La peste


Título original: La peste
País: 
España
Duración: ¿1 temporada?, 6 capítulos (50 mins. aprox. cada uno)
Año: 2018
Creadores: Alberto Rodríguez y Rafael Cobos
Director: Alberto Rodríguez
Reparto: Pablo MolineroSergio CastellanosPaco LeónPatricia LópezManolo Solo, Tomás del EstalAntonio DechentLupe del JuncoManuel MorónCecilia GómezPaco TousNya de la RubiaJosé Manuel Poga, Juan Carlos VillanuevaAntonio GómizAntonio GilJoaquín Gómez, Miko JarryEstefanía de los SantosJesús CarrozaAlejandro Pantany, Ángela VegaCarlo D’UrsiDaniel MorillaJavier Botet
Género: Thriller. Drama. Intriga. Crimen. 
Mi puntuación:  8 / 10
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Trailer:

A finales del siglo XVI, Sevilla era una de las ciudades más importantes del mundo ya que de su puerto zarpaban numerosos barcos de diversas nacionalidades rumbo a América y a través de él entraban a Europa gran parte de las riquezas procedentes del nuevo continente, impulsando el comercio en sus alrededores y dando la posibilidad de enriquecerse rápidamente a cualquiera que fuera medianamente inteligente y oportunista. Pero a la par que la riqueza y el prestigio de la ciudad aumentaban, también lo hacía su riesgo de sufrir epidemias puesto que a ella acudían gentes de todo tipo y procedencia, hasta que un brote de peste surgido en sus arrabales puso en jaque a toda la población mientras sus mandatarios se debatían entre cerrar los muros de la ciudad para contener la enfermedad, con las cuantiosas pérdidas que ello conllevaría, o mantenerlos abiertos con el riesgo de que se expandiera la peste pero asegurando así que el comercio no menguase.

En ese marco conoceremos la historia de Mateo Núñez (Pablo Molinero), un sevillano perseguido por la Iglesia y exiliado en Toledo que debe volver a su ciudad para cumplir con la palabra que le dio a su mejor amigo, recién fallecido, de que ayudaría a su hijo bastardo (Sergio Castellanos) a salir de Sevilla a toda costa. Mientras busca al muchacho con la ayuda de otro amigo llamado Luis de Zúñiga (Paco León), uno de los personajes que más ha medrado en la urbe andaluza los últimos meses, se van produciendo una serie de brutales asesinatos en los que terminará viéndose involucrado, pero no como autor o víctima sino como inesperado investigador de los hechos.

Esa es la trama principal de La peste, la serie española más cara producida hasta la fecha, pero que en mi opinión bien merece el desembolso que ha supuesto. En realidad no es más que una “película de detectives” ambientada en una de las épocas más fascinantes de la Historia de nuestro país, pero la intriga que genera casi desde el principio es incuestionable y va a más con el paso de los capítulos. En buena parte gracias a lo bien construido e interpretado (¡qué descubrimiento el de Pablo Molinero!) que está el personaje de Mateo, un tipo del que inicialmente no conocemos gran cosa más allá de que es noble, avispado, culto y que apenas puede conciliar el sueño por las noches, pero del que poco a poco iremos descubriendo detalles de su pasado que irán aclarando el por qué de su carácter y de sus acciones. Sus avances en la resolución de los asesinatos son tan interesantes como los hechos de su vida que se nos revelan, manteniendo así un aliciente constante y aumentando la empatía que puede sentir el público con él.

Junto a ese hilo principal encontraremos también otras subtramas que refuerzan aún más la historia, pese a que algunas estén mejor hiladas que otras o resulten más o menos relevantes. En el caso de las “buenas”, destacaría todo lo que envuelve al ya mencionado Luis de Zúñiga, que de no ser hidalgo pasa a ser uno de los hombres más ricos e influyentes de Sevilla en muy poco tiempo, gracias a una serie de conexiones y trapicheos que iremos descubriendo con el transcurso de los episodios y que reflejan que eso de la corrupción política en nuestro país viene de lejos. Su personaje tiene tan pocos escrúpulos como ambición y visión estratégica, siendo una especie de ‘Meñique’ a la andaluza (si no habéis visto Juego de Tronos no intentéis entender la comparación). Y Paco León convence plenamente en un rol muy alejado del que acostumbra a hacer.

