sé si eso es bueno o malo), pero esta película la he visto tres veces y en las tres he terminado con la lagrimilla asomando por el rabillo del ojo tras el brindis de la escena final.

Lo más criticado de esta película es su larguísima introducción (de 1 hora y 5 minutos, ni más ni menos). A mí también me parece demasiado, sobre todo la ceremonia y la celebración de la boda de Steven, uno de los protagonistas, pero no me parece un problema realmente importante porque no me llega a aburrir en ningún momento. Y además, así podemos conocer perfectamente a los personajes principales. Vemos que son unos jóvenes como otros cualquiera, que llevan una vida normal y rutinaria, que comparten una afición (en este caso, la caza de ciervos) y que disfrutan bebiendo, cantando y pasándolo bien, en definitiva. Yo me identifico fácilmente con ellos, salvo en lo de la caza, claro. ¿Quién no ha hecho (o sufrido) bromas como la de que te dejen tirado y arranquen el coche mientras estás «descargando»? ¿O quién no ha tenido discusiones con un amigo por cosas absurdas que han ido subiendo de tono hasta llegar a un punto totalmente ilógico (en la película, por unas botas para ir de caza por la montaña)?

Una vez terminada la larga presentación, nos encontramos de golpe a los tres verdaderos protagonistas (Mike, Nick y Steven) ya en Vietnam. El que nos introduzcan así de repente en la guerra me parece otro acierto, porque los soldados se debieron sentir de forma parecida: un día estás tomando cervezas con tus amigos y al siguiente estás metido en un helicóptero y armado hasta los dientes en unas tierras extrañas. Apenas hay escenas bélicas, porque aquí no es lo importante. Pero sí que se nos muestran cosas impactantes como el sufrimiento y la tortura de los soldados capturados por los vietnamitas, con las famosísimas  e impresionantes secuencias de las ruletas rusas. Destaca sobre todo la primera de ellas, que nos muestra el horror y el miedo de los soldados que lo viven por primera vez. Es tremenda la tensión y la agonía que se vive en esas escenas, y asusta ver que casi termina peor el que sobrevive a esa tortura psicológica que el que muere a causa de su propio disparo. Pero esta parte de Vietnam no se extiende mucho más, y termina tan de golpe como empezó.

Y a partir de ahí llega lo mejor, el momento en que se nos muestran las consecuencias: el trastorno tanto físico (encarnado por Steven, buen papel de John Savage), como psicológico (representado por Nick, excelente Chris Walken) o «social» (personificado en Mike, enorme De Niro en uno de sus mejores papeles, y esto son palabras mayores porque hablamos de uno de los mejores actores de la historia del cine) que supone el haber pasado por la guerra. Me quedo sobre todo con el golpe social, retratado de forma sublime. Una vez pasados todos los sufrimientos de la guerra, la vida cotidiana se hace aún más insufrible. Mike ya no puede disfrutar como antes, ni siquiera con su gran pasión, la caza. Con esa tensión por todo lo vivido y esas imágenes que no podrá borrar nunca de la cabeza, su vida no puede volver a ser igual, ya que no hay forma de eliminar esa parte que ha sufrido y que ha cambiado su percepción de las cosas. Y supongo que lo peor debe ser no saber por qué o para quién has padecido todo eso.
Lo malo es que esto no le marca solo a él, lógicamente. Incluso los que no han participado en la guerra (amigos, familiares) se ven trastornados por el conflicto. Esa es la triste y realista conclusión de la película: mucha gente va a quedar marcada, sin saber por qué. Tras una guerra nada puede volver a ser como era antes, eso es una utopía. Por mucho que lo intentemos, como lo hace Mike.

Reconozco que no es una película completamente redonda, no es de diez (aunque diría que ninguna lo es, la perfección no existe) sería más bien un nueve y pico porque tiene varios defectos. Pero solo por la capacidad que tiene para emocionarme y lo devastado que me deja tras verla, se lo doy.

Al ciervo hay que cazarlo con un solo disparo. Con dos es una chapuza. Se lo intento decir a todos, pero nadie me escucha.

Un par de curiosidades para terminar. Por un lado, señalar que es en esta película en la que se dice la famosa frase «¡No siento las piernas!» (lo hace John Savage, en su papel de Steven), que en nuestro país se atribuye erróneamente al mítico personaje que interpretó Sylvester Stallone, John Rambo (por culpa de aquel programa de Pepe Navarro en el que Santiago Urrialde se disfrazaba de él y la utilizaba).

Y por otra parte, comentar que una de las cosas “malas” de la película es que ahora cada vez que oigo los preciosos acordes de la Cavatina de Stanley Myers me entra una melancolía tremenda recordando la historia de los personajes de esta película. Aquí os la dejo por si queréis escucharla:

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3 espectadores han dejado su opinión

  • esta peli creo que la vi hace años, pero no recuerdo demasiado bien, no soy muy de pelis de guerra la verdad…

  • Yo creo que la introducción de una hora es más que necesaria, porque de otra manera no conseguiría emocionar como lo hace la destrucción personal que sufren los que «afortunadamente» sobreviven a una vivencia tan perturbadora como lo es una guerra. También decir que el «no siento las piernas» en esta película pudiera ser simple coincidencia, ya que Rambo dice «no encuentro las piernas» en la famosa escena. Santiago Urrialde pudo mezclar, sí, pero no peor de lo que tú lo has hecho porque nunca trabajó con Javier Sardá, lo hizo con Pepe Navarro 😉

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