The disaster artist

Título original: The disaster artist
Duración: 1hr 44mins
País: Estados Unidos
Año: 2017
Director: James Franco
Guión: Scott Neustadter y Michael H. Weber
Reparto: Dave FrancoJames FrancoAlison BrieAri GraynorSeth RogenPaul Scheer, Jacki WeaverJosh HutchersonNathan FielderJune Diane RaphaelZac EfronMegan MullallyJason MantzoukasBryan CranstonJudd ApatowSharon StoneBob OdenkirkMelanie GriffithChristopher Mintz-PlasseTommy WiseauGreg SesteroZach BraffKate UptonDylan MinnetteKevin SmithJ.J. AbramsKristen BellAdam ScottLizzy CaplanDanny McBrideKeegan-Michael Key
Género: Biográfico. Comedia. Drama.
Mi puntuación:  7,5 / 10

Tráiler (en versión original subtitulada):

Ganadora de la Concha de Oro a la mejor película del Zinemaldia de San Sebastián del recién terminado 2017 y de otros cuantos premios más, The disaster artist narra la relación entre el aspirante a actor Greg Sestero (Dave Franco) y un peculiar tipo al que conoce en una de sus clases de actuación, que se hace llamar Tommy Wiseau (James Franco). Tommy posee una personalidad tan atípica que Greg se siente completamente influenciado y fascinado por él, por alguien que tiene una visión de la vida tan distinta a la habitual, así que cuando ambos son rechazados una y otra vez en los castings a los que se presentan, le propone la idea de escribir, rodar y financiar su propia película, algo a lo que Tommy se entregará totalmente en cuerpo, dinero y alma. El filme en cuestión es la ¿obra de culto? The room, del año 2003, y la trama de The disaster artist está basada en la novela que escribió el propio Greg Sestero acerca del surrealista rodaje del mismo.

La película empieza muy bien, descubriéndonos a un personaje tan singular que cuesta creer que esté basado en alguien real. Su absoluta despreocupación acerca del qué dirán y, bueno, acerca de todo en general provocan situaciones de lo más hilarantes (genial la de la primera “clase” en la cafetería) y hacen que el espectador se enganche inevitablemente a la historia a la espera de ver con qué ocurrencias nos sorprenderá este tipo mientras su acompañante se deja llevar por él. Así, los protagonistas se complementan y el dúo funciona de maravilla, estando las risas garantizadas pese a que en ocasiones sea un humor demasiado absurdo y en otras muy agrio.

La forma en la que se empezó a gestar la película, repleta de disparates, casualidades, desconocimientos en la materia, derroches de dinero, etc. también está narrada de forma perfecta porque logra mantener el interés del público y hacer que se divierta viendo lo extravagante que fue todo. Quizás sea caer en spoilers, y aviso de que puede que haya alguno a partir de aquí, pero las secuencias en las que los protagonistas van a comprar (no alquilar) el equipo de rodaje sin saber ni de qué les hablan o aquella en la que uno de los ayudantes del director va a cobrar su primer cheque y alucina porque la cuenta de Tommy tiene dinero, son los mejores ejemplos del sinsentido que fue la producción de The disaster artist y de lo desesperados que estaban quienes se prestaron a participar en ella. Había material de sobra para hacer una comedia de todo eso y James Franco y sus guionistas lo explotan de maravilla durante muchos minutos.

Lástima que la historia pierda fuelle a medida que avanza el esperpéntico rodaje del filme, cuando aumentan las tensiones entre todos los miembros del equipo que se ven incapaces de aguantar más las rarezas y exigencias del director y, por su parte, a la vez también empieza a hacerse palpable el distanciamiento de los dos protagonistas. En ese tramo la película se torna mucho más previsible y rutinaria, pese a que siga haciendo reír con algún acertado gag o diálogo surrealista.

Por fortuna, en su tercio final levanta de nuevo el vuelo e incluso sorprende puesto que, dentro del tono humorístico de todo el filme, esconde un poso enormemente triste. Especialmente en las secuencias en las que el protagonista expone su “gran obra” ante sus compañeros de rodaje y la reacción de estos es desternillarse ante la cutrez de lo que ven en pantalla, cuando supuestamente Tommy quería rodar y contar una historia dramática (aunque parece que ni él mismo tiene claro lo que quiere hacer). Me pongo en la piel de ese tipo que intenta mostrar algo serio y emotivo y la reacción de todo el que lo ve es reírse a carcajadas como si fuera un gran chiste, y la sensación de frustración e incomprensión que debe sentirse en esa situación es tremenda, seguro que es algo realmente desolador. Aunque parece que el hombre se lo tomó bien y optó por renunciar a su propia idea (si es que la tenía, que viendo lo visto es mucho suponer) y sumarse a la opinión del público admitiendo que su intención siempre fue la de hacer una comedia. Fingir estar de acuerdo con los demás solo por quedar bien, algo que también es lamentable por más habitual que sea.

Los hermanos Franco, bien secundados por colegas habituales (como el irónico Seth Rogen o Zac Efron) y apoyándose en jugosos cameos de rostros famosos (especialmente los de Bryan Cranston y Judd Apatow, en el rol del productor que “baja de las nubes” a Tommy con una dolorosa cura de humildad), realizan unas grandes actuaciones en la piel de los dos patéticos protagonistas. No me sorprende que James se haya llevado el Globo de Oro al mejor actor de comedia por su interpretación, porque parece que está completamente ido o medio drogado mientras actúa pero a la vez logra hacer que sientas (no que te dé) cierta pena por su incomprendido personaje. Y eso tiene mucho mérito, porque hablamos de un tipo tan falso que ni admite su edad real ni su origen ni su poco conocimiento del mundo del cine, que a veces actúa como un auténtico déspota pisoteando a quienes le rodean y que no se corta a la hora de malhablar de quien sea.

No es una película que merezca llevarse todos los premios del mundo, porque ya digo que su parte central se hace un tanto monótona y pierde la gracia inicial, pero sí que te ríes con ella en un buen puñado de ocasiones. Es decir, que para ver la narración de un rodaje desastroso me quedo con Ed Wood sin ir más lejos, ya que tenía una mayor carga dramática y algo más de enjundia que esta, pero lo cierto es que no me importaría nada volver a ver dentro de un tiempo este acercamiento a The Room porque sé que me hará pasar un buen rato. Eso sí, lo de ver el filme en cuestión ni me lo planteo… ¿o quizás sí, por muy calamitoso que sea?

Que tú lo quieras
no significa que vaya a ocurrir.
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