También es muy interesante todo lo que rodea a la inquietante figura del inquisidor Celso de Guevara (interpretado por el siempre excelente Manolo Solo), especialmente a la hora de reflejar el enfrentamiento entre católicos y protestantes y de exponer, por otra parte, la tremenda censura eclesiástica de la época. Lástima que la trama protagonizada por la principal protagonista femenina, doña Teresa (Patricia López), me haya resultado menos interesante que las otras, ya que tiene momentos que no aportan realmente nada como los que muestran su faceta de pintora, por ejemplo (supongo que están ahí por hacer una obvia referencia al arte del Siglo de Oro). Da la sensación de que su historia está un poco metida con calzador, como para demostrar que, incluso en unos tiempos tan machistas como aquellos, también había mujeres que luchaban por sus derechos y defendían que podían valer tanto o más que cualquier hombre.

Eso sí, si esperáis ver acción de capa y espada o similares, esta NO es vuestra serie porque en ella no hay prácticamente nada de eso, aunque sí que contenga alguna escena puntual de violencia seca y rastrera y otras tan impactantes como la de las hogueras del último episodio (realmente inolvidable y perfectamente realizada). Y probablemente a muchos les parezca una serie lenta, en la que apenas pasan cosas. Sin embargo, a mí me ha enganchado totalmente por su perfecta combinación de thriller y drama de época, por el suspense que genera lo que narra y por la forma tan cruda y realista en la que se narra todo. En cierto modo, Alberto Rodríguez reproduce aquí algunos de los mayores aciertos de esa genial película que es La isla mínima, pero en un escenario aún más duro y sucio que el de aquella. Aunque puede que la trama central esté más enrevesada de lo necesario, es decir que cuando llegamos a la “resolución del caso” la sensación es de que para narrar eso quizás no hubieran hecho falta tantos minutos, pero en realidad es algo que me importa poco dado lo mucho que he disfrutado durante casi todo su metraje. Como aquello de que lo importante no es el destino sino el viaje o el trayecto que te lleva hasta él, que se suele decir.

Y comentaba antes que el dinero invertido en producirla se ha gastado de forma inmejorable, porque el trabajo de ambientación que se ha hecho en la serie es sublime, teniendo poco o nada que envidiar en ese aspecto a las grandes series norteamericanas del momento. Por vestuario, localizaciones, escenarios, efectos digitales, fotografía, caracterización de los personajes e incluso selección de los actores (casi todos ellos son andaluces, algunos con acentos cerradísimos, lo cual dificulta en contadas ocasiones el entender perfectamente sus diálogos pero también les da más autenticidad si cabe), desde el primer minuto parece que estamos en pleno siglo XVI rodeados de la misma mugre y peligros que los protagonistas, lo cual ayuda a meternos de lleno en la historia. Por su fuera poco, la gran banda sonora de Julio de la Rosa también contribuye a ello y a generar aún más tensión en el espectador.

En definitiva, un paso adelante de Movistar+, que el año pasado ya ofreció buenos productos como la comedia Vergüenza o el thriller La zona, ambos recomendables aunque en mi opinión por debajo de La peste. Si se deciden a producir una segunda temporada, como parece que será el caso, la veré seguro pese que a la trama de esta primera haya sido perfectamente autoconclusiva. Ojalá podamos disfrutar de más series españolas de tanta calidad como esta en los próximos años.

«Dormir es la consecución lógica de comer, no pensar.»
(Luis de Zúñiga)

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«Para ir al infierno no hace falta morirse, aquí lo tienes.
La enfermedad es el infierno.
»
(Mateo Núñez)

«La peste es la ignorancia, eso es lo que verdaderamente acabará con el hombre.»
(Monardes)

«Solo tienes melancolía, sabes que eres mortal y te duele.
Lo que ves no es el diablo ni es la muerte, es tu tristeza y tu desamparo.
Pero no sé cómo se cura eso… el alma es algo demasiado complejo para mí.
Solo puedo decirte que te aferres a algo y no lo sueltes, porque no hay otra vida.»
(Monardes)

 

